La elección hoy de los nuevos alcaldes en Navarra complica la investidura de Chivite

La elección hoy de los nuevos alcaldes en Navarra complica la investidura de Chivite

«Tomamos nota», advierte Geroa Bai tras la decisión del PSN de no negociar ni apoyar a los candidatos de EH Bildu

Alberto Surio
ALBERTO SURIO

«Tomanos nota». El mensaje de Geroa Bai sonó ayer rotundo y con tono de advertencia. La formación que lidera Uxue Barkos admitió ayer su malestar con el PSN por su decisión de no negociar ni pactar con EH Bildu en los ayuntamientos de Navarra que se constituyen hoy. Una apuesta que va a permitir múltiples escenarios, y que posibilitará a Navarra Suma recuperar determinadas instituciones. En algunos lugares, por tratarse de la fuerza más votada. En otros, sin embargo, las fuerzas del 'cambio' en la anterior legislatura siguen fraguando acuerdos al margen del PSN, que se autoexcluye de esta dinámica.

Es la típica situación de transición que complica el margen de maniobra de Chivite en su apuesta por intentar un gobierno de coalición con Geroa Bai, Unidas Podemos e Izquierda-Ezkerra, que, con 23 escaños en el Parlamento foral, saldría adelante solo con la abstención de EH Bildu. Pero la dinámica del cuatripartito anterior aún sigue planeando sobre la política foral. Así, Geroa Bai y Unidas Podemos quieren incluir a EH Bildu en la Mesa del futuro Parlamento foral, lo que descarta el PSN, que presidirá la Cámara.

Además, cada municipio es todo un mundo. En Pamplona, lo previsible es que el futuro alcalde sea el candidato de Navarra Suma, Enrique Maya, como representante de la fuerza más votada, que se quedó a un concejal de la mayoría absoluta. Sólo EH Bildu, con siete representantes, y Geroa Bai, con dos ediles, podrían permitir una mayoría absoluta alternativa si apoyasen a la candidata del PSN, Maite Esporrín, que presentará su candidatura a pesar de los múltiples llamamientos del actual alcalde, Joseba Asiron, para que los socialistas le apoyen y bloqueen así la vuelta del centroderecha al poder local. También Maya ha pedido al PSN que retire su candidatura y realice «un ejercicio de responsabilidad».

En otros municipios la situación es diferente. En Tudela, por ejemplo, Navarra Suma obtiene la mayoría absoluta y deja al actual alcalde, de Izquierda-Ezkerra, al frente del primer grupo de la oposición. En Estella, las bases del PSN han decidido por mayoría votar a su propio candidato, lo que facilitará el nombramiento del aspirante de Navarra Suma.

La incertidumbre es mayor en Barañain y Ansoain. En el primer caso, la fuerza más votada es Navarra Suma y no parece viable que EH Bildu, que quedó en segundo lugar, obtenga una mayoría alternativa. En Ansoain, la situación es más rocambolesca y refleja que el cambio de chip respecto a la pasada legislatura es difícil. En esta localidad, con menos de 100 votos de diferencia, el primer partido es EH Bildu, que está empatada en seis concejales con el Partido Socialista. Si EH Bildu logra el apoyo de Podemos y Geroa Bai mantendría la alcaldía. Lo mismo puede ocurrir en Berriozar, en donde la primera fuerza, EH Bildu, obtendría la mayoría absoluta con el apoyo del concejal de Izquierda-Ezkerra. Un escenario que ayer parecía bastante viable. De esta forma, su pretensión de no negociar ni con Navarra Suma ni con EH Bildu deja al PSN sin margen para tejer alianzas alternativas.

En Tafalla la situación es también paradójica si se confirma la operación urdida por Navarra Suma para evitar que EH Bildu conserve la alcaldía los próximos cuatro años. Los cinco ediles del centroderecha han ofrecido su apoyo al PSN, que tiene tres, para intentar una nueva mayoría que debería contar con el apoyo de los dos concejales independientes de Tafalla.