Casi un año y medio después, siguen las secuelas

Casi un año y medio después, continúan las secuelas. Lo ha dejado claro, hoy, en sala, la terapeuta que trata a la víctima del Chicle. Dice que tiene arrebatos de ira, pesadillas, hiperactivación. La chica, todavía, es incapaz de olvidar aquella noche. Sigue tomando medicación y, aseguran sus psicólogos, que su recuperación va para largo. Hay momentos en los que parece que hay una mejora, pero hay ciertas cosas o acontecimientos que hacen que revivan los síntomas. El apoyo psicológico es crucial para que pueda seguir caminando, para que vuelva a recuperar la confianza en ella y en los demás. Aunque nunca vuelva a ser la que fue, curar el trauma es posible.