Juicio por el 'caso Cabacas'

La Fiscalía mantiene su petición de absolución para los 6 ertzainas acusados de la muerte de Cabacas

Imagen de la sesión de ayer en la Audiencia de Bizkaia/EFE
Imagen de la sesión de ayer en la Audiencia de Bizkaia / EFE

Los peritos descartan que la «voluntariedad» de los escopeteros a la hora de hacer un «blanco» determinado con sus disparos

DAVID S. OLABARRI

Tres semanas después de que arrancase el juicio por la muerte de Iñigo Cabacas en la Audiencia de Bizkaia, todas las partes personadas en el caso -la acusación particular, la Fiscalía y las tres defensas- se han reafirmado este miércoles en las posiciones que han mantenido desde el inicio del procedimiento, que después de seis años largos de instrucción quedará visto para sentencia este viernes después de que los abogados presenten sus informes definitivos. Las once sesiones de la vista oral que se han desarrollado hasta ahora no han hecho variar en sus planteamientos iniciales a los abogados. Esto es, la acusación particular, que representa a la familia de la víctima, sigue pidiendo cuatro años de cárcel para cada uno de los seis encausados -tres escopeteros y tres mandos intermedios-, a los que acusa de homicidio por «negligencia grave profesional».

La Fiscalía, por su parte, mantiene su petición de absolución para los encausados. Igual que lo hacen los tres letrados de los agentes de la Policía vasca. El viernes, en la última sesión del juicio, expondrán sus argumentos para sostener sus posturas. La Fiscalía siempre ha defendido que no se puede probar quién disparó la pelota de goma -lo que exculparía a los escopeteros encausados- y también considera que algunas de las cargas se realizaron ajustadas a los principios de «proporcionalidad» para cortar los «graves incidentes que se estaban produciendo». La posición del Ministerio Público ha indignado a la familia del aficionado del Athletic. «Nuestro hijo está en el cementerio, a nuestro hijo nos lo han matado. Nos han denigrado, nos han humillado», ha denunciado entre lágrimas Fina, la madre de Cabacas, al término de la sesión.

La vista de este miércoles ha arrancado con las incógnita de si alguna de las partes iba a modificar sus posturas iniciales o si se iban a producir acuerdos de última hora para rebajar, por ejemplo, las peticiones de penas de prisión. Nada de esto ha sucedido en una sesión que ha servido para dar por zanjadas las pruebas periciales. Hoy han declarado los agentes de la Policía Nacional que se encargaron de realizar el informe balístico sobre las escopetas antidisturbios que se utilizaron aquella noche de abril de 2012, un estudio que ha servido de base para otros posteriores y que se realizó en un momento en el que no existía «bibliografía» sobre este tema.

Estos especialistas han insistido en varias ideas. La primera, que las escopetas que lanzan pelotas de goma no son precisas a partir de 10 metros, ya que a partir de esta distancia las bolas llevan una dirección «errática». Es decir, «no es posible la voluntariedad a la hora de hacer blanco». Y este, en todo caso, sería «fortuito» ya que la finalidad de estos proyectiles «no es impactar en un objeto determinado», ya que su misión es «antitumultuaria». No son como las «balas», han explicado, ya que su vuelo es «imprevisible».

Entre los 25 y los 28 metros

Los peritos también han insistido en que las lesiones de Cabacas son compatibles tanto con un disparo en línea recta como con uno que hubiese venido precedido de un rebote. Los agentes de la Policía Nacional sitúan el disparo entre los 25 y los 28 metros. En el caso de que hubiese sido un disparo recto la energía desplegada por la pelota de goma habría alcanzado entre los 204 y los 347 julios. Si hubiese sido con rebote, la fuerza del proyectil rondaría entre los 105 y los 109 julios. En ambos casos, habrían tenido una potencia más que suficiente para provocar las lesiones que sufrió Cabacas en la cabeza, ya que la fuerza necesaria para romper un cráneo se sitúa en los 69 julios.

En todo caso, a pesar de insistir en que no puede existir voluntariedad de disparar a algo «concreto» por la imprecisión de las armas, los peritos han subrayado que el «cuidado» de cualquier profesional con un arma «debe ser extremo» porque conocen la «peligrosidad de la misma». «Incluso en estos casos -han dicho- se pueden producir accidentes»

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