Errenteria acoge el sábado el homenaje a un policía asesinado por ETA en 1982

A. González Egaña
A. GONZÁLEZ EGAÑA SAN SEBASTIÁN.

Errenteria acogerá este sábado el homenaje que nunca tuvo Antonio Cedillo Toscano, el policía nacional asesinado junto a otros tres agentes, tras la emboscada que les tendió ETA en el conocido como Alto de Perurena, el 14 de septiembre de hace 36 años. José Miguel Cedillo, que tenía 3 años cuando la banda terrorista acabó con la vida de su padre, regresará por primera vez a Euskadi junto a su madre María Dolores García y su tía María Cedillo, para tomar parte en el acto que tendrá lugar en el entorno de Mugaritz, a las 11 de la mañana del sábado. Cerca de allí, en la carretera donde ocurrió el atentado, se plantará un olivo traído de la tierra natal del asesinado, Olivares (Sevilla), por su alcalde, el socialista Isidoro Ramos, como símbolo de «la convivencia en paz» que la familia Cedillo García quiere contribuir a construir.

El objetivo del homenaje, promovido por José Miguel Cedillo, es sacar el nombre de su padre del listado anónimo de las más de 800 víctimas mortales «inevitablemente vinculadas al terror, la violencia y la España negra», y colocarlo en el de «los españoles que ayudaron a construir la paz y la convivencia en paz hasta el punto de dejar su vida en ello».

El hijo del asesinado llevaba tiempo pensando en este homenaje que finalmente comenzó a promover hace un mes. Lo primero que hizo fue ponerse en contacto con el alcalde de Errenteria, Julen Mendoza (EH Bildu), que acogió bien la iniciativa. «A la semana siguiente de la conversación telefónica el alcalde de Errenteria se cogió un vuelo a Sevilla y se vino a hablar conmigo», explica Cedillo, que aún no ha podido confirmar si el regidor errenteriarra acudirá al homenaje.

El hijo del agente asesinado, que aún sufre secuelas de aquel drama, lleva siete años peleando por que las instituciones amparen a los huérfanos del terrorismo que padecen traumas infantiles.

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