Jesús Loza (Delegado del Gobierno en Euskadi): «Si Sortu reconociera que matar estuvo mal, ayudaría a los presos de ETA a recorrer el mismo camino»

Jesús Loza, el nuevo delegado del Gobierno en Euskadi, posa en la sala central del Memorial para las Víctimas del Terrorismo en Vitoria./Josu Onandia
Jesús Loza, el nuevo delegado del Gobierno en Euskadi, posa en la sala central del Memorial para las Víctimas del Terrorismo en Vitoria. / Josu Onandia

«El PP debería dejar hacer en política penitenciaria. En cuestiones de Estado no hay que mirar con luz corta, sino buscar acuerdos»

A. González Egaña
A. GONZÁLEZ EGAÑA

El socialista Jesús Loza (Vitoria, 1952) afronta su primera semana en el cargo de delegado del Gobierno en Euskadi con «muchísimo ánimo». No tuvo duda en responder afirmativamente al mensaje de whatsapp que le llegó hace quince días, muy de mañana, cuando se dirigía hacia el hospital donde hasta hace nada ejercía de hematólogo. Mientras se pone al día de los numerosos asuntos que van a requerir su atención, anuncia que su prioridad serán las víctimas y se dispone a poner el foco en la deslegitimación de la violencia. «No puede ser que Sortu pida pasos en política penitenciaria y ellos sigan haciendo homenajes a los presos que salen de la cárcel», remarca.

-Ha dicho que su prioridad serán las víctimas del terrorismo, ¿va a hablar con ellas de los cambios que el Gobierno del PSOE prevé en política penitenciara?

-Con ellas voy a hablar de memoria, dignidad y justicia, y además de convivencia. En Galicia, Andalucía o Extremadura, el nivel de convivencia está integrado, pero aquí existe todavía odio e intolerancia. Tenemos que generar una convivencia plena y lo primero es buscar la autocrítica de los victimarios. Lo que no puede ser es que quienes han causado el mal no quieran reconocer la injusticia que cometieron. Nuestra prioridad no son los victimarios, a ellos no les debemos nada, son ellos los que nos deben mucho, y hay que hacer una exigencia de autocrítica.

-La maquinaria del acercamiento de presos de ETA enfermos y mayores de 70 años parece que está ya en marcha, ¿se les va a pedir como condición a estos reclusos el repudio a la banda terrorista?

-La maquinaria nunca se ha parado, ha habido épocas en las que ha habido más y otras, menos, y en los últimos meses se han producido unas decenas de peticiones de paso de primer a segundo grado. En esos casos, son las juntas de tratamiento de las prisiones las que hacen una evaluación de cada uno de los penados y evidentemente tiene que haber una progresión positiva en el camino de la reinserción. El elemento fundamental para todos los avances es la búsqueda de la reinserción y que haya una actitud del penado de rechazo de lo que ha hecho. A ellos no les gusta la palabra arrepentimiento, es un término religioso, yo utilizo autocrítica. Pero si se dan pasos o no, lo tienen que ver las juntas de tratamiento y, en función de ello, hacer propuestas de cambio a segundo grado.

-¿A qué se refiere con «actitud del penado»?

-Esto es un itinerario y como ya se recorrió hace unos años en el caso de la vía Nanclares, sabemos que la actitud del penado no es hoy blanco y mañana negro, hay un montón de grises, y hay que conocerlos y detectarlos, y también se producen retrocesos. El acercamiento lo tenemos que vivir como una posibilidad de tratar de disminuir el odio que puede haber en algunos sectores.

-En el caso de los 17 reclusos con enfermedades graves y 3 mayores de 70 años de los que se ha hablado, ¿van a tener que hacer esa autocrítica para ser acercados?

-¿Ibon Iparragirre -ingresado en Aita Meni de Arrasate- ha hecho algún tipo de autocrítica para ser acercado? No. Los presos enfermos de manera histórica se han acercado siempre. Hay un principio de humanidad. No somos como ellos. Lo que sí que es importante que se entienda es que el acercamiento tiene dos fases: una, tratar de disminuir la afección a la familia, y otra, ser un primer paso en un camino de reinserción, como son esas decenas que ya han pedido el destino. Esos han iniciado el camino.

-¿Y a esos sí se les exige el repudio?

-Una actitud. Para un acercamiento progresivo en una primera fase tiene que haber una actitud. La autocrítica no es escribir una carta, es mostrar una actitud mantenida de que se equivocaron en lo que hicieron.

-¿Y esos presos van a decir tal cosa?

-Al principio, no. Es un proceso de reflexión. Cada uno lo hará a su forma. Pasar del negro al blanco no se hace en dos días, no es yo escribo una carta, pido perdón y el papel lo aguanta todo. Ese no es el objetivo, sino que inicien un camino de reinserción y tengan una segunda oportunidad. Lo que hay que hacer es exclusivamente seguir la ley.

-¿Y después del acercamiento de enfermos y mayores, cómo se va a abordar el siguiente paso?

-A este respecto, me gustaría decir que Sortu tiene una responsabilidad extraordinaria en que estas personas estén presas. Si lo están es porque alguien les ha llevado a ese camino. Y lo que no puede ser es que ese mundo pida acercamientos y siga a la vez haciendo homenajes a los que salen a la calle. Para que les creamos, deberían desaparecer los homenajes porque supone una humillación a las víctimas. No pongamos la prioridad en el acercamiento, sino en que Sortu haga autocrítica y fomente que no se incurra en humillar a las víctimas. Así será más fácil.

-¿Se refiere a que EH Bildu diga que «matar estuvo mal» y que se avance en la deslegitimación de la violencia?

-Es que han dicho «matar está mal», pero no que «estuvo mal», y eso es lo que tienen que hacer. Eso es fundamental. Es inadmisible que sean ellos los que digan desde cuándo es ilegítimo asesinar a un ciudadano. Si Sortu hiciera ese tipo de recorrido ayudaría mucho a sus presos a recorrer el mismo camino. Para convivir, primero se tienen que desandar caminos y luego ya tenderemos puentes. Y si hay que hacer un esfuerzo para explicar a ese mundo cómo hay que hacerlo, no tengo ningún problema en explicárselo.

-¿Los primeros acercamientos se producirán este mismo mes?

-Es muy importante la discreción y que se intente bajar el suflé. Yo no soy responsable de la política penitenciaria, pero tengo fe en Fernando Grande-Marlaska, en el director de instituciones penitenciarias y en el Estado de derecho. Sé que se va a hacer con calma, rigor, siempre dentro de lo que dice la ley y tratando de empatizar con las víctimas y que ellas puedan entender las cosas que se vayan haciendo.

-¿Teme que pueda haber oposición de otros partidos en esta materia en el Congreso de los Diputados?

-En cuestiones de Estado no tenemos que mirar con luces cortas, se debería buscar un camino en el que todos estuvieran de acuerdo o al menos dejar hacer.

-¿Le preocupa lo que opinan PP y Ciudadanos al respecto?

-Es muy importante la discreción y el acuerdo, y no utilizarlo de modo partidario. En esto, quisiera hacer un llamamiento al PP vasco para que este camino lo recorramos juntos igual que se hizo con la vía Nanclares. El PP conocía todo lo que se hacía.

-¿Pero no colaboraba en ello?

-Lo conocía y creo que la colaboración puede ser de dejar hacer. Había interlocución. Esto es una política de Estado, igual que en el pacto antiterrorista estuvimos juntos tenemos que estarlo también en el final definitivo, porque la convivencia o la construimos entre todos o será muy difícil lograrlo.

-¿La reinserción se va a retomar sobre las bases de la vía Nanclares?

-Vía Nanclares es un calificativo, pero es legislación penitenciaria y las bases que existen, no hay que hacer ninguna modificación legal. Lo que se va a aplicar es lo que prevé la ley. La Constitución establece en el artículo 25 que las penas privativas de libertad estarán orientadas a la reinserción.

-¿Va a recuperar los encuentros restaurativos entre víctimas y victimarios también de esa época de la vía Nanclares?

-Sería una muestra de que hay presos que han hecho ese recorrido previo para llegar hasta ahí. Los encuentros los pidieron los propios presos. Se dieron cuenta de que sería bueno conocer lo que habían hecho, con las víctimas delante, y nosotros respondimos y lo facilitamos.

-¿Entonces se van a poder dar de nuevo esas iniciativas de encuentros restauradores?

-Dios lo quiera. Me gustaría que se dieran las circunstancias que lo pueden producir, es decir, que muchos presos de forma individual hicieran una parte muy importante de ese recorrido de autocrítica.

-¿Cuál cree que debe ser el relato que debe quedar del horror de ETA?

-Es esencial que tengamos claro que ha habido víctimas y verdugos. El atentar contra la vida de una persona no es fruto de una idea, sino que es puramente un asesinato. El relato debe decir que no hubo ninguna justificación para matar al adversario. Que no se puede aducir que existe un conflicto, que lo que hicieron lo hicieron libre y voluntariamente, que no se arreglan los conflictos con el tiro en la nuca, y que para convivir tiene que haber una autocrítica.

-¿Comparte que se levante el recurso presentado en el TC contra la ley de abusos policiales?

-Lo que creo es que nos debemos poner de acuerdo en no perjudicar a las víctimas, que no sean las paganas.

-¿Qué opina del informe del Gobierno Vasco que censa en alrededor de 4.000 los casos de torturas en Euskadi?

-Que debo recordar que aquí ha habido 42.000 amenazados, que eso sí que es una tortura, y los miles de extorsionados que es otra forma de tortura. Y a los resistentes, creo que también debemos hacerles un homenaje porque son una de las partes que ha sufrido especialmente, en Gipuzkoa sobre todo. Creo que la tortura es un delito grave, pero lo que me llama la atención es que se habla de tortura solo en el caso de ETA.

-Usted ha apoyado la presencia de expresos de la vía Nanclares en conferencias o foros de debate. ¿Entra ahora en sus planes este tipo de iniciativas?

-Para la deslegitimación del terrorismo es importantísima la voz de las víctimas en las aulas, pero es que si un victimario pudiera deslegitimar la violencia ante la juventud y decirles: «No os metáis en esto, que yo sé de lo que va...».

-¿Cree que expresos de la vía Nanclares podrían acudir a las aulas?

-Tenemos que darle una vuelta para que esa posibilidad se pueda dar. ¿Por qué no? Se puede hacer con algunas de estas personas, pero con las que tengan un discurso y formándolas. ¡Vamos, que eso deslegitimaría, seguro! Se ha comentado en alguna ocasión, hay algún papel que lo apunta… Es un camino en el que tenemos que ir dando pasos.

-¿Sería bueno para la convivencia que el PP participara en la ponencia de Memoria del Parlamento Vasco?

-Lo que sí creo que sería importante es que, cuando salgan las conclusiones, sea posible establecer un diálogo para que se sume al acuerdo.

-¿Los avances que se están dando en otra ponencia, la de autogobierno, entre PNV y EH Bildu, puede poner en riesgo el acuerdo de coalición entre jeltzales y socialistas en Euskadi?

-Yo soy el delegado del gobierno en Euskadi, no el secretario general del PSE. Lo único que puedo decir es que el artículo 7 del Estatuto de Gernika establece la condición política de vasco que no está ligada más que a los seis meses de residencia. Creo que el tránsito a la vía catalana ya sabemos por dónde lleva y la actualización estatutaria hay que hacerla, pero desde el cauce legal. En este asunto, me parece que sería malo para todos que una parte quiera imponerse a la otra.

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