Juantxo Iturria: «En Gipuzkoa manda el PNV, la gente ni sabe que el PSE está en el Gobierno»

Iturria considera que Podemos es «el motor del cambio»./MICHELENA
Iturria considera que Podemos es «el motor del cambio». / MICHELENA

«Los socialistas dijeron que no era el momento de bajar la presión fiscal a las empresas pero se tragaron el sapo de una reforma neoliberal»

ELISA LÓPEZSAN SEBASTIÁN.

Hace siete años Podemos nació como heredero del movimiento 15-M y Juantxo Iturria (Donostia, 1981) hace un balance positivo de este tiempo. Es la cara visible de Podemos en Gipuzkoa. Su portavoz foral que, en sus tres años de andadura en las Juntas Generales, ha aprendido que cambiar las políticas de siempre es una tarea «muy laboriosa». Sobre todo, por el «rodillo» PNV-PSE, que hace que la mayoría de sus propuestas caigan en saco roto. No obstante, Iturria está convencido de que «siete años después del despertar de un movimiento que cambió la concepción de la política y de la democracia con la que surgió Podemos, también en Gipuzkoa somos el motor del cambio».

-Podemos se estrenó hace tres años en la institución foral. ¿Tiene el partido visibilidad en la vida de los guipuzcoanos?

-Lo intentamos, pero es difícil. Tenemos la visibilidad que tienen, en general, las Juntas Generales, que es muy poca. Pero hemos ido aprendiendo a pelearnos dentro y fuera de la institución para hacernos un hueco y defender nuestras propuestas para mejorar la vida de los guipuzcoanos.

-¿Todavía piensan que se puede cambiar el rumbo del territorio?

-Claro que sí, porque las cosas no han ido a mejor sino a peor, tal y como señalan algunos indicadores económicos. Y hay muchísimo trabajo por hacer. Tenemos un Gobierno foral que habla mucho pero hace poco. Se les llena la boca hablando de sus grandes proyectos, pero rechazan sistemáticamente las iniciativas de los otros por muy buenas que sean.

-Es decir, ¿observan un «rodillo» PNV-PSE que hace que la mayoría de sus propuestas caigan en saco roto?

-Sí. Es imposible. Con un gobierno PNV-PSE que goza de mayoría absoluta a la oposición nos queda poco margen. Pasan su «rodillo» por encima de los demás como una apisonadora. Lo que se suele aprobar con el apoyo de todos los grupos son cuestiones de fuera, como una declaración sobre Siria o más generales, como contra la violencia de género. Ahí sí estamos todos de acuerdo. Pero si se trata de asumir compromisos concretos que tienen que ver con Gipuzkoa es imposible. Ellos quieren llevar la batuta.

-¿Y la posibilidad de ir de la mano de EH Bildu para hacer frente al eje PNV-PSE?

-Con EH Bildu coincidimos en algunas materias y en otras no, pero no es cuestión de hacer un frente contra nadie para evitar ese rodillo. El problema es que los partidos que apoyan al Gobierno foral conciben que cualquier tipo de crítica es negativa, que no se puede decir nada. Es decir, que ni aunque planteemos cuestiones de manera constructiva no van a aceptarlas.

«La fotografía actual sitúa al PNV más cerca de Rajoy y más lejos de los guipuzcoanos»

«Es llamativa la resistencia jeltzale a ampliar el gasto y las prestaciones sociales»

«Existe un clarísimo desequilibrio a favor de Bizkaia en la política de atraer eventos»

«La contestación social a la incineradora está en la calle le guste o no le guste a la Diputación»

-En cualquier caso, ¿qué ha aportado Podemos en este tiempo de legislatura?

-Hemos presentado muchas propuestas, pero todas han sido rechazadas. Iniciativas en el tema de la transparencia, de la buena gobernanza, de la defensa de los servicios públicos y de la lucha contra el fraude fiscal. Pero nuestras ideas de cambio siguen vigentes para Gipuzkoa.

-Su partido es especialmente crítico con la reforma fiscal pactada por PNV, PSE y PP porque «favorece a los que más ganan».

-Es que es así. La propia portavoz del PNV en Juntas, María Eugenia Arrizabalaga, decía que había que bajar los impuestos a los más ricos porque si no se marchaban de Gipuzkoa, es decir, que es necesario impulsar ventajas para los ricos. El gobierno foral se retrata claramente con la reforma fiscal que ha aprobado. Y el PSE, que en noviembre presumía de haber puesto pie en pared para evitar la rebaja del Impuesto de Sociedades y de haber «mantenido el tipo», como decía Denis Itxaso, porque no era momento de bajar la presión fiscal a las empresas, se tiene que tragar el sapo. Unos mesecitos después, el tripartito económico fiscal del PNV-PSE-PP aprueban la reforma fiscal claramente neoliberal.

-El PSE finalmente la apoyó.

-Al final tuvo que aceptar, porque quien manda es el PNV, que tiene un acuerdo con el PP aquí, en Vitoria y en Madrid. Es una reforma cuyos aspectos más cuestionados se camuflan con el pretexto de la armonización. Se trata de una armonización regresiva que siempre se hace a la baja, y encima se pone como ejemplo a otros países de Europa donde el Impuesto de Sociedades es más bajo que aquí, siempre que no se cuentan las deducciones que sí se han aplicado en Gipuzkoa. Es el modelo neoliberal, que prefiere que el dinero esté en manos de los ricos. Que el PSE se preste a este tipo de cosas me decepciona profundamente y me parece muy poco socialista.

-¿Ve al PNV entonces más cerca del PP?

-La fotografía actual sitúa al PNV cada vez más cerca del PP de Rajoy y más lejos de los problemas de la ciudadanía vasca y guipuzcoana: lo vemos tanto en materia de pensiones como de compromiso presupuestario real para combatir la violencia machista: estos son, precisamente, los dos grandes elementos movilizadores de la sociedad en estos momentos.

«La situación está peor»

-Podemos califica al Gobierno foral de «antisocial». ¿Ha prevalecido el discurso económico sobre el social?

-Sin duda. La salida de la crisis que se está produciendo es a efectos macroeconómicos. Pero para la mayoría de los ciudadanos la situación está empeorando: los sueldos bajan, el empleo es precario, los pensionistas reclaman mejores condiciones. Este Ejecutivo prefiere bajar los impuestos y no aumentar el gasto social. Son políticas antisociales.

-¿Y formar un bloque de izquierda de defensa de los derechos sociales con PSE y EH Bildu?

-El PSE prefiere estar en el Gobierno foral a llevar a cabo políticas socialistas de verdad. El que manda es el PNV y, según las encuestas, la mayoría de la población guipuzcoana ni sabe que el PSE está también en el Ejecutivo foral.

-No obstante, el PNV defiende que, por ejemplo, las prestaciones por dependencia se llevan más de la mitad del Presupuesto.

-El presupuesto ha mejorado porque la recaudación también ha mejorado, no porque hayan hecho un esfuerzo extraordinario. Pero es llamativa la resistencia del PNV a ampliar los servicios y las prestaciones sociales, que, por cierto, siempre que se han implantado en Euskadi ha sido más a pesar suyo que gracias a él, porque siempre han sido iniciativas impulsadas por el socio de turno del PNV en el Gobierno Vasco. El ejemplo más claro lo tuvimos en 2017. Hasta entonces, la evolución de la RGI estaba vinculada a la del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) que fija el Gobierno de España. Pues bien, el SMI subió un 8% y el Gobierno Vasco decidió que ese indicador, por el que se regula la RGI que perciben en Euskadi 60.000 personas, ya no le convenía, porque era demasiado.

-¿Lo consideraban demasiado?

-Sí. Y ahora, en el proceso de reforma de la RGI, vemos una oportunidad perdida porque se podrían haber impulsado nuevas fórmulas y buenas prácticas para la inclusión que acaben con la pobreza en Euskadi. Pero no. Nos quedaremos en la rueda de la precariedad, con un Gobierno Vasco que se ha inventado un nuevo indicador y que es capaz de decir que a una persona le bastan 455 euros para hacer frente a los gastos de vivienda. ¿Pero cómo va a vivir una persona con 455 euros para vivienda, si la media de alquiler en el País Vasco es de 897? Es un sinsentido.

-¿O sea que han metido más la tijera en el gasto social?

-Sí, y por eso la evolución es muy preocupante. Hemos pasado de que la consejera Artolazabal dijera que se puede vivir con 600 euros a que planteen que se puede aún con menos. La verdad es que han aprovechado el discurso xenófobo en torno a un nivel de fraude irrelevante entre los perceptores de la RGI para meter la tijera en estas prestaciones en las que está en juego la vida digna de las personas. Están perdiendo una oportunidad de ampliar los derechos, tanto a nivel autonómico como territorial.

-¿Y se ha materializado alguna de las propuestas de Podemos en materia social?

-No. Ninguna. En principio, el PNV no se opone de palabra a nuestras iniciativas, pero luego no se mueve, no hace nada.

-También critican la política del Ejecutivo foral para atraer eventos a Gipuzkoa.

-No es una crítica de Podemos y de otros partidos, es una evidencia. Muchas empresas y eventos privados vienen a Gipuzkoa. Pero los de carácter público y agencias públicas están en Bilbao. Priman a Bizkaia.

Basuras y peajes

-¿O sea que coinciden con el PP, que defiende que «el PNV quiere hacer país en la gran Bizkaia»?

-Es que es evidente que existe un clarísimo desequilibrio en favor de Bizkaia. No es una postura partidista ni una opinión, es un hecho. No hay más que ver el número de congresos que se celebran en Bilbao o aquí.

-Otra de las batallas de Podemos es la gestión de las basuras.

-Es un asunto que no está solucionado. No existen las plantas de tratamiento necesarias y construir una incineradora apoyándose en una mayoría parlamentaria mínima de cinco escaños es una imprudencia porque se trata de una mayoría precaria, que puede cambiar, y porque supone hipotecar el territorio para 35 años, pagando más de 1.000 millones de euros por una incineradora sobredimensionada. Seguimos insistiendo en que este tema precisa consensos más amplios y, desde luego, menos empecinamientos por parte de quien gobierna, porque la contestación social a la incineradora está en la calle, le guste o no le guste a la Diputación.

-¿Qué opina de la sentencia que anula la norma foral de los peajes de la N-1 y A-15?

-La resolución no solo anula la norma foral que regula los peajes para camiones en la N-1 y en la A-15, sino que, además, cuestiona la pretendida seguridad jurídica de la medida tomada por este gobierno foral. Por eso es preocupante: Un simple recurso contencioso administrativo, el primero de ellos presentado por la Federación de Transportistas Españoles ante el TSJPV, cuestiona la conformidad con la legalidad con la que, según el gobierno foral, se suponía que contaba la implantación. Nuestro grupo mantuvo una abstención crítica en la aprobación de esta norma foral, basada en el impacto económico sobre la actividad de los transportistas.

-¿Teme que los problemas entre miembros de Podemos Gipuzkoa afecten a su estabilidad a un año de las elecciones?

-No. No van a afectar.

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