Desigualdad en el deporte: "Me siento obligada a dejar el balonmano por ser madre"

Además de guerrera del balonmano, Maite Zugarrondo es una guerrera de la vida. Tiene la custodia de sus dos sobrinas y quiere darles una estabilidad diferente. Este fin de semana se despedía emocionada de su pasión, el club Super Amara Bera Bera de San Sebastián. Cogiendo fuerzas para pronunciar la palabra maldita de muchas mujeres: conciliación. Imposible compaginar deporte de alto nivel, trabajo y familia. "Me ha pesado el estar lejos de las niñas. Pensando si han comido, si están bien, si han discutido...", asegura Maite. Su compañera de equipo, Leire Aramendia, también tendrá que dejar el balonmano para trabajar de bioquímica. "Del balonmano no se vive, se sobrevive". Mujeres campeonas que sin embargo pierden frente a los campeones de la liga masculina. "No hay comparación con la liga masculina, todo sería distinto", asegura Leire. "Como madre me he sentido obligada a dejarlo", se lamenta Maite. Aun así, valientes, seguirán combatiendo el muro de las desigualdades.