José Manuel Bujanda: «Fui un eslabón de una trágica cadena. Me arrepiento de haberme equivocado»

José Manuel Bujanda: «Fui un eslabón de una trágica cadena. Me arrepiento de haberme equivocado»
IÑIGO SÁNCHEZ

«Si hubiera intuido el grado de degeneración de las siglas de ETA, jamás habría entrado en la organización», reconoce Bujanda

AINHOA MUÑOZSAN SEBASTIÁN.

Las circunstancias en las que murieron dos amigos hicieron que José Manuel Bujanda (Donostia, 1953) llegara a la conclusión de que la violencia no le llevaría a ninguna parte. Aquellas dos personas fueron el desaparecido Eduardo Moreno Bergaretxe, más conocido como 'Pertur', y Jon Paredes, 'Txiki'. Bujanda, militante de ETA político-militar (pm), se muestra hoy arrepentido por haber sido partícipe, dice, de «algo que resultó ser posteriormente una auténtica tragedia y baldón para Euskadi».

-Ya han desaparecido las siglas de la organización en la que usted mismo militó. ¿Cómo se siente?

-La desaparición de ETA me genera sentimientos contradictorios. Por un lado, una serena sensación de calma interior porque finaliza una pesadilla dolorosa para Euskadi, que abre nuevas condiciones para la convivencia en esta sociedad. Por otro, un cierto sentimiento de abatimiento y cansancio por haber sido partícipe, me guste o no, de algo que resultó ser posteriormente una auténtica tragedia y baldón para Euskadi.

-¿Y por qué decidió entrar en la organización?

-Nací en una familia de clase media, muy euskaldun, cristiana y nacionalista. Una familia perdedora de la guerra civil. Mi padre y mis tíos fueron gudaris. A uno de mis tíos lo mataron, a mi padre y a mi otro tío les condenaron a muerte y luego a cadena perpetua. Cuando salieron del Puerto de Santa María siguieron participando en la clandestinidad en la resistencia vasca. Si a eso le añadimos que yo era joven y creía que me podía comer el mundo, al final entré en ETA en 1973.

-Conociendo hoy el recorrido criminal de ETA, ¿volvería a entrar en la organización?

-Si yo con 19 años hubiera intuido el grado de degeneración de las siglas de Euskadi Ta Askatasuna, obviamente jamás hubiera entrado.

-¿En ningún momento se preveía en lo que se iba a convertir ETA?

-Yo creía que no.

-¿Se pervirtió, a su juicio, la ETA que se creó en el franquismo?

-Completamente. La ETA del franquismo se creó en el contexto de un Gobierno del Estado fascista y dictatorial en el que no se respetaban las libertades, ni las culturas, ni las lenguas. El gran y trágico error de ETA fue que una vez acabada la dictadura, no tuvo la visión de futuro, de decir 'hasta aquí, cerramos la persiana'.

-¿Fue ahí cuando decidió desmarcarse de la violencia?

-Decidí desmarcarme de eso y militar en ETA pm. No quiero exculparme, pero la diferencia es que nosotros tuvimos la lucidez mental, un rayo de inteligencia para ver que la violencia no nos llevaba a ninguna parte. ETA militar entró sin piedad en una caída libre, en la que miserablemente antepuso a la vida y la dignidad de todas las personas sus objetivos políticos, convirtiéndose en una organización terrorista y sectaria. A partir de ahí, fui una persona que humildemente aporté a que ETA pm se disolviera, y fui muy beligerante contra ETA. Desde que salí de la cárcel por la amnistía, ya llevaba una deriva de 'esto es un absurdo total'.

-¿Cree que a las víctimas les sirve esa distinción entre las dos ETAs que usted describe?

-No. Entiendo perfectamente que los familiares de las víctimas que ETA asesinó no lo puedan ver así. Es lógico que no hagan esa distinción.

«El trágico error de ETA fue que una vez acabada la dictadura no tuvo visión de futuro»

«ETA militar antepuso miserablemente a la vida de las personas sus objetivos políticos»

«El perdón selectivo a las víctimas fue una distinción innecesaria, absurda y desgraciada»

«Todos tenemos el reto ahora de mirar al futuro, pero llevando el retrovisor y sin olvidar»

-¿Se siente responsable?

-Sí. Una cosa que jamás me podré quitar de mi mochila es que soy quien soy, con mis aciertos y errores. Participé y fui un eslabón de una trágica cadena que supuso una de las páginas más desgraciadas de este país. No fui ajeno a esa organización. De alguna manera pertenecí a ETA, y de eso no me puedo librar.

-¿Se arrepiente de algo?

-Me arrepiento de haberme equivocado. Siento pena y tristeza por habernos equivocado y haber optado por tomar las armas sin calibrar que se sabe cómo se empieza, pero no cómo puede derivar...

-¿Asume que haya gente que hoy por hoy pueda llegar a juzgarle?

-No me extrañaría nada. Y lo asumo. Yo soy ese, formé parte de ETA pm. Fui detenido, torturado, encarcelado y salí con la amnistía en 1977. Si alguien puede echarme en cara que fui parte de ETA, no lo puedo negar.

-¿Y hoy qué significan para usted las siglas, ya desaparecidas, de ETA?

-Una de las páginas mas dolorosas que ha tenido la historia de este país. Algo que jamás debió de ocurrir. Matar siempre estuvo mal, sin distinción entre franquismo y democracia. Ha sido toda una tragedia.

-¿Llega tarde la disolución?

-Llega tarde, llega inmensamente tarde. Sobre todo para las víctimas.

-¿Le ha convencido el comunicado en el que ETA certifica su bajada de persiana definitiva?

-Con este comunicado, ETA sale para siempre de nuestras vidas y del tablero político de Euskadi. Hoy nos desprendemos de una pesadilla para poder vivir en libertad.

-¿Teme que haya militantes de ETA que estén en desacuerdo con la disolución?

-No sé. Hemos visto cómo un grupo de disidentes robó armas y explosivos. Quiero creer que los círculos concéntricos de ATA, los críticos de ETA, sean una minoría insignificante y que la organización los controle.

-¿Y qué le parece el perdón selectivo de ETA cuando se abrió a reconocer el daño causado?

-Una mención desgraciada a todas luces. Esa distinción es absolutamente innecesaria y absurda. Sin ningún fundamento ético. Por eso mi recuerdo está con todas las víctimas que han padecido el injusto daño que ETA ha causado estos 60 años.

-¿Qué supone este final de ETA?

-Su derrota histórica ante la sociedad vasca. Creo que es la asunción del principio de realidad, de decir: 'Señores, esto se ha acabado. Nos han vencido y estamos derrotados'.

-¿Y a partir de ahora qué?

-Todos tenemos el reto de mirar al futuro, pero llevando el retrovisor, sin olvidar lo que ha pasado para que no se repita. Con el final de ETA tengo una sensación de alivio porque las futuras generaciones cerrarán heridas. Me emociono al ver a mis nietas jugar en el parque y deseando que nunca jamás vivirán y conocerán lo que sus mayores, muy torpemente, propiciaron y generaron.