Pablo Iglesias se ofrece como mediador en el incipiente diálogo entre Sánchez y Torra

Pablo Iglesias y Quim Torra. / Lluis Gene (Afp) I EP

El presidente de la Generalitat apuesta por realizar un nuevo 1-O para hacer efectiva la independencia

CRISTIAN REINOBarcelona

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, se convirtió este lunes en el primer líder de una formación de ámbito nacional que visita a Quim Torra en el Palau de la Generalitat.

Iglesias mantuvo una buena interlocución con Carles Puigdemont, que conserva y que utilizó en los días previos a la moción de censura, y se propone cuidar las buenas relaciones con el independentismo, con quien coincide en que el pleito catalán se resolvería con un referéndum, que hay un problema con el encarcelamiento de los dirigentes del proceso y con quien comparte «valores republicanos».

El dirigente podemista ve disposición al diálogo entre las partes y se ofreció este lunes como mediador entre Pedro Sánchez y Quim Torra, y como la persona de enlace entre ambos presidentes, que se reunirán en la Moncloa el próximo 9 de julio. La Generalitat le otorgó el rol de interlocutor importante de la política española, ya que el Gobierno actual está en minoría, y anunció su intención de establecer una «relación estable» con el partido morado para «trabajar por el diálogo durante la legislatura».

Desde su papel de hombre bisagra, el líder de Podemos trasladó dos mensajes al presidente español y al catalán. «Sánchez está de acuerdo con el acercamiento de los presos secesionistas a cárceles catalanas, porque así me lo ha dicho», hizo saber al presidente catalán. Se trataría de un gesto de buena voluntad para el secesionismo, que en cualquier caso, va más allá y se niega a que un eventual acercamiento sea materia negociable. «La posición del Govern no es la de negociar el acercamiento de presos, sino que hay que liberarlos. El problema no es que estén en preventiva, sino que están en prisión», afirmó la consejera de la Presidencia, Elsa Artadi. La portavoz de la Generalitat, no obstante, reconoció que el acercamiento ya sería una «mejora» y en esta ocasión evitó presionar al Gobierno para que dé órdenes concretas a la Fiscalía. Iglesias señaló además que tiene previsto visitar a los presos en las prisiones madrileñas.

Además, a Torra el dirigente de la izquierda española le trasladó que la negativa de Sánchez a negociar un referéndum no debe impedir que avance el diálogo y se puedan «explorar otras vías» para resolver el pleito catalán. Este puede ser uno de los puntos clave de la reunión entre Sánchez y Torra, pues un enrocamiento de la parte catalana en la cuestión soberanista podría hacer fracasar la reunión, que Torra ya ha dicho que su principal objetivo es que propicie una segunda y un tercera cita.

Pero el Gobierno ya ha avisado que no se moverá ni un milímetro de la Constitución y el Estatuto de autonomía y que de ninguna manera está dispuesto a negociar sobre el derecho a decidir. La Generalitat, en cambio, insiste en que es el asunto central a negociar. Quim Torra, que este lunes presentó un libro sobre su experiencia vital en Suiza, apostó por convocar un nuevo referéndum que permita hacer efectiva la república. «Hemos de crear otro 1-O para llegar a la independencia», avisó. Eso sí, no precisó si su intención es que también sea unilateral.

El diálogo «será fructífero» si se puede hablar del derecho a la autodeterminación, aseguró por su parte el vicepresidente, Pere Aragonès. La cuestión es qué actitud adoptará el Ejecutivo catalán cuando compruebe que el Gobierno central cierra una vez más la puerta al referéndum. Artadi aseguró que esta semana espera cerrar el orden del día de la reunión entre los dos presidentes y a su juicio no debe haber «líneas rojas».

Desde el independentismo, en cualquier caso, ya se han deslizado otros asuntos a tratar, como la reclamación de la deuda que la Generalitat cree que el Estado tiene pendiente, así como la recuperación de leyes e impuestos recurridos por el Gobierno al Constitucional.

ERC se resiste a renunciar a la vía unilateral para la secesión

Esquerra fue el primero de los tres partidos independentistas que renunció públicamente a la vía unilateral, tras constatar su fracaso en los hechos de octubre del año pasado. Sin embargo, la formación republicana ha dado marcha atrás. ERC someterá este fin de semana a votación de su militancia una ponencia política, que debe marcar la hoja de ruta del partido para los próximos años y que no renuncia a «ninguna vía democrática y pacífica» para materializar la República.

Este texto difiere del que la dirección de ERC propuso en un primer momento y que emplazaba al secesionismo a abandonar conceptos «estériles y contraproducentes» como «unilateralidad» y apostaba por la «multilateralidad». En definitiva, Esquerra apostaba por la moderación y abogaba por un aterrizaje del proceso. Pero la militancia ha presionado a la dirección y le ha exigido que no abandone la radicalidad, por lo que la nueva ponencia no descarta ninguna vía para llegar a la independencia, como en la pasada legislatura, en que el secesionismo celebró un referéndum unilateral y proclamó la república, eso sí, sin éxito. Así, ERC defiende la negociación y el diálogo con el Gobierno central, pero que cree que tiene que ser «suficientemente fuerte para obligar al Estado a negociar, a encontrar una salida política a un conflicto que es político».

«Tenemos que estar preparados, seguir fortaleciéndonos, tejer complicidades, sumar cada vez más apoyos para que esta mayoría social sea una hegemonía incontestable ante nuevos 1-O que se presenten», según Esquerra.

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