El Gobierno PNV-PSE deberá emplearse a fondo para aprobar 25 leyes sin un socio claro

El lehendakari, Iñigo Urkullu, y el consejero de Hacienda, Pedro Azpiazu, acceden al Parlamento en uno de los últimos plenos del año./I. AIZPURU
El lehendakari, Iñigo Urkullu, y el consejero de Hacienda, Pedro Azpiazu, acceden al Parlamento en uno de los últimos plenos del año. / I. AIZPURU

El Ejecutivo de Urkullu ha superado el ecuador de la legislatura con solo tres proyectos ratificados por el Parlamento y tendrá que sudar para sacar adelante su programa

Miguel Villameriel
MIGUEL VILLAMERIELSAN SEBASTIÁN.

El programa legislativo con el que el Gobierno de coalición de PNV y PSE comenzó su andadura en 2016 incluía 28 proyectos de ley. A punto de entrar en 2019, y con el ecuador de la legislatura vasca superado, el Ejecutivo de Iñigo Urkullu solo ha visto aprobadas por el Parlamento tres de esas leyes, por lo que se encuentra ante la ingente tarea de aprobar 25 nuevos proyectos en apenas año y medio. Con la dificultad añadida de que jeltzales y socialistas -que se encuentran a un solo parlamentario de la mayoría absoluta- llegan a la fase decisiva de la legislatura sin un socio claro y con la retirada de los Presupuestos de 2019 aún reciente. Es decir, el Gobierno sabe que los tres partidos de la oposición (EH Bildu, Elkarrekin Podemos y PP) no le van a poner las cosas fáciles y que tendrá que sudar la negociación de cada ley.

Las tres leyes previstas en el programa legislativo que han sido aprobadas por el Parlamento hasta el momento (Puertos, Dopaje en el Deporte y Formación Profesional) salieron adelante el pasado junio con el apoyo del PP, que también fue el socio preferente para aprobar los dos primeros Presupuestos de la legislatura, aunque esa colaboración entre el Gobierno Vasco y los populares se cortó de cuajo tras el apoyo del PNV a la moción de censura contra Mariano Rajoy. La primera consecuencia de ello fue la pérdida del socio presupuestario más fiable -lo que ha terminado provocando una prórroga de las Cuentas de este año tras fracasar la negociación con EH Bildu-, pero esa falta de un socio preferente en el Parlamento se puede extender también a toda la producción legislativa del Ejecutivo. El PP no se descarta de entrada para poder influir en proyectos de ley que considere positivos, pero en absoluto se siente comprometido con el programa legislativo del gabinete de Urkullu.

PROGRAMA LEGISLATIV0

Ley de Puertos y Transporte Marítimo.
Ley de la Formación Profesional.
Modificación de la Ley contra el Dopaje en el deporte.
Ley de Sostenibilidad Energética de las Administraciones públicas vascas. Se aprobará en febrero con el apoyo de EH Bildu.
Ley de Patrimonio Cultural Vasco.
Ley de Acceso y Ejercicio de las Profesiones del Deporte.
Modificación de la Ley de Policía del País Vasco.
Modificación de la Ley de Potestad Sancionadora de las Administraciones Públicas de la CAV.
Ley del Plan Vasco de Estadística.
Ley de Cooperativas de Euskadi.
Ley de Transparencia, Participación Ciudadana y Buen Gobierno.
Ley para la Organización y el Funcionamiento del Sector Público Vasco.
Reforma de la Ley sobre la Garantía de Ingresos (RGI) y la Inclusión Social.
Ley para la Erradicación de la Violencia Contra las Mujeres.
Ley de Centros de Culto de la CAV.
Ley de Empleo Público Vasco.
Ley de Movilidad Sostenible.
Ley de Aportaciones.
Ley reguladora del Régimen de Subvenciones.
Modificación de la Ley del Procedimiento y Elaboración de las Disposiciones de Carácter General.
Ley vasca de Educación.
Modificación de la Ley de Desarrollo Rural.
Ley del Sistema Vasco de Empleo.
Modificación de la Ley de Atención y Protección de la Infancia y la Adolescencia.
Ley general de Medio Ambiente, Cambio Climático y Conservación de la Naturaleza.
Ley de Cajas de Ahorros y Fundaciones Bancarias.
Actualización de la Ley del Deporte.
Ley de Gestión Documental.

En ese contexto, fuentes de Lehendakaritza asumen que el sino del Gobierno pasa por negociar los proyectos de ley «uno a uno» con aquellos grupos que muestren disposición a colaborar de una forma constructiva. El Ejecutivo de coalición de PNV y PSE valora, por ejemplo, el acuerdo que alcanzó hace unas semanas con EH Bildu para aprobar la ley de Sostenibilidad Energética de las Administraciones Públicas. Esta norma será sancionada por el Parlamento en febrero, cuando se retomen los plenos ordinarios tras el mes inhábil de enero. Será la primera que salga adelante esta legislatura con el respaldo de la coalición soberanista, que ha expresado su intención de apoyar al Ejecutivo si las leyes que se tramitan en la Cámara responden a las necesidades de la sociedad vasca. También Elkarrekin Podemos está abierto a negociar los proyectos de ley siempre que se tengan en cuenta sus postulados.

Las elecciones no ayudan

Si el horizonte legislativo del Gobierno Vasco se presenta difícil por la ausencia de una mayoría absoluta para aprobar los 25 proyectos que tiene pendientes, el panorama se puede complicar aún más en los próximos meses, ya que las elecciones forales y municipales del 26 de mayo amenazan con encarecer los apoyos de la oposición. Los ambientes preelectorales suelen ser propicios para que los grupos opositores visualicen la hipotética debilidad del gobierno de turno, por lo que es probable que EH Bildu, Elkarrekin Podemos y PP quieran reforzar su perfil político ante los comicios. Si esto se produce, más de una veintena de leyes quedarían pendientes para la segunda mitad de 2019 y el último año de la legislatura, 2020. Lo que aventura un atasco legislativo en el Parlamento para esa recta final.

En los próximos meses, el Parlamento abordará debates intensos como el de la reforma de la RGI, una iniciativa legislativa que, junto a la ley de Transparencia y la de Organización del Sector Público, el Gobierno de coalición optó por derivar a los grupos parlamentarios de PNV y PSE para que fueran tramitadas como proposiciones de ley (en vez de proyectos) en la Cámara vasca.

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