El Gobierno de PNV y PSE tendrá que pelear una a una sus 25 leyes pendientes

Idoia Mendia (PSE), el lehendakari Iñigo Urkullu y Andoni Ortuzar (PNV) se reunieron a finales de junio para analizar la situación política . / J. A.
Idoia Mendia (PSE), el lehendakari Iñigo Urkullu y Andoni Ortuzar (PNV) se reunieron a finales de junio para analizar la situación política . / J. A.

El Ejecutivo de Urkullu solo ha visto aprobadas tres leyes de su programa en la primera mitad de la legislatura y el contexto se le complica ahora tras el distanciamiento del PP

Miguel Villameriel
MIGUEL VILLAMERIEL SAN SEBASTIÁN.

PNV y PSE se van a acordar del único escaño que les separa de la mayoría absoluta en el Parlamento Vasco cada vez que afronten la negociación de alguna de las leyes incluidas en el programa legislativo de su Gobierno de coalición. Y aún son 25 las que tienen pendientes, por lo que jeltzales y socialistas tendrán que sudar tinta en la segunda mitad de la legislatura para pelear la aprobación de cada norma con cualquiera de los grupos de la oposición. Las tres leyes previstas en el programa de gobierno que han sido sancionadas hasta el momento por la Cámara (Puertos, Dopaje en el Deporte y Formación Profesional) salieron adelante el pasado junio con el apoyo del PP, que también fue el socio preferente para aprobar los dos Presupuestos vascos de esta legislatura, pero los populares anunciaron que daban por terminada esa relación de estabilidad con el Ejecutivo de Urkullu tras el apoyo del PNV a la moción de censura contra Rajoy, así que el gabinete de coalición de PNV y PSE ya no puede contar con la red de seguridad que le daba el partido liderado por Alfonso Alonso.

El desmarque del PP no quiere decir que los populares vayan a salir de la ecuación que puede proporcionar mayorías parlamentarias a jeltzales y socialistas, pero sí que complica unas negociaciones que, en los dos últimos años, habían sido plácidas para los socios de gobierno. Ahora se verán obligados a tener muy en cuenta a los otros dos grupos de la oposición, EH Bildu y Elkarrekin Podemos, y deberán tirar de 'geometría variable' para llevar a buen puerto su programa legislativo, que originariamente recogía 28 proyectos de ley y mantiene 25 de ellos pendientes.

Fuentes de Lehendakaritza reconocen que la variable de que la moción de censura contra Rajoy podía tener consecuencias en la estabilidad del Gobierno Vasco estuvo en la mesa del EBB «desde el principio», y el propio lehendakari participó de aquellos debates en la ejecutiva del PNV, donde tiene voz pero no voto. Finalmente, los jeltzales sopesaron que el 'sí' a la censura contra el presidente del PP era la mejor opción y decantaron la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa. Desde ese mismo momento fueron conscientes de que la relación con el PP vasco se iba a resentir, aunque en el otro lado de la balanza pusieron la posibilidad de mejorar la sintonía con el Gobierno central en cuestiones como las transferencias pendientes.

En el último pleno del Parlamento de este curso político, a finales de junio, la nueva fragilidad parlamentaria de PNV y PSE quedó de manifiesto cuando se vieron obligados a retirar la proposición de ley de reforma de la Renta de Garantía de Ingresos (RGI), después de que el PP anunciara que no la iba a respaldar y EH Bildu y Elkarrekin Podemos exigieran mayor plazo para negociar posibles cambios. Los dos socios de gobierno optaron por posponer el debate de esta iniciativa hasta el próximo curso para fortalecer los consensos, pero aquel revés puede ser el preludio de lo que está por venir una vez que se supere el ecuador de la legislatura en diciembre. La reforma de la RGI es -junto a la ley de Transparencia y la de Organización del Sector Público- uno de los tres proyectos de ley que el Gobierno de coalición optó por derivar a los grupos parlamentarios de PNV y PSE para que fueran tramitados como proposiciones de ley en la Cámara.

El factor electoral

Si el horizonte legislativo del Ejecutivo de coalición se presenta complicado en estos momentos por su ausencia de mayoría absoluta para aprobar los 25 proyectos que tiene pendientes, el panorama se puede complicar aún más al entrar en 2019, ya que las elecciones forales y municipales de mayo o junio amenazan con encarecer los apoyos de la oposición. Es muy probable que EH Bildu, Elkarrekin Podemos y PP quieran reforzar su perfil político ante los comicios, lo que podría dejar un gran número de leyes para la segunda mitad de 2019 y el último año de la legislatura, 2020. Lo que aventura un posible atasco en el Parlamento para esa recta final que podría dificultar el éxito del programa legislativo.

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