El Gobierno prevé acercar al preso enfermo condenado por el asesinato de un ertzaina

El gernikarra Kepa Arronategi, de 51 años y aquejado de crisis psicótica grave, cumple 72 años de prisión en el penal de Almería

A. González Egaña
A. GONZÁLEZ EGAÑASAN SEBASTIÁN.

El Gobierno prevé el acercamiento a Euskadi del preso enfermo Kepa Arronategi Azurmendi, condenado por el asesinato del ertzaina Txema Agirre y por intentar atentar contra el entonces Rey, Juan Carlos I, durante la inauguración oficial del museo Guggenheim en Bilbao, en octubre de 1997. Este recluso, gernikarra de 51 años de edad, cumple 72 de condena en la cárcel de Almería, donde se encuentra bajo vigilancia de un interno de apoyo, debido a que es un preso afectado de «episodio de crisis psicótica grave». Su acercamiento se sumaría en próximas semanas al de los dos disidentes de la banda Olga Sanz y Javier Moreno, que fue conocido el pasado lunes, los primeros que materializa el Ejecutivo de Pedro Sánchez enmarcados en su estrategia de nueva política penitenciaria.

El ertzaina asesinado realizaba labores de vigilancia en el entorno de la pinacoteca cuando el comando Katu, al que pertenecían Arronategi y otros dos etarras, uno de ellos el autor material de asesinato, Eneko Gogeaskoetxea, se presentaron con una furgoneta de la que descargaron tres maceteros de cartón piedra. Bajo unas plantas de plástico se escondían doce lanzagranadas dispuestos para ser activados por control remoto. Su objetivo era atentar contra el Rey y contra el museo días después durante la inauguración.

Agirre les dio el alto tras comprobar que la Ford Transit aparcada delante de él no estaba entre los vehículos autorizados. Mientras Arronategi distraía al ertzaina que les pedía la documentación, Gogeaskoetxea le disparó un tiro a bocajarro por la espalda, que le llevó a la muerte 26 horas después en el hospital. Los tres etarras emprendieron una huida a pie por el centro de la villa. Arronategi fue interceptado en una calle cercana en el ensanche bilbaíno. Al verse rodeado intentó disparar contra el agente que se le echaba encima, pero se le encasquilló el arma y perdió el cargador. La Audiencia Nacional le condenó a 72 años de prisión.

El recluso se encuentra bajo la vigilancia de un interno de apoyo, debido a su dolencia mental

El comando en el que actuó Arronategi, se disponía a atentar contra el Rey el 18 de octubre de 1997

El Ejecutivo de Pedro Sánchez ha informado en las últimas semanas a algunos colectivos de víctimas que tiene ya identificados para su acercamiento a al menos dos presos de ETA, de entre los 109 que conformarían la primera fase de esta nueva política penitenciaria iniciada por la Administración del PSOE. De ese grupo de reclusos 'acercables', los enfermos de especial gravedad, como el caso de Arronategi, serían los primeros que se beneficiarían de los traslados a cárceles de Euskadi. Según los registros de la asociación de familiares de presos, Etxerat, los afectados por las primeras nuevas medidas serían en total 16 internos en cárceles españolas que padecen enfermedades más o menos graves y tres septuagenarios. Además hay otro enfermo en Francia, el exdirigente 'Susper', dos en cárceles vascas, Txus Martín y Aitzol Gogorza, y un cuarto, Ibon Iparragirre, en el centro Aita Menni de Arrasate.

Últimos movimientos

Los movimientos de presos enfermos graves a centros penitenciarios vascos se han venido produciendo ya en los últimos años. De hecho, durante el Gobierno del PP de Mariano Rajoy, en 2012, ya se acercó a la prisión de Basauri al recluso errenteriarra Gogorza, aquejado de un trastorno obsesivo compulsivo de larga duración acompañado con síntomas psicóticos. El traslado de Ibon Iparragirre, que padece sida, al centro sanitario de Arrasate se produjo en enero de este mismo año, también durante el mandato del PP. Otro recluso, Josu Uribetxebarria, que falleció en enero de 2015, había sido trasladado a Euskadi en 2012 para su ingreso en el Hospital Donostia.

Otro de los 16 presos enfermos que contabiliza Etxerat se encuentra ingresado en el mismo centro penitenciario que Arronategi. Se trata del hernaniarra Garikoitz Arruarte Santacruz, de 38 años, condenado a 20 de prisión y que cumple su pena desde hace 15.

Estos traslados a Euskadi responden al anuncio que realizó el Gobierno de Pedro Sánchez, a las pocas semanas de su llegada a la Moncloa. El Gobierno dio a conocer entonces su intención de emprender una nueva política penitenciaria y, según precisó, los primeros movimientos iban a ser precisamente los que afectaban a internos con enfermedades y mayores de 70 años. El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, se apresuró después a precisar que los acercamientos de internos de ETA no se realizarían de forma colectiva, sino de manera individualizada, teniendo en cuenta las circunstancias de cada uno de ellos y que, además de su edad y estado de salud, se tendrían en cuenta otros factores personales.

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