JxCat y Esquerra recrudecen la batalla por la hegemonía del soberanismo

Toni Comín. /Archivo
Toni Comín. / Archivo

Puigdemont ficha al republicano Comín para las europeas, mientras en el secesionismo de centro derecha ya se cuestiona el liderazgo del expresident

CRISTIAN REINOBarcelona

La semana en que arranca la campaña electoral para las generales no pudo empezar peor para el independentismo, que este lunes escenificó su falta de unidad y enconó la batalla por la hegemonía del espacio soberanista. Después de que el domingo, la excoordinadora general del PDeCAT, Marta Pascal, provocara un seísmo al abrir la puerta a impulsar un nuevo partido, el fichaje del exconsejero de Esquerra, Toni Comín, para que acompañe a Carles Puigdemont en las listas de las europeas, acabó de incendiar la precampaña y volvió a recordar la guerra sin cuartel que libran los dos pesos pesados del independentismo desde el inicio del 'procés'.

Ambos sectores pugnan por convertirse en el partido de referencia del independentismo. De momento, quien mejor sale parado en las encuestas es ERC, de ahí que JxCat insista en la lista única con los republicanos, porque teme una severa derrota. «Si Junqueras quiere unirse a la lista, la liderará», afirmaron este lunes los postconvergentes. Pero Esquerra no quiere. Salió escaldado de la experiencia de 2015 y ahora busca ganar en solitario. JxCat, en cualquier caso, lo seguirá intentando.

Comín, que fue diputado socialista, estaba más en la órbita de Puigdemont que en la de ERC, pues trabajan codo con codo en Waterloo en el Consejo para la República. Pero ya hace tiempo que ambos partidos se buscan las cosquillas. El presidente de la Generalitat, Quim Torra, por ejemplo, aseguró este lunes que está «decepcionado» con el presidente de la Cámara catalana, Roger Torrent (ERC), por haber suspendido el pleno para investir a Puigdemont (en enero de 2018). ERC no quiso hacer sangre del fichaje del exconsejero huido. Le deseó suerte y ni siquiera le pidió que entregue su escaño, si bien le avisó que su decisión tendrá consecuencias. La procesión iba por dentro. Mejor poner buena cara ante el inminente inicio de la campaña.

La misma cara que pusieron los dirigentes de JxCat ante la amenaza de escisión lanzada por Marta Pascal el domingo. Los posconvergentes recordaron a la senadora nacionalista que la posición de Puigdemont es mayoritaria en el PDeCAT, que así lo decidieron sus órganos internos y trataron de minimizar la crisis señalando que la opinión de Pascal es «personal».

Los partidarios del frenazo, e incluso de bajar la persiana al 'procés', frente a quienes apuestan por la ruptura, puede ser minoritarios, pero han abierto una grieta profunda en el espacio liderado por Puigdemont. Carles Campuzano salió en defensa de Pascal y hay quien apunta con que Artur Mas podría estar preparando su vuelta, lo que ya convertiría la pugna por el sector heredero de Convergència en una batalla entre dos pesos pesados del secesionismo. Si Puigdemont ya es cuestionado antes del resultado electoral, en caso de pérdida de influencia en el Congreso, los sectores críticos tendrán aún más motivos para salir a la superficie tras los comicios.

Torra pide unidad

Marta Pascal abrió la caja de los truenos y fue duramente replicada por Puigdemont. Este lunes fue Quim Torra quien salió al paso, ya que la exdirigente convergente cuestionó su autoridad, diciendo que Cataluña no puede gobernarse desde Waterloo. «Cataluña se gobierna desde el Palau de la Generalitat», aseguró en RNE. A los sectores moderados del PDeCAT, Torra les llamó al orden. «En un momento en que todos hacemos esfuerzos por la unidad, hay que estar a la altura del momento histórico y pido a todo el mundo que tenga perspectiva, generosidad y responsabilidad», apuntó.

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