Fernando Valenzuela: «Europa ha vivido diez años ensimismada en sus problemas»

Fernando Valenzuela./ROYO
Fernando Valenzuela. / ROYO

«Hay que evitar situaciones ilegales para que los migrantes no caigan en manos de mafias», dice en Donostia el número dos de Borrell

CRISTINA MOGNASAN SEBASTIÁN.

Ursula von der Leyen se convirtió el martes en la primera mujer al frente de la Comisión Europea, tras obtener una mayoría muy ajustada. El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación en funciones, Josep Borrell, calificó su nombramiento como «una muy buena noticia». Algo que secundó su segundo al mando, Fernando Valenzuela, secretario de Asuntos Exteriores, que participó ayer en Donostia en los Cursos de Verano de la UPV/EHU.

-Ursula von der Leyen logró el martes la investidura como presidenta de la Comisión, pero algunos critican que no se respetara el sistema de cabezas de lista, como sí se hizo con Jean-Claude Juncker.

-La idea de los llamados 'spitzenkandidaten' surgió para disminuir el déficit democrático, pero este no es un sistema establecido legalmente y, por lo tanto, su cumplimiento no es obligatorio. La decisión tomada no es la que gusta más en el Parlamento, pero necesitamos flexibilidad y soluciones pragmáticas.

-¿Existe un distanciamiento entre los ciudadanos europeos y sus representantes en Bruselas?

-Sí, pero no es insalvable. La distancia que más afecta al ciudadano europeo es la que tiene que ver con no sentirse identificado con las medidas que se toman en Bruselas y ser, al mismo tiempo, consciente de que esas medidas le afectan directamente. El sistema de los 'spitzenkandidaten' es una vía para acortar distancias, pero creo que será la actividad de los nuevos equipos la que hará que se cierre.

-En su ponencia defendió que la UE «tiene que hacer algo» para no quedar indefensa. ¿Qué es exactamente lo que tiene que hacer?

-Debemos situarnos en un horizonte estratégico a medio y largo plazo. Estados Unidos está girando su atención a Asia y tomando distancia de Europa, por lo que nosotros mismos tendremos que afrontar nuestras responsabilidades. Quizá hemos vivido mal acostumbrados. El mundo está cambiando, y si Europa quiere seguir ocupando el puesto que le corresponde en el mundo, que es un puesto importante, también tiene que cambiar. No podemos seguir haciendo lo que hacíamos hace 15 años.

-¿Qué es lo que Europa tiene que cambiar?

-La defensa de nuestros principios y valores no debe cambiar. Pero tenemos que defender un sistema multilateral internacional que está cambiando y asegurarnos de que su evolución corresponda con nuestros valores e intereses económicos.

«EE UU pone ahora el foco en Asia, por lo que debemos afrontar nuestra responsabilidad»

-¿China y Rusia son amenazas reales para la estabilidad de la UE?

-Amenaza es una palabra muy fuerte. La visión que tiene la UE muchas veces no coincide con la que tienen países como Rusia y China. Hay que encontrar soluciones que sean buenas para todos, pero no podemos dormirnos en los laureles. Hemos estado diez años ensimismados en nuestros problemas, prestando poca atención a los desafíos internacionales. Europa tiene que recuperar el liderazgo, por ejemplo, en la lucha contra el cambio climático. Y así en muchos otros sectores.

-¿Cómo ve la presencia de grupos euroescépticos en la UE?

-El resultado electoral demuestra que el peso de estos partidos a los que se les llama euroescépticos, aunque no es lo peor que son, han tenido un resultado bastante malo. Su capacidad de influir negativamente es limitada. Además, estos partidos tienen visiones que no son necesariamente iguales y que, por lo tanto, no les permitirán hacer un frente común.

-Von der Leyen habló el martes de «fronteras humanas». España acogió al Aquarius, pero amenazó con multar al Open Arms.

-Cuando hay una situación humanitaria que reclama una respuesta urgente, como en el caso del barco Aquarius, esta se lleva a cabo. Pero existe una política de migración. Tenemos que evitar las inmigraciones ilegales, que ponen a los migrantes en manos de mafias y de criminales. Al mismo tiempo, el envejecimiento de la población europea hace urgente la inmigración. Tiene que haber una respuesta europea al problema de la migración ilegal y a los desafíos de establecer una política de inmigración legal que responda a las necesidades demográficas.