Hablan los heridos de la riada de Cebolla (Toledo)

Irene, farmacéutica, y Rosario, su madre, aun no se creen que salieran vivas de la farmacia. Fueron a colocar las compuertas que suelen frenar el agua cuando hay riadas... pero la del sábado fue imparable. Todo esa agua entró de lleno en la farmacia. Se encerraron en la trastienda. Hasta que estos dos hombres se jugaron la vida para rescatarlas. Verla a ella solo con golpes también parece increíble. Aguantó cerca de media hora agarrada a esta ventana. Hasta que el agua la arrastró también hasta la farmacia. Pasado el susto, llegan las preguntas. Por el mismo centro del pueblo pasaba un arroyo, hoy canalizado. Pero a la vista de todos está que algo falla. Cuando llueve fuerte el agua vuelve a buscar su cauce natural.-Redacción-