Emocionado reconocimiento de todos los partidos al policía nacional Antonio Cedillo

Dolores García (2i), y José Miguel Cedillo (i), viuda e hijo del policía nacional asesinado por ETA el 14 de septiembre de 1982, y la hermana del fallecido, María Cedillo, observan un olivo plantado en Errenteria. /efe
Dolores García (2i), y José Miguel Cedillo (i), viuda e hijo del policía nacional asesinado por ETA el 14 de septiembre de 1982, y la hermana del fallecido, María Cedillo, observan un olivo plantado en Errenteria. / efe

Hoy hace 36 años que fue asesinado por ETA en Errenteria, cuyo alcalde de HB Bildu ha participado en el acto

Fernando Segura
FERNANDO SEGURA

La viuda, el hijo y la hermana de Antonio Cedillo se han visto arropados hoy por representantes de todos los partidos políticos en el acto que la familia del policía nacional ha organizado en Mugaritz, donde fue asesinado hace 36 años por un comando de ETA. El homenaje ha contado con el respaldo del Ayuntamiento de Errenteria cuyo alcalde, Julen Mendoza (EH Bildu), ha colaborado activamente con la familia en la organización del homenaje. Mendoza, así como la portavoz de EH Bildu en el Parlamento vasco, Maialen Iriarte, han estado presentes en el acto, al igual que representates del resto de partidos políticos. También ha estado presente el portavoz del Gobierno Vasco, Josu Erkoreka.

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El acto ha comenzado con un discurso del alcalde de Errenteria. Frente a él se sentaban la viuda, Dolores García; el hijo, Miguel Ángel Cedillo, que contaba con tres años cuando su padre fue asesinado; y María Dolores Cedillo, hermana del agente. Los tres, cogidos de la mano, escucharon a Julen Mendoza, quien dio la bienvenida a los presentes. «Os habéis armado de fuerza para poder estar aquí, después de 36 años de esos hechos tan trágicos. Quiero trasladaros honestamente que sois bienvenidos a este municipio». Mendoza añadió que «teníamos una deuda pendiente con vosotros como municipio, pero me atrevería a decir que incluso esa es también la deuda personal que yo siento en mi interior».

Una vez terminado su discurso, el alcalde se fundió en un abrazo con Dolores García y con Miguel Ángel Cedillo, quien tomó la palabra, con la voz quebrada en varios momentos por la emoción. «Ni yo mismo sabía cúanto os necesitaba. Lo intuía y hasta lo deseaba. Deseaba llegar y encontrarme reconfortado por el hecho mismo de volver al País Vasco, de despejar el borrón en el mapa físico y de mis emociones que esta tierra lleva siendo para mí 36 de mis 39 años. Ni yo mismo sabía que mucho antes de venir iba a traer las alforjas llenas de cariño, reconocimiento y respecto de cada uno de vosotros con los que he tenido la fortuna de hablar».

Miguel Ángel Cedillo añadió que «aquí estamos 36 años después. Tenía que venir. Encontrarme con el pasado para poder mirar al futuro más fuerte, más limpio, con la mochila cargada de males y pastillas, pero mejor persona. Con la misma ausencia de mi padre, porque eso no va a desaparecer jamás. Con las mismas preguntas sin respuestas, pero habiendo cerrado un círculo virtuoso que convierte lo peor en malo y lo malo en bueno. No se trata de pasar página, porque no se puede, sino de escribir una nueva, renglón a renglón, reconstruyendo la convivencia, regando la paz. Si desde octubre de 2011 las cosas han cambiado, debemos hacer que cambien de verdad, con memoria, pero blindando a los que vienen por detrás de todo lo malo que nosotros ya hemos vivido».

El acto terminó con la plantación de un olivo en el lugar donde ocurrió el asesinato. Dolores García, Miguel Ángel Cedillo y María Dolores Cedillo se fundieron en un abrazo, sin poder reprimir las lágrimas que habían intentado evitar durante todo el homenaje. Lágrimas que tampoco pudieron evitar las personas que acudieron al acto y que arroparon a la familia con aplausos durante el desarrollo del mismo.

Emboscada

Antonio Cedillo fue asesinado el 14 de septiembre de 1982. En el alto de Perurena, un grupo de seis etarras, entre ellos Josu Zabarte, 'El carnicero de Mondragón', sorprendió en una emboscada a dos coches de la Policía Nacional en los que viajaban cuatro agentes, de los que tres murieron ametrallados. El cuarto, Antonio Cedillo, logró escapar en un primer momento y fue auxiliado por un albañil que lo encontró arrastrándose por la carretera, introduciéndolo en su furgoneta. Varios de los terroristas detuvieron el vehículo y remataron al agente con un tiro en la nuca.

Pero, el relato del horror no termina aquí. Al día siguiente, en la capilla ardiente, el policía nacional Julián Carmona se suicidó disparándose un tiro en la sien, hecho que fue presenciado por la viuda y el hijo de Antonio Cedillo que, como hemos señalado, tenía tres años.

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