Interior se enreda con las concertinas en el diseño de las nuevas vallas de Ceuta y Melilla

Inmigrantes encaramados a la valla de Melilla. /Efe
Inmigrantes encaramados a la valla de Melilla. / Efe

El estudio encargado a Defensa por 71.747 euros solo habla de hacer un «diagnóstico» de los puntos vulnerables y de buscar soluciones «similares» a las actuales pero más efectivas

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

Fue la primera gran promesa de Fernando Grande-Marlaska tras tomar posesión el 7 de junio del pasado año como ministro del Interior: iba a encargar un proyecto para acabar lo antes posible en Ceuta y Melilla con las concertinas, esas afiladas cuchillas metálicas que coronan los vallados metálicos y que desgarran los cuerpos de los migrantes que tratan de asaltar los perímetros. Grande-Marlaska se comprometió a buscar una solución técnica que evitara los saltos masivos pero que fuera mucho menos lesiva con los 'sin papeles'.

Pero la promesa ahora, cuanto menos, se matiza. La Secretaría de Estado de Seguridad, efectivamente, encargó el pasado 16 de noviembre el primer estudio para encontrar la fórmula de modernización y sustitución, «al menos en los tramos más sensibles» de los actuales sistemas, pero en todo el texto oficial no hay una sola indicación de que la premisa -o al menos una de las premisas- de este estudio deba ser la eliminación de las famosas concertinas. Esa palabra, ni siquiera un sinónimo, aparece en el articulado.

En el documento oficial únicamente hay una mención genérica en el preámbulo sobre la «conveniencia» de eliminar elementos de «riesgo», que no aparece luego en el «objeto» del contrato

Es más, a lo largo de todo el texto solo hay una mención genérica en el preámbulo sobre la «conveniencia», que no obligatoriedad en el proyecto, de eliminar «determinados elementos que conllevan riesgo para la integridad física de las personas». Sin embargo, luego en la parte contractual del encargo, en la que se especifican las «condiciones» y el «objeto» exacto del proyecto, no hay una sola directriz para buscar el uso de medios menos lesivos en los nuevos sistemas.

Textualmente, Interior ha ordenado un «estudio de mercado sobre soluciones técnicas para instalaciones parecidas o con funcionalidades similares a las infraestructuras de seguridad de Ceuta y de Melilla», incluyendo «visitas a fabricantes o instaladores» o « ensayos y pruebas sobre muestras» que se «consideren necesarios para un mejor conocimiento y evaluación de las distintas soluciones de mercado estudiadas».

Según los documentos oficiales a los que ha tenido acceso este medio, Interior ha encomendado el proyecto para elegir la mejor fórmula para actualizar los nuevos perímetros a Ingeniería de Sistemas para la Defensa de España, la Isdefe, una sociedad mercantil de carácter estatal al 100% creada en 1985, que pertenece al Organismo Autónomo Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial del Ministerio de Defensa.

«Tramos vulnerables»

La Isdefe, que recibirá por este estudio preliminar 71.747 euros procedentes de los presupuestos de Interior de 2018 y 2019, tiene que cumplir dos encargos. El primero, llamado 'paquete 1', para el que tenía el plazo de un mes que concluyó a mediados de diciembre, es el «diagnóstico de la situación actual e identificación de los tramos de actuación» y que engloba cinco puntos: estudio de la situación actual de las infraestructuras perimetrales de Ceuta y de Melilla; evaluación de la documentación existente sobre los sistemas de vigilancia; identificación de los tramos más vulnerables sobre los que acometer la reforma y modernización, atendiendo a los asaltos o intentos de asalto registrados durante los años 2017 y 2018; estudios topográficos; y delimitación de los tramos de intervención.

En ese 'paquete 1' no hay una ninguna orden específica para valorar la existencia de medios lesivos. De esa primera parte también se infiere ya que Interior no pretende acometer la reforma de la totalidad de los 8,7 kilómetros de vallado de Ceuta y los 10 de Melilla.

En el denominado 'paquete 2', la empresa de Defensa tiene un plazo de dos meses (que concluiría a mediados de febrero) para presentar «alternativas» a los sistemas actuales, atendiendo tanto a las «soluciones» que ya existan en el mercado como a la posibilidad de que haga un «desarrollo propio». En cualquier caso, antes de que acabe primavera el encargo obliga a la Isdefe a poner encima de la mesa de Grande-Marlaska una «propuesta de solución técnica». En ese segundo 'paquete' tampoco se especifica en ningún momento que esa «solución técnica» deba incluir los medios menos lesivos prometidos por el titular de Interior.

Al menos en este encargo a Defensa, el departamento que dirige Grande-Marlaska deja claro que la prioridad es reforzar la «seguridad y eficacia» y la «modernización» de los vallados. El contrato con Isdefe, insiste el documento, se limita a un «estudio técnico» que incluya el «diagnóstico de la situación actual» de los perímetros y la identificación de los tramos de actuación teniendo en cuenta los puntos más vulnerables según la «frecuencia de los asaltos registrados»; la «búsqueda y análisis y evaluación de alternativas que ofrece el mercado» y una «propuesta de solución técnica».

«Compromiso firme»

Responsables del Ministerio del Interior, preguntados este jueves por la ausencia de instrucciones expresas en el encargo a Defensa para buscar elementos no lesivos, aseguraron que la eliminación de las concertinas sigue siendo un «compromiso firme» del Gobierno. En cualquier caso, afirmaron que el proyecto para la renovación de los perímetros todavía está en sus primeras fases.

 

Fotos

Vídeos