El jefe de la Ertzaintza señala en el juicio a uno de los mandos procesados por el caso Cabacas

El tribunal presidido por la magistrada Reyes Goenaga, durante una de las sesiones del juicio. / MANU CECILIO
El tribunal presidido por la magistrada Reyes Goenaga, durante una de las sesiones del juicio. / MANU CECILIO

Asegura que el oficial 3.389 era el ertzaina con más galones sobre el terreno y tenía capacidad para decidir «qué hacer y no hacer» en el callejón

DAVID S. OLABARRI BILBAO.

La responsabilidad era del oficial 3.389. Esta es la esencia de la declaración que el jefe de la Ertzaintza, Jorge Aldekoa, realizó ayer en la Audiencia Provincial, donde se juzga a seis agentes por el homicidio de Iñigo Cabacas en abril de 2012 por «imprudencia grave profesional». Aldekoa, que en aquella época era el 'nagusi' de la comisaría de Bilbao, puso así el foco en uno de los agentes procesados por la muerte de Iñigo Cabacas. Lo hizo porque, según recalcó, el 3.389 era el ertzaina con más galones en el sector en el que se produjo la carga mortal con pelotas de goma. «Tenía el mando sobre las furgonetas». Debía decidir «qué hacer y no hacer», enfatizó. Es decir, en este caso concreto, debía decidir si cargar o no contra el callejón.

La declaración de Aldekoa fue la que más expectación generó de la tercera sesión del juicio del caso Cabacas. Ayer volvieron a pasar por el juzgado una decena de testigos, todos ellos convocados por la acusación particular que representa a los padres de Iñigo. El jefe de la Ertzaintza, al que algunos sindicatos como Erne señalan también como responsable de las deficiencias del dispositivo de aquel día, se sentó frente al micrófono del tribunal en octavo lugar. Y no dudó en señalar a este oficial, hoy retirado, como el responsable directo del sector 1 durante el dispositivo de seguridad que se organizó para el partido entre el Athletic y el Schalke 04 y, por tanto, como el mando que debía tomar las decisiones sobre la zona en la que se encontraba el callejón de María Díaz de Haro.

Aldekoa cuestionó de esta manera la versión que el propio 3.389 dio al tribunal el lunes. Este mando intermedio aseguró en su declaración que él solo tenía influencia directa sobre los ertzainas de su furgoneta, la número 12. También dijo que no salió del vehículo cuando llegaron al callejón de María Díaz de Haro porque recibieron el impacto de una serie de objetos y prefería recabar «datos» antes que «salir como locos» hacia los atacantes.

Es más, no dudó en afirmar que ya en el lugar no tuvo la sensación de que los incidentes por los que les habían movilizado siguiesen en activo. De hecho, subrayó que él se habría marchado de allí en cuanto llegó con el vehículo policial y cuestionó que el jefe de operaciones de la comisaría hubiese decidido mandar «gente uniformada a la herriko». Un lugar en el que si ven «llegar a los cipayos y tienen un botellín» te lo van a «tirar», dijo. A su juicio, se trató de una decisión «incorrecta» a no ser -deslizó- que se buscara una «sarracina».

Lo único de su declaración en la que coincidió Aldekoa fue en que, después de tantos años disparando proyectiles de goma, «nadie sabía que las pelotas mataban». Por lo demás, cuestionó abiertamente su versión. Algo importante a nivel judicial si se tiene en cuenta que, además de tratar de probar quién efectuó el disparó que dejó herido de muerte a Cabacas, lo que también se dirime en esta vista oral es quién tiene la responsabilidad de la carga con pelotas de goma en el callejón. Ya sea por acción o dejación de funciones. Solo uno de los tres mandos procesados ha admitido que dio la orden de disparar porque, según declaró, era absolutamente necesario.

Tenso interrogatorio

Aldekoa fue sometido a un tenso interrogatorio. Fue incluso cuestionado por Iñaki Irizar con una intensidad superior a la empleada por la propia abogada de la acusación particular, Jone Goirizelia.

Aldekoa, a preguntas de la propia magistrada Reyes Goenaga, recalcó que, en caso de discrepancia, no tiene «ninguna duda» de que la capacidad decisoria corresponde al que «estaba en el lugar».

Aldekoa negó también que los ertzainas que actuaron careciesen de experiencia. «Cualquier unidad estaba preparada para ese trabajo. En Bilbao desde 1994 lo hacían todos los días», dijo. Y, a preguntas de su abogado cuestionado el hecho de que su cliente llevase 5 años sin experiencia sobre el terreno, el 'número 1' de la Ertzaintza insistió en que el 3.389 había tenido antes «infinidad de responsabilidades como esta». Los mandos sobre el terreno «no llevan escopeta. Sólo toman decisiones», puntualizó.

Aldekoa también quiso dejar claro que «cualquier agente debería estar en condiciones de usar una escopeta y un escudo». Insistió también en que ocasiones no se podía mandar a agentes de paisano para comprobar la gravedad de los incidentes. «A veces igual los mandábamos a un problema mayor». Hemos tenido -subrayó- muchos agentes «quemados y muertos».

Goirizelaia pidió permiso a la sala para preguntarle si compartía las palabras del director de la Ertzaintza, Gervasio Gabirondo, que afirmó que la carga policial fue un error. Aldekoa afirmó que «no estaba allí» y que «el que estaba allí tenía menos información que yo ahora». Por eso insistió en que «no sería justo» opinar en esos términos. Básicamente, porque «el que decidió entrar no sabía que el herido no estaba allí dentro. No sabía que las pelotas mataban. Tomó la decisión con la información que tenía. Ahora todos tenemos otra».

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