El desalojo del gaztetxe 'Maravillas' enfrenta a los socios del Gobierno navarro

Policías forales y defensores del gaztetxe Maravillas, durante el desaoljo. /Jesus Diges / EFE
Policías forales y defensores del gaztetxe Maravillas, durante el desaoljo. / Jesus Diges / EFE

EH Bildu y Sortu critican que Barkos haya dado la espalda al diálogo, «que es justo en lo que se sustenta el cambio» en la comunidad foral

A. GONZÁLEZ EGAÑA

A nueve meses de las elecciones autonómicas y municipales, Geroa Bai y EH Bildu, socios en el Gobierno foral, se enzarzaron ayer en un cruce de reproches por discrepancias ante la operación policial de desalojo llevada a cabo en el gaztetxe Maravillas de Pamplona, ubicado en el Palacio del Marqués de Rozalejo ocupado desde hace once meses. Geroa Bai, al frente del Ejecutivo foral, encabezado por Uxue Barkos, subrayó que la actuación policial se había realizado por orden judicial y en cumplimiento de la legalidad para recuperar un bien público para uso de toda la ciudadanía. Subrayó que echaba de menos «responsabilidad» en algunas declaraciones públicas que se habían producido.

El primer partido en manifestarse tras la operación policial fue EH Bildu de Navarra, que consideró un «error» desalojar «por la fuerza» el gaztetxe. El alcalde Joseba Asiron, contrario al desalojo, se dirigió a la portavoz del Gobierno de Navarra, María Solana, para remarcarle que no compartía «en absoluto», «ni en el fondo ni en las formas», la decisión del Ejecutivo navarro. «Como alcalde de la ciudad tendrían que haberme informado de este asunto y no enterarme a través de las redes sociales», le reprochó en una comparecencia en la casa consistorial. Solana, por su parte, aseguró que desde el Ejecutivo foral se hizo un llamamiento al diálogo para «evitar» la actuación policial, «sin haber obtenido respuesta positiva», y le recordó que el desalojo se había producido «sin heridos y sin detenidos». Asiron, que remarco su «voluntad de impulsar el diálogo», entiende que se trata de una cuestión que atañe a todos, que es «facilitar un ocio autogestionado para la juventud».

Geroa Bai, muy criticada por su postura en este caso, recordó en un comunicado que en la presente legislatura ha habido varias ocupaciones de edificios públicos y privados que han terminado en desalojo siempre cumpliendo la ley. Incluso, añadió que el Ayuntamiento de Pamplona, como competente para atender las demandas de locales para colectivos vecinales y populares, llegó a un acuerdo para ceder el chalet de Caparroso «que acabó en desalojo porque las personas que abogaban por la gestión incumplieron el acuerdo que habían alcanzado con el propio consistorio».

«Se hizo un llamamiento para evitar la actuación policial sin haber obtenido respuesta positiva» María Solana, Portavoz del Gobierno foral

«No comparto el desalojo. Como alcalde tendrían que haberme informado y no enterarme por las redes» Joseba Asiron, Alcalde de Pamplona

El portavoz de EH Bildu en el Parlamento Foral, Adolfo Araiz, lanzó las críticas directamente a la presidenta y aseguró que el desalojo «se podía haber evitado si el Gobierno de Barkos no hubiera dado la espalda al diálogo» y, en su lugar, «hubiera actuado con altura de miras y de forma responsable». Acusó a la presidenta del Gobierno de Navarra de haber tomado la decisión de forma «unilateral, cediendo a la presión de las fuerzas del régimen y recibiendo el aplauso de esas mismas formaciones».

Sortu echó aún más leña e incidió en la actitud «totalmente irresponsable» de Geroa Bai. «Nos parece grave haber cerrado las puertas al diálogo, cuando, precisamente, el cambio se sustenta en el principio del diálogo», sostuvo esta formación. Le recordó a Geroa Bai que debe ser consciente de que el cambio «va mucho más allá de la suma de cuatro formaciones políticas, es una mayoría social y política que tiene como objetivo la transformación de Navarra» y le exigió que retome la senda del cambio», ya que ayer habían «fallado» a todos aquellos sectores que lo defienden «con uñas y dientes».

Reabierto a última hora

UPN en el Ayuntamiento de Pamplona lamentó que el alcalde se empeñe en «perpetuar los incumplimientos de la ley y los privilegios de sus afines, a los que pretendía mantener gratis y haciendo caja en un edificio público al que habían accedido por la fuerza». Los regionalistas criticaron que «una vez más el alcalde de Pamplona se ha puesto del lado del sector más radical de la ciudad». El PP de Navarra felicitó a la Policía Nacional y a la Policía Foral por su «buena actuación».

El grupo municipal del PSN en Pamplona denunció la «inaceptable utilización partidista y excluyente de un edificio público». Desde Podemos, otro socio del cuatripartito navarro, Eduardo Santos, indicó que el desalojo del gaztetxe exige que «haya un proyecto serio del Gobierno que haga necesaria la ocupación urgente del Palacio del Marqués de Rozalejo». A última hora de la tarde, varios jóvenes volvieron a entrar al gaztetxe, que fue reabierto.

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