Se cumplen cinco siglos de la vuelta al mundo que cambiaría la historia

Su gran gesta, la de dar la vuelta al mundo, no era ni de lejos su objetivo, sino navegar hasta las islas Molucas, el paraíso de las especias, tan valiosas como el oro en el siglo XVI. Con el planeta dividido en dos imperios por decisión papal en el Tratado de Tordesillas, arrancaba desde Sevilla la expedición de cinco naos y 239 hombres liderados por un portugués, Fernando de Magallanes, en nombre del rey Carlos I. Desde las aguas de su imperio pretendían demostrar que podían llegar a las Indias por una ruta por el sur del continente americano que los mapas portugueses siempre negaban. A través de un estrecho desconocido, llamado después de Magallanes, que abriría paso al océano Pacífico. En esa durísima ruta alternativa se descubrirían las hoy conocidas como islas Filipinas, entre otras, pero en ella moriría alanceado por indígenas el capitán portugués a las órdenes de Castilla. Tras varias escalas posteriores, dos de las cinco naos llegan a las ansiadas Molucas, pero sólo una está preparada, meses después, para la vuelta, la Victoria, capitaneada por el vasco Juan Sebastián Elcano, que decide volver por los mares portugueses. Todo un desafío marítimo y contra ese imperio, al que acabarían burlando en una situación extrema por la hambruna y las enfermedades, hasta llegar a su destino. A Sanlúcar de Barrameda llegaban 18 de los 239 hombres que habían partido desde Sevilla más de tres años después. Una ruta exacta que ahora, cinco siglos más tarde, y en previsión de mejores condiciones, por supuesto, emprende el velero PROS, con un objetivo muy actual, más allá de engrandecer esa gesta que cambiaría el mundo, el de concienciar al planeta del daño de los microplásticos en los océanos.