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Donostia salda su «deuda» con una placa en memoria de Rosa Zarra, víctima de la violencia policial
Familiares y amigos agradecen el homenaje del Ayuntamiento aunque lamentan que «llega tarde»
«Había una deuda pendiente del Ayuntamiento de esta ciudad en reconocer a Rosa Zarra como víctima». Jon Insausti ha expresado estas palabras en el ... acto de recuerdo a la donostiarra, vecina de Amara, justo en el lugar donde hace 30 años falleció víctima de la violencia policial, y donde este sábado se ha celebrado en su memoria un emotivo tributo, que ha reunido a gran parte de su numerosa familia, muy arraigada en San Sebastián. El nuevo alcalde ha reconocido que de esta manera la ciudad ha dado «un paso de gigante».
Rosa Zarra, ama de casa y de 58 años, murió en 1995, ocho días después de recibir en el vientre el impacto de una pelota de goma lanzada por la Ertzaintza, tras cargar contra seguidores de Herri Batasuna que participaban en una contramanifestación frente a los pacifistas que reclamaban la libertad del empresario José María Aldaia, entonces secuestrado por ETA. La versión oficial del departamento de Interior señaló que Zarra murió a consecuencia de una enfermedad, no por el impacto. El pasado marzo fue reconocida oficialmente como víctima de violencia policial.
Este sábado, cinco de sus seis hijos –algunos visiblemente emocionados– y muchos de sus familiares han querido estar presentes en el homenaje. «Como donostiarra que murió injustamente merece este homenaje y lo agradecemos porque con esta placa uniremos el recuerdo de nuestra madre a las calles y a la memoria de esta ciudad que tanto quería, y eso nos reconforta», ha confesado Rosa, su hija mayor en presencia de su numerosa familia y amigos allí reunidos. No obstante, ha lamentado que «este primer homenaje institucional ha llegado tarde, pero aún así es bienvenido, siempre lo habría sido».
Rosa ha relatado que su madre era una donostiarra «sencilla», que nació en la Parte Vieja y crió a seis hijos «con cariño y mucho sacrificio» en el barrio de Amara Berri donde murió a los 58 años por el pelotazo de un ertzaina y en presencia de su hija pequeña, «que vivió en directo todo lo que sucedió». Y ha sido en ese lugar donde este sábado el Ayuntamiento donostiarra ha colocado una placa en su memoria. Con ella ya son 37 las ubicadas en la ciudad dentro de la iniciativa municipal para dar visibilidad en el espacio público a las víctimas del terrorismo y la violencia policial.
Rosas blancas
La música de la Banda de los Txistularis de Donostia ha recibido a una emocionada y numerosa familia Zarra que, rodeada de amigos y representantes políticos, han depositado sus ramos de flores blancas en la plaza Ferrería del barrio de Amara. Como en otras ocasiones, el acto ha consistido en un sencillo homenaje de reconocimiento en el que han participaron además del alcalde de Donostia, Jon Insausti, y representantes de todos los grupos municipales del Ayuntamiento, salvo el PP. También han asistido a este acto de recuerdo para arropar a la familia de Rosa Zarra otras víctimas de la violencia policial como Fina Liceranzu, la madre de Iñigo Cabacas; el padre de Xuar Pazos; el joven gasteiztarra Aritz Ibarra; familiares de Kontxi Sanchiz y Amaya Zabarte, herida tras una carga policial en el exterior de Anoeta antes del partido Real-PSG.
«Hemos colocado esta placa en homenaje a Rosa Zarra y es ya la número 37 que ponemos para profundizar en la memoria y la justicia y la reparación de las víctimas. Es la acción que este Ayuntamiento emprendió en el año 2019, y es el camino que va a seguir porque hay muchas víctimas que todavía necesitan su espacio y recuerdo en esta ciudad», ha destacado Insausti que ha colocado su primera placa como alcalde.
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