«Distinguir entre vascos nacionales y ciudadanos sería una aberración»

Montero y Salaburu, en la escalinata central de Tabakalera, antes de iniciar el debate. / USOZ
Montero y Salaburu, en la escalinata central de Tabakalera, antes de iniciar el debate. / USOZ

Salaburu y Montero defienden una reforma de la Constitución pero se muestran escépticos sobre su viabilidad

Alberto Surio
ALBERTO SURIO

-¿Es viable una reforma federal de la Constitución?

-M. Montero: Yo sí veo necesario que haya una reforma federal que nos dé una certeza previsible. Pero veo muchos problemas para una reforma a corto plazo. He hecho el ensayo con alumnos de un máster y me ha salido como resultado el ¡viva Cartagena! Mientras no haya una fase previa de educación política y sin grandes acuerdos no vamos a ningún lado, el requisito básico es que haya amplios acuerdos que superen el 70%. Incluso en el Partido Socialista no se sé si los militantes tienen muy claro lo que se quiere. Pero a la vez creo que es también necesaria y deseable, no creo que sea la salida, porque no hay salidas, lo que hay son caminos.

«Los políticos actuales han perdido mucho sentido común a la hora de construir empatías» PELLO SALABURU

«No hay salidas al problema territorial, la democracia es un proceso de construcción siempre» MANU MONTERO

-¿Qué quiere decir que «no hay salidas»?

-M. Montero: No hay una solución definitiva, la democracia es un proceso de construcción siempre, lo otro no existe. ¿Como es posible que el calendario de vacunas, por ejemplo, sea diferente en Euskadi y en Cataluña? O que haya cuatro legislaciones taurinas distintas. ¿Es necesario eso? El sistema autonómico ha durado 40 años y ha funcionado bien. Partimos de eso.

-P. Salaburu: No me preocupa tanto que haya legislaciones distintas. La Constitución debe ser reformada. ¿Se reformará? Con los políticos que tenemos lo veo muy difícil. Y me parece que una cuestión clave es el régimen de arbitraje de las competencias, que haya a veces confusión sobre competencias, y que ante los recursos siempre decida una parte es profundamente injusto, hay que buscar mecanismos que ante el desacuerdo no se deje en unas únicas manos la decisión.

-M. Montero: Tampoco la reforma es la panacea para acabar con los problemas. No se debe convertir en una bandera arrojadiza. Porque entonces peligra el sistema. La gran virtud de la Constitución es que era de consenso, no de una parte como lo fueron las del siglo XIX en España. Cuidado con los fantasmas.

-P. Salaburu: Con determinados políticos todo se convierte en un arma arrojadiza. No me gusta generalizar pero muchos políticos han perdido mucho sentido común a la hora de construir empatías.

-¿Y una ley de claridad como en Canadá? ¿Sería una solución?

-M. Montero: Yo sí veo que es un método trabajado, pero tampoco nos engañemos, ni en Canadá hay consenso sobre el tema ni forma parte del sistema constitucional canadiense. No implica el reconocimiento del derecho de autodeterminación, pero plantea mayorías claras, que tampoco fija, pero que no serían un 51%. Podría ser un paso en el camino.

-P. Salaburu: ¡Pero si ni con el PSOE ni con el PP se puede hablar de estas propuestas! Si se pudiera hablar podríamos debatir si esto de la Ley de Claridad nos puede servir o no. Recuerdo que hasta hace poco no se podía hablar de los agotes en Arizkun y hasta hace diez años tampoco se hablaba en Zugarramurdi de las brujas que se quemaban hace 400 años.

-M. Montero: La gran virtud de la Constitución es que tiene que ser de consenso.

-P. Salaburu: Y tiene que seguir siendo así. Es fundamental que haya resortes de equilibrio en el poder.

-¿Y la posibilidad de que el futuro estatus reconozca a los vascos que lo deseen su carácter nacional?

-P. Salaburu: Una distinción entre vascos nacionales y ciudadanos sería una barbaridad. Estoy en una sociedad de ciudadanos. Por esa división no se puede pasar, sería una aberración, aunque pueda compartir que toda nación está integrada por nacionales. Me acuerdo de Jean Haritschelhar: soy ciudadano francés de nacionalidad vasca.

-M. Montero: Sería una auténtica atrocidad, una parte del país piensa que Euskadi es una nación, la otra mitad no. Pero todos somos ciudadanos. Tiene que haber un respeto enorme a los otros a la hora de solucionar problemas, hay que buscar soluciones que integren a todos, en otros países se han hecho iniciativas de división similares con resultados catastróficos.

-El fantasma de la división me sugiere una reflexión final sobre la construcción de un relato democrático vasco sobre la historia vasca reciente, tan condicionada por la existencia de la violencia...

-P. Salaburu: No nos vamos a poner de acuerdo en la teoría de cómo se debe hacer el relato, pero hagamos lo que hagamos hay que dejar unos puntos básicos claros. Que ha habido gente que mató, que ha habido gente que murió, que ha habido gente que apoyó con toda su fuerza e ideología a los que mataron, que ha habido gente que miraba a otro lado, y que los primeros que empezaron a dejar de mirar a otro lado de forma seria fueron los de Gesto. Ahora todo el mundo estuvo en contra de ETA. Un relato que respete eso aportaría unas bases suficientes.

-M. Montero: Suscribo, pero yo soy muy pesimista, creo que esta pelea la va a perder la sociedad vasca, tenemos sectores que siguen glorificando al terrorista. No todo ha sido igual, han pasado cosas, está dando la sensación como si aquí no hubiera sucedido nada. Cierto, hay gente que mató y gente a la que mataron, y no es lo mismo. Y claro, algunos alumnos míos de Primero en la Universidad no han oído hablar de ETA.