Borrar
Un instante del homenaje a Lluch en la plaza de la Constitución de Donostia. Gorka Estrada
25 años

El eco de Lluch se vuelve a oír en 'la Consti'

Amigos y compañeros recuerdan con un emotivo acto al exministro socialista en la plaza de Donostia, donde protagonizó un recordado discurso en 1999 ante un grupo de radicales que le increpaba

Ander Balanzategi

San Sebastián

Sábado, 22 de noviembre 2025, 00:08

Comenta

Sencillo pero emotivo homenaje el que se le rindió ayer en Donostia a Ernest Lluch 25 años después de su asesinato a manos de ETA. «Se remangó hasta los codos en la búsqueda de un camino que sacara a nuestro país de la violencia y lo pusiera en la senda de la paz», recordaron en la plaza de la Constitución múltiples amigos y compañeros del catedrático y exministro socialista. Un lugar, rememoraron, «terriblemente simbólico», porque allí fue donde, en junio de 1999, a pocos días de las elecciones municipales, protagonizó un discurso que irrumpió en la memoria colectiva.

«Este conciudadano catalán era amante de Donostia y del pueblo vasco», dijo el catedrático Jesús Astigarraga, para añadir, mientras a su alrededor varias decenas de personas guardaban respetuoso silencio, que Lluch fue una persona «culta, dialogante y humanista». «Nunca olvidaremos lo que hizo por la paz en Euskadi sin tener necesidad de hacerlo», apuntó Astigarraga.

La emoción era evidente entre los presentes. «Somos conscientes de que estos 25 años no han pasado en vano, pero también de que nuestra deuda con quienes fueron víctimas de la violencia exige un compromiso activo y constante en defensa de una memoria histórica compartida», terminó Astigarraga, que acto seguido pidió guardar un minuto de silencio.

«Fue un colaborador de la búsqueda de la paz en Euskadi. Un político con muchísimos valores cívicos que se la jugó»

Odón Elorza

Exalcalde de Donostia

Frente a la antigua biblioteca, el exalcalde de Donostia, Odón Elorza, y la viceconsejera de Derechos Humanos, Memoria y Convivencia del Gobierno Vasco sostuvieron una gran imagen de Lluch sacada en el Palacio Miramar, y, Ramón Etxezarreta, ya en euskera, recordó que «mientras algunos gritaban aquel año 1999, Ernest se alegraba de que no hubiese ningún asesinato». «Creía en el diálogo», recalcó, para señalar que «todavía escuchamos los ecos de aquellos que amenazaban».

Etxezarreta también resaltó que «la historia exige responsabilidades y no sé si todo el mundo está dispuesto asumir esas responsabilidades». Unas palabras seguidas de un sentido aplauso y una ofrenda floral. Los minutos posteriores al homenaje fueron también momento para el reencuentro de viejos amigos y cálidos abrazos. En esos corrillos, Odón Elorza, trasladó a este periódico que «Ernest nos ha dejado un legado de honestidad en su vida personal y en la intelectual. Un político con muchísimos valores cívicos y que se la jugó». Y reconoció su labor como «colaborador desde Cataluña en la búsqueda de la paz en Euskadi».

Un homenaje «necesario»

Barbara Dührkop, viuda de Enrique Casas, asesinado también por ETA, subrayó que el de ayer fue «un acto necesario en los tiempos que corren, porque el olvido es lo peor que puede haber». Dührkop, que ha sido profesora, apuntó que «una generación sin historia repite los errores. Hay que seguir luchando para que la democracia sea fuerte». Ignacio Latierro, fundador de la librería Lagun, recordó que Lluch era «sabio, listo y curioso». «Tenía ganas de conocerlo todo y lo que hacía era escuchar a los demás», rememora, para recalcar que «fue una gran pérdida desde el punto de vista político pero también desde el humano».

Mari Carmen Garmendia, exconsejera de Cultura del Gobierno Vasco (PNV), le describía como «un hombre de gran personalidad, con grandes preocupaciones sobre los derechos humanos y que pasó muchas horas entre nosotros». Y destacó que «en su corazón Euskal Herria y la paz tenía un sitio especial». Otra de las personas que conocía bien a Lluch, el profesor de Historia del Derecho de la EHU, Jon Arrieta, dijo que «si hubiese estado vivo, ese diálogo por el que abogaba lo hubiese llevado a acciones reales él mismo». «Este homenaje lo vivimos con mucha pena, pero ver cuánta gente reúne este homenaje y el recuerdo que tiene la ciudad, ayuda», concluyó Arrieta.

Al acto acudieron víctimas del terrorismo como Maixabel Lasa, Alain López de Lacalle o la propia Dührkop, además de los organizadores Maravi Dafauce, Koro Aizarna, el exsubdirector de DV José Mari Otegui o Elena Ochoa. También el consejero de vivienda Denis Itxaso, la delegada del Gobierno central en Euskadi, Marisol Garmendia, el primer teniente de diputada general de Donostia, José Ignacio Asensio, la diputada foral de Cultura, Goizane Álvarez, el alcalde de Donostia, Jon Insausti, la portavoz socialista en el ayuntamiento de la capital guipuzcoana, Ane Oyarbide, el portavoz de Podemos, Víctor Lasa, y miembros de la corporación municipal donostiarra.

Este contenido es exclusivo para suscriptores

Publicidad

Publicidad

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

diariovasco El eco de Lluch se vuelve a oír en 'la Consti'

El eco de Lluch se vuelve a oír en 'la Consti'