Iñaki Subijana: «Europa ha puesto en valor nuestro esfuerzo argumental en el juicio en Gipuzkoa»

Iñaki Subijana, presidente de la Audiencia de Gipuzkoa./USOZ
Iñaki Subijana, presidente de la Audiencia de Gipuzkoa. / USOZ

Estrasburgo da la razón al primer tribunal que dictó sentencia condenatoria en 2010 por torturas que un año después anuló el Supremo

AINHOA MUÑOZSAN SEBASTIÁN.

La Audiencia Provincial de Gipuzkoa, con Iñaki Subijana al frente, sentenció en 2010 que cuatro de los agentes de la Guardia Civil que participaron en la detención de Igor Portu y Mattin Sarasola -los etarras que volaron el aparcamiento de la T-4 de Barajas- actuaron «con ánimo de venganza». El mismo tribunal consideró, asimismo, probados los delitos de «torturas graves y lesiones». Un escenario que echó por tierra un año después el Tribunal Supremo. Ayer, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos confirmó el «trato inhumano y degradante» que sufrieron los arrestados.

-Europa les ha dado la razón. ¿Qué supone para usted la sentencia de Estrasburgo?

-Pone en valor la labor del tribunal (de Gipuzkoa) y se valora positivamente las características del juicio. También se ha valorado el esfuerzo argumental que puso la Audiencia para justificar lo que en aquel momento era un fallo condenatorio.

-¿Se siente reivindicado?

-Yo quiero resaltar la labor del tribunal, no la mía personal. Y el tribunal se siente reivindicado desde la perspectiva de valoración, de puesta en valor de un esfuerzo que se hizo de justificación, de argumentación, de examen individualizado. Porque no perdamos de vista que la Audiencia ni condenó a todos ni absolvió a todos, si no que hizo un examen persona a persona.

-Estrasburgo no solo da la razón a la labor de la Audiencia, si no que también supone avalar el trabajo de los forenses que rechazaron la versión de la Guardia Civil.

-Sin duda. Y yo reivindico ese papel porque pone de manifiesto que las afirmaciones que hacían los demandantes tenían el sólido fundamento de los informes médicos y los dictámenes médico-forenses, que ponían de manifiesto unas lesiones que no encontraban explicación en lo que es el acto de detención.

-¿Esta sentencia ha supuesto un varapalo a la judicatura española?

-Quisiera evitar la contraposición de lo que es la judicatura vasca y guipuzcoana con la española, porque yo formo parte de la estructura del Estado como poder judicial. Creo que la sentencia es dura para el Estado, en tanto en cuanto condena a España por vulnerar el artículo 3 del convenio europeo. Entonces, desde el punto de vista del Estado es una mala noticia porque, evidentemente, Europa entiende que es responsable de una situación que está prohibida por ese artículo.

-¿Y a qué cree que se debió entonces el fallo del Supremo?

-Lo que viene a dictar Europa es que el Supremo no ofreció explicaciones sobre cómo ocurrieron los hechos. El Supremo revaloró nuevamente la prueba que había valorado la Audiencia -algo que no esperábamos-, y partió como premisa que las afirmaciones de los denunciantes estaban contaminadas por la existencia de una sistemática instrucción de ETA -que es cierto que existía- de denunciar torturas y malos tratos. Desde ahí, el Supremo orilla que había lesiones que los médicos forenses habían determinado que no eran compatibles con la detención, y no ofrece una explicación sobre cómo se habían podido producir esas lesiones.

-Ustedes consideraron que Portu y Sarasola fueron víctimas de torturas, mientras que Europa falló ayer que fueron malos tratos.

-La conclusión unánime es que ha habido malos tratos. Cuatro de los magistrados entienden que para calificar la conducta como tortura la finalidad de los agentes tendría que haber sido sancionarles o castigarles por su pertenencia a ETA; mientras que los tres magistrados minoritarios entienden que se tenía que haber tomado como referente la descripción de hechos que ofreció la Audiencia Provincial de Gipuzkoa. Y nosotros declaramos probado que la finalidad de los malos tratos fue intimidarles por su pertenencia a ETA.

«La sentencia es dura al entender que España ha vulnerado el artículo 3 del convenio europeo»

«No nos pareció creíble la defensa de los agentes porque ninguno presentó ningún tipo de lesión»

-¿Le dolió que, de alguna manera, se pusiera en entredicho la instrucción del tribunal guipuzcoano?

-Personalmente no me siento protagonista de nada. Pero creo que en aquel momento el tono de la sentencia del Supremo no puso en valor el esfuerzo argumental de la Audiencia y entendí que no se había valorado el trabajo llevado a cabo.

-¿Tuvieron claro desde el principio que se encontraban ante un caso de torturas o de malos tratos?

-No, no, no. Cuando iniciamos un juicio partimos de la premisa de que no tenemos conocimiento ninguno del elemento probatorio. Y lo que queremos es, en definitiva, dejarnos convencer a partir de las pruebas que se practican en el juicio.

-¿Y cuáles fueron las pruebas para basar su sentencia?

-Teníamos la tesis de la acusación, que decía que las lesiones se habían causado por una actuación de malos tratos; y la tesis de la defensa, que decía que las lesiones se habían producido en un contexto de detención. Lo que hicimos fue un análisis desde la perspectiva de la información médica y médico-forense y llegamos a una conclusión: que gran parte de las lesiones obedecían a una situación que no se había producido durante la detención, si no que había obedecido a elementos traumáticos de origen violento que provenían de actuaciones de los agentes policiales.

-Entiendo que no les pareció del todo verosímil que la defensa alegase que las lesiones fueron fruto de un forcejeo cuando los detenidos pretendían huir.

-No. Y explicamos por qué no nos parecía creíble. Explicamos que ninguno de los agentes presentaba ningún tipo de lesión y que gran parte de las lesiones que padecían los denunciantes no podían obedecer a una inmovilización en una zona que, ademas, era una zona llena de piedras, y que consecuentemente hubieran originado múltiples erosiones, y no existía ninguna.

-¿La Guardia Civil se extralimitó?

-Los cuatro agentes de la Guardia Civil que condenamos, a nuestro juicio y con las pruebas que se practicaron, se habían extralimitado.

-¿Ha perjudicado a la investigación el hecho de que ETA instigase a los detenidos a denunciar de manera sistemática torturas?

-Siempre es un punto de vista o una perspectiva que perjudica. El hecho de que alguien forme parte de una organización que abiertamente instruye a sus miembros para que sistemáticamente denuncien malos tratos, lógicamente es un punto de partida inicial que debilita la fiabilidad de lo que está diciendo.

-¿Cree que el Estado ha tenido una postura defensiva?

-Hombre, a las pruebas me remito. Ha habido casos donde no se ha investigado lo suficiente para poder saber si, efectivamente, tenía o no fundamento una denuncia de torturas o de malos tratos.

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