Jefes de la Guardia Civil declaran que los Mossos se sometieron a Sànchez el 20-S

El juez Marchena (centro), interroga a los agentes de la Guardia Civil durante el juicio del 'procés'./EFE
El juez Marchena (centro), interroga a los agentes de la Guardia Civil durante el juicio del 'procés'. / EFE

Sitúan al expresidente de la ANC como interlocutor «de la masa» durante el asedio a la consejería, pero diluyen el papel de Jordi Cuixart

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

El asedio el 20 de septiembre de 2017 a la comitiva judicial de la 'operación Anubis', el dispositivo policial desplegado contra los organizadores del referéndum ilegal, volvió ayer al juicio del 'procés' en el Tribunal Supremo. Una sesión que se presumía importante porque estaban citados dos tenientes de la Guardia Civil que fueron testigos directos de los sucesos en el exterior de la Consejería de Vicepresidencia y Economía.

Los agentes presenciaron las protestas callejeras desde la puerta principal del departamento dirigido por Oriol Junqueras, 'cabecilla' de la presunta rebelión (le piden 25 años de prisión). Por lo tanto, sus testimonios tenían, a priori, más peso sobre las deliberaciones del tribunal que el de la Letrada de la Administración de Justicia Montserrat del Toro. La funcionaria del Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona que dirigió los registros en el edificio, pero que, tal y como declaró, no tuvo contacto directo con los procesados Jordi Sànchez y Jordi Cuixart.

Los líderes de las entidades soberanistas ANC y Òmnium Cultural, a quienes les piden 17 años de cárcel por un delito de rebelión y fueron los primeros en entrar en prisión preventiva en octubre de 2017, estuvieron este lunes en boca de los agentes. Sobre todo Sànchez, erigido según la declaración del primer teniente -ahora capitán- en «interlocutor válido de la masa» durante el 20-S en detrimento de Cuixart.

Un papel de mediador que ya le adjudicaron en el juicio tanto Joaquim Forn, exconsejero de Interior procesado por presunta rebelión, como el mayor de los Mossos d'Esquadra Josep Lluís Trapero, que mantuvo una conversación fluida con Sànchez aquella maratoniana jornada de los registros judiciales.

En su declaración en la vista, Sànchez afirmó que convocó a través de las redes sociales una «protesta pacífica» contra la decisión judicial, que congregó a unas 40.000 personas, una cifra muy superior a la esperada (se podría decir que se les fue de las manos). El procesado rechazó que hubiera episodios de violencia -salvo los daños a los vehículos policiales, que condenó-y defendió su mediación con los tenientes que testificaron ayer para que la situación «no se descontrolara».

Por su parte, Cuixart, aún presidente de Òmnium, afirmó que no fue consciente de que había coches dañados hasta las doce de la noche y que le supo «muy mal». «Fue una ruptura de la disciplina no violenta que no la comparto solo yo, sino los catalanes», señaló en el juicio. Asimismo, se opuso a la generalización de la violencia que defiende la Fiscalía y negó que la comisión «no tuviera libertad de movimientos». «Se creó un pasillo para que pudiera salir o entrar quien quisiera», dijo.

Pues bien, el primer testigo aseguró este lunes que ese día existía un «riesgo evidente» para la seguridad del dispositivo. Así lo admitieron, añadió, dos integrantes de los Mossos con las que hablaron. «Nos dijeron: '¿Estáis locos? Si salís con las cajas (del registro), os matan'».

La indignación del testigo

La preocupación no era salir del edificio, sino que los detenidos en la 'operación Anubis' pudieran acceder para que presenciaran los registros, entre ellos el del ex número dos de Junqueras, Josep María Jové (conocido por el hallazgo de su agenda con la hoja de ruta del 'procés').

Por este motivo, el agente solicitó a la intendente de los Mossos Teresa Laplana (procesada por un delito de sedición en la Audiencia Nacional) que trataran de hacer un pasillo o que desplazara a los manifestantes para tener algún acceso. «Ella me dijo que no observaba ninguna afectación a la seguridad ciudadana. Esto me provocó indignación», reconoció el testigo, que sumó hasta seis peticiones fallidas en este sentido.

Pero en un momento dado, Jordi Sànchez sí ofreció hacer un pasillo de voluntarios de la ANC para que los detenidos entrasen «acompañados» por guardias civiles. «Dado que Sànchez tenía ese poder sobre la masa, se le sugirió que pidiera que se alejara cuatro metros para hacer una zona de seguridad y un cerco para los vehículos. Él dijo que la masa no se lo iba a permitir. Y Laplana aceptó todas sus propuestas».

«¿En algún momento les dijo Sànchez que intentaría desconvocar y facilitar la actuación judicial?», preguntó el fiscal Javier Zaragoza. «En ningún momento», respondió el testigo. En cuanto a Cuixart, el segundo teniente afirmó que solo trató con él en una ocasión, cuando, estando con Sànchez, se acercó con el móvil y les enseñó una noticia en la que se decía que TV3 había sido intervenida por el Gobierno. Pero sobre sus tareas de mediación o su posición predominante sobre los Mossos, no hubo ayer noticias.

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