La izquierda abertzale ve útil el foro de Urkullu sobre los presos

La izquierda abertzale ve útil el foro de Urkullu sobre los presos
Luis Tejido

Entiende que puede complementarse con la búsqueda de mayorías políticas, institucionales y sociales contra el alejamiento y la dispersión

Jorge Sainz
JORGE SAINZ

Cerrado el ciclo de ETA con su disolución, la izquierda abertzale se centra ya en exclusiva en las soluciones futuras para los presos. El mundo de Sortu acoge de buen grado, en este sentido, el Grupo de Trabajo que quiere impulsar el lehendakari con el gobierno central. La formación independentista cree que esta iniciativa es complementaria con otros foros como la ponencia de memoria del Parlamento Vasco, por la que también apuesta Iñigo Urkullu, o los acuerdos transversales que trata de tejer el Foro Social Permanente, organismo impulsor de medidas sobre pacificación. La izquierda abertzale, por tanto, ve útil el plan del Gobierno Vasco, y se abre a remar en esa dirección, aunque precisando que la de Bertiz es una oferta dirigida principalmente a «gobiernos».

No obstante, el mundo de Sortu cree que ese plan presentado por Urkullu y la presidenta de Navarra, Uxue Barkos, es uno de los tres pilares en los que, a su juicio, se debe basar la búsqueda de una solución para los reclusos en el nuevo tiempo sin la existencia de ETA. El flanco gubernamental es decisivo ya que es el Ejecutivo de Mariano Rajoy quien tiene la llave de las cárceles. Luego estaría el ámbito institucional, más centrado en la ponencia de memoria del Parlamento Vasco, donde trabajan todos los partidos salvo el PP. Y por último, en el apartado más social, aunque también con carácter político, está el marco del Foro Social, que trabaja discretamente en una mayoría amplia y transversal que abarque a todos los partidos y sindicatos vascos, tanto en la Comunidad Autónoma Vasca como en Navarra. Unos consensos en los que no han logrado atraer al PP, pero de los que sí está participando en baja frecuencia el PSE e incluso el PSN en Navarra, con la firma de algunos acuerdos de mínimos contra el alejamiento de presos.

Con esos tres vértices se quiere reforzar el clima político y social vascos en favor de una política penitenciaria mucho más flexible. Y en el caso del plan de presos de Urkullu, lo ven como una iniciativa «proactiva» y coherente con el punto de inflexión que ha supuesto la disolución de la banda. La iniciativa del jefe del Ejecutivo autonómico habla de «desarrollar las vías legales penitenciarias sobre la base de los principios de individuación, reconocimiento del daño causado y reinserción», se habla de «impulsar un proceso de acercamiento de los presos a cárceles próximas a sus lugares de residencia» o se reclama una aplicación del ordenamiento jurídico con «criterio humanitario» en relación a los reclusos enfermos, de edad avanzada o con menores a su cargo. También se buscará promover «una política de reinserción acorde con su definición constitucional».

La frase de Sémper

En la izquierda abertzale, no obstante, se mantienen prudentes sobre la virtualidad del Grupo de Trabajo propuesto por Urkullu y Barkos, conscientes de que el PP no quiere mover ficha, al menos en este primer momento de alta emotividad tras el fin de ETA, en el que cualquier movimiento puede ser interpretado en clave de «cesión» a la banda por su desaparición. No obstante, desde la izquierda abertzale recuerdan exigencias como las del propio Rajoy o el portavoz parlamentario del PP vasco, Borja Sémper, que dijo en este periódico hace un año, tras el desarme, que «si ETA se disolviera, la dispersión acabaría en 48 horas». Un comentario que desde la izquierda abertzale están recordando estos días.

Pese a ello, en el mundo independentista y entre los presos impera un diagnóstico de que no será nada fácil mover al Gobierno español, muy condicionado sobre todo por el marcaje en clave electoral de Ciudadanos, y la presión de determinados colectivos de víctimas del terrorismo. Tampoco ven especialmente «proactivo» al PSOE de Pedro Sánchez, pese a que desde las filas socialistas vascas observan una actitud de luces largas en materia carcelaria. En este sentido, desde el independentismo vasco no esperan nada positivo de foros como el Pacto Antiterrorista, convocado la semana pasada por el presidente del Gobierno español. Tampoco quienes se mueven en los ámbitos judiciales aprecian en la Audiencia Nacional signos de flexibilidad ante la nueva situación. En Sortu están a la espera de la evolución de los acontecimientos.

Las Claves

Gobiernos vasco y navarro
Sortu valora el Grupo de #Trabajo de Bertiz como «proactivo», aunque duda de las intenciones de Rajoy
Demanda del lehendakari
Sobre la exigencia de autocrítica, la izquierda abertzale aboga por pactar unos mínimos comunes
Mayorías políticas
Consideran clave el papel de los socialistas, aunque les ven más posibilistas en Euskadi que en Madrid

En el plan de Urkullu también se hace un emplazamiento al mundo de la izquierda abertzale para profundizar en la autocrítica del pasado. En este sentido, desde la dirección de Sortu se subraya la imposibilidad de consensuar un «relato único», como entienden que pretende Urkullu. Eso no impide, señalan las fuentes consultadas, que pueda llegarse a un «acuerdo de mínimos basado en el reconocimiento, reparación y respeto de todas las víctimas» y en la «asunción de la responsabilidad de cada uno». Luego, habrá «relatos distintos y no se pueden imponer», insisten, asumiendo que existan posturas críticas con la violencia de ETA. En principio, la hoja de ruta de Sortu sobre presos se marca tres prioridades urgentes: la libertad de los presos enfermos, el acercamiento, y conseguir que los 282 reclusos puedan ir abandonando el primer grado, el más duro, para pasar al segundo y tener la opción de acceder a beneficios penitenciarios.

Los internos seguirán explorando las vías legales en aras a mejorar su situación. La izquierda abertzale, a través de la dinámica Kalera!, y plataformas sociales como Sare seguirán en la calle manifestándose, con la gran marcha de principios de enero en Bilbao como punto culminante. Los presos actuarán de modo individual, ya sin el paraguas de la desaparecida sigla de ETA, aunque sí formarán parte del colectivo de presos EPPK, pese a que el delegado del Gobierno central en Euskadi, Javier de Andrés, exigió la semana pasada como condición para flexibilizar su situación que dejen de formar parte de ese grupo.

Mejores perspectivas hay en Francia, donde los reclusos esperan que el Gobierno galo siga con los acercamientos de internos, aunque sea a cuentagotas, en el marco del espacio de diálogo abierto con la delegación de Iparralde, que ha dado ya como fruto una docena de traslados a prisiones próximas al País Vasco francés. Otro aspecto pendiente es el de los deportados y personas huidas a Sudamérica, que estudian ya su situación judicial en España de cara a su posible regreso de forma paulatina en el nuevo tiempo abierto.

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