Joseba Egibar: «Euskadi y Cataluña podemos compartir una estrategia para acordar con el Estado el derecho a decidir»

Joseba Egibar pasea por una plaza del barrio donostiarra de Benta Berri. /MICHELENA
Joseba Egibar pasea por una plaza del barrio donostiarra de Benta Berri. / MICHELENA

«Veo difícil culminar un proyecto independentista con el 48% de los votos, me parece más inteligente potenciar aquello que apoya al menos el 70%»

MIGUEL VILLAMERIELSAN SEBASTIÁN.

Joseba Egibar siguió la noche electoral catalana desde una sociedad del Antiguo «con unos pintxos de txistorra, un poco de sidra y unas clementinas». El presidente del PNV de Gipuzkoa y portavoz parlamentario dice que no le sorprendió ni el triunfo en escaños del soberanismo ni el buen resultado de Carles Puigdemont, «al que ya vaticiné hace tres semanas en Bruselas que volvería a ser president». Tras confirmarse los resultados electorales del jueves, envió un mensaje al candidato de JuntsxCat para felicitarle por su probable reelección. «Nos apuntamos a la investidura», le avanzó Egibar en su 'whatsapp'.

-El juego de mayorías apenas se ha visto alterado en el nuevo Parlament, pero ¿el 21-D ha cambiado algo en la política catalana?

-Sí, en la medida en que se le ha dado un 'no' categórico al 155 y a toda la estrategia de Estado que hay detrás. El 155 es solo una herramienta que ha exhibido el Gobierno en un momento dado, pero junto a ella se despliega una estrategia de Estado que no desfallece, como se pudo ver este viernes con la ampliación de investigados por parte del juez Llarena. El Estado ha decidido seguir practicando la contumacia, persistir en el error. Y en esa estrategia no solo está el Gobierno de Rajoy, ya que también hay una participación directa de la Monarquía, del poder judicial e incluso del Ejército. Cataluña ha dicho 'no' de forma democrática al 155, pero el Estado va a perseverar.

-A su juicio, ¿qué debería hacer el Estado tras estas elecciones?

-Si quiere rescatar un escenario de normalidad, debería liberar a las personas presas y permitir que se pueda producir la investidura de Puigdemont si obtiene los apoyos necesarios para ello. Puigdemont es un ciudadano libre en Europa, pero se da la paradoja de que sería encarcelado precisamente en territorio catalán/español, que es donde puede contar con el respaldo mayoritario del Parlament. El Estado, en vez de caminar en la dirección de desactivar su estrategia, me temo que va a persistir en la idea de criminalizar a los dirigentes soberanistas.

-Con estos resultados, ¿hay alguna alternativa a un nuevo Govern formado por independentistas?

-El Govern será soberanista, otra cosa es la hoja de ruta que vaya a desarrollar. Tienen la ventaja de que pueden perfilar una estrategia sobre la base del derecho a decidir, que tiene una proyección en torno al 70% en el Parlament. Desde Cataluña se puede abrir un espacio en torno a la defensa del derecho a decidir que compartirían JuntsxCat, ERC, la CUP, En Comú Podem e, incluso, el PSC que en su día defendió la ley de claridad. ¿Eso significa renunciar a otros objetivos? No. El que puede lo más, puede lo menos. Quien aspira a la independencia, no está en contra del derecho a decidir. La política tiene que servir para articular una plataforma más amplia y sólida que la suma de los independentistas.

-¿Cree entonces que sería inteligente por parte del soberanismo modular la construcción de una nueva república para impulsar una consulta pactada con el Estado?

-Para esa consulta pactada puedes defender la independencia o puedes proponer una fórmula de relación política con España que no sea de estado propio. Se puede aspirar a negociar bilateralmente, porque aquí el único que ha aplicado hasta ahora un ejercicio unilateral y autoritario ha sido el Estado español, para tener la condición de estado en un modelo confederal, por ejemplo. Esas fórmulas no se han explorado y no seré yo quien diga lo que tienen que hacer los catalanes, pero sobre la base del derecho a decidir se puede aspirar a tener un estatus que parta de un principio de igualdad y de reconocimiento de la soberanía.

-¿Intuye que puede producirse cierto viraje en el soberanismo catalán o es lo que le gustaría al PNV?

-Un modelo de vínculo confederal de sujetos soberanos podría ser una fórmula de relación política, y creo que Euskadi y Cataluña precisan de acceder a ese estatus. Aunque el Estado español, hoy por hoy, no parece que esté por la labor. ¿Algún día abrirá la puerta al debate o prefiere seguir judicializando la política? No tiene mucho sentido, y ahora a Rajoy se le complica mucho el escenario, con el problema añadido del crecimiento de Ciudadanos, que ha arrasado al PP en Cataluña.

-¿Ve posible una unidad de acción de Euskadi y Cataluña en torno al derecho a decidir?

-En este momento el nivel de efervescencia política de Cataluña, donde se ha superado el 80% de participación, le pone a otro nivel, pero no descartaría que pueda haber una coincidencia para obligar democráticamente al Estado a abordar el debate del derecho a decidir, para que se pueda arbitrar un acuerdo desde esa bilateralidad efectiva. Veremos qué mayoría soporta la acción de gobierno en Cataluña, pero la reflexión sobre una estrategia compartida es obligada. Tenemos que juntarnos con los catalanes, mirarnos a la cara y ver qué podemos compartir.

-El soberanismo ha revalidado su mayoría en escaños, pero no en votos. ¿Está legitimado para seguir con la vía hacia la independencia?

-La última parte de la legislatura inconclusa no fue el escenario deseado por Puigdemont, pero el Gobierno español no quiso sentarse a negociar nada que no estuviera recogido en 'su' legalidad. Veo difícil llevar hasta los últimos términos un proyecto independentista con un 48% de los votos, y por eso subrayo que la base que supera con creces ese porcentaje y se acerca al 70% es el derecho a decidir. Sería bueno aprovechar esa base social y política, igual que en Euskadi lo inteligente políticamente es potenciar el respaldo al derecho a decidir que supone un 75% del Parlamento (PNV, EH Bildu y Podemos). Creo que en Cataluña también se impondrá una reflexión en estos términos, o me gustaría.

-¿Puigdemont podrá ser investido president pese a la amenaza judicial que pende sobre él?

-Me temo que el Estado intentará que no lo sea, pero es absurdo y un escándalo democrático. En los últimos meses, Europa ha visto una serie de cosas, sobre todo desde el 1 de octubre, y ahora ha presenciado la derrota en las urnas del 155. La UE debería dar alguna consigna a España, porque no puede ser que una teórica democracia esté siendo tutelada por un partido que representa a la última fuerza del Parlament. ¿El Estado va a asumir el resultado de las urnas? El PP debería reflexionar y adoptar decisiones que fomenten la normalización: envíen la orden correspondiente a la Fiscalía para que los presos puedan salir a la calle y hagan callar a esos dirigentes que hablan de 'descabezar' al soberanismo. La UE va a adoptar medidas contra Polonia por no respetar la separación de poderes, pero aquí sucede lo que sucede. Cuando una vicepresidenta se expresa en esos términos, ¿alguien puede compartir que en España existe separación de poderes? Aquí hay una estrategia político-judicial para tener a todo el nacionalismo catalán en los juzgados.

-Usted pone en duda la separación de poderes, pero el Gobierno tampoco puede tomar por sí mismo la decisión de liberar a los presos...

-No, pero el problema es que han dado la consigna contraria.

-¿Al final a Puigdemont le ha salido bien su estrategia de desplazarse a Bruselas, en contraste con la suerte que ha corrido Junqueras?

-A ERC le ha penalizado el encarcelamiento de su candidato, pero a mí no me ha sorprendido que Puigdemont haya quedado por encima. Lo vi claro en la manifestación que se celebró en Bruselas, donde se percibía una alta identificación de los 45.000 participantes con el Gobierno legítimo en el exilio y, sobre todo, con la figura de Puigdemont. Ese día le dije que volvería a ser president.

-Si usted fuera Puigdemont, ¿volvería cuanto antes a Cataluña o esperaría al pleno de investidura?

-Puigdemont es un hombre sereno y muy seguro de las decisiones políticas que adopta, y ahora tiene un compromiso que le obligará a volver a Cataluña y afrontar lo que toque. Aunque sería un verdadero escándalo democrático que fuera detenido y encarcelado, y por eso creo que Rajoy debería tomar decisiones políticas para normalizar esta situación, igual que antes impulsó la estrategia judicial. Y no hablo de impunidad, sino de aplicar un poco de sentido común a la política, respetando lo que la ciudadanía ha decidido.

-¿Para el PNV supuso un alivio que el soberanismo catalán mantuviera la mayoría en el Parlament?

-No entraba en mis quinielas que eso no sucediera. Los más de dos millones de personas que tiene activadas el nacionalismo catalán son un motor impresionante que no desaparece de la noche a la mañana. Es más, creo que en esa clave hay comprometidas dos generaciones futuras. Ante esa realidad, el Estado puede aplicar diferentes terapias, pero todas las que ha utilizado hasta ahora han resultado fallidas. Por eso confío en que entre todos se pueda articular una solución de alcance.

Los Presupuestos, lejos

-El PNV ha advertido que solo negociará los Presupuestos de Rajoy si la situación catalana se normaliza. ¿Ve lejos esa normalización?

-Desgraciadamente, no la veo. Pienso que el Gobierno no va a cambiar su estrategia de los últimos meses con Cataluña, pero Rajoy tendrá que reflexionar, porque esa vía le lleva a un callejón sin salida. Si no, que busque el apoyo de Ciudadanos y el PSOE.

-Parece que él mira más al PNV...

-Sí, claro, pero nosotros no le miramos a él. Le observamos para señalar las cosas que debe hacer.

-Entonces, en las actuales condiciones, ¿el PNV debería evitar dar oxígeno al Gobierno del PP?

-Le recomendaría a Rajoy que no deposite todos los huevos en la cesta de la relación con el PNV, porque no hay cesta. Ya sabe que si Cataluña no entra en una normalidad, nosotros no vamos a hablar de otra cosa.

-¿Al PNV le preocupa que la alternativa que le está surgiendo al PP en el centro-derecha español sea un partido como Ciudadanos, contrario a la singularidad foral vasca?

-José Antonio Primo de Rivera y Albert Rivera no solo coinciden en el apellido, porque si se leen algunas obras del primero se pueden ver pautas similares. Ciudadanos es un partido de derecha-derecha y, si por él fuera, disolvería todas las comunidades autónomas. Para nosotros sería un problema que llegara a gobernar España, pero el verdadero problema con C's lo tiene el PP.

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