Casado: «Con los radicales puede ser investido, pero no podrá gobernar»

El líder del PP, Pablo Casado, durante su intervención en el debate de investdura./EFE
El líder del PP, Pablo Casado, durante su intervención en el debate de investdura. / EFE

El líder del PP ratifica su voto en contra del candidato socialista y le reprocha sus alianzas con Podemos y el independentismo

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

Pablo Casado lo destacó en su discurso. Según su visión, cuando gobierna el PSOE, cae la economía, sube el paro, se destruyen empresas y se reduce la inversión internacional. Malo de por sí. Pero hay algo aún peor, que los socialistas se apoyen en Unidas Podemos y el independentismo. El riesgo, entonces, es la «ruptura de España». Pese a ello, el líder del PP ratificó lo que lleva tres meses diciendo alto y claro cuando se le ha cuestionado. Y esto es que, de ningún modo, facilitará un ejecutivo de Pedro Sánchez. Hacerlo, justificó, sería dar «una patente de corso» a quien quiere gobernar con los que buscan destruir el país.

El tono de Casado fue contundente pero tranquilo, ajustado al estilo moderado que ha adoptado en los últimos meses el dirigente conservador. «Dos horas para no decir nada y para no ver al gran elefante morado con lazos amarillos que está ahí en la habitación, como si no existiera». Ese fue el resumen que realizó de las dos horas de discurso de Sánchez en la sesión de la mañana. Casado no cejó en remarcar que, si el candidato socialista logra los apoyos necesarios para ser elegido presidente, será gracias a Unidas Podemos y los independentistas, o lo que es lo mismo, de la antítesis de la moderación que, defendió, representa el Partido Popular.

El conflicto en Cataluña fue una de las armas, la principal de todas ellas, que enarboló el líder del PP contra su adversario político. Puso sobre la mesa la supuesta intención del PSOE de indultar a las políticos presos por el 'procés' si son condenados por el Supremo, aseguró que Pablo Iglesias fue a la prisión de Lledoners en nombre del PSOE a negociar los Presupuestos con Oriol Junquera y, a modo de colofón, señaló que hasta Arnaldo Otegi desea que sea que el socialista sea presidente. Y lanzó una advertencia al secretario general del PSOE: «Con los radicales puede ser investido, pero no podrá gobernar».

«Si el señor Sánchez nos llega a insultar un poco más, a lo mejor podemos abstenernos» Pablo casado

Por si quedaba alguna duda, repitió en distintas ocasiones que no habrá una abstención de su grupo parlamentario en las votaciones de este martes y el jueves, pese a que Sánchez le recordó que es la fórmula para que el Gobierno no dependa del independentismo que tanto denosta o para disipar la posibilidad de una repetición electoral. «Viene usted a decir aquí que le hagamos presidente por nuestro bien, o por la armonía de la humanidad», ironizó Casado. En su intervención, lanzó una batería de preguntas al presidente en funciones. «¿Qué ha venido a hacer aquí?», ¿Quién es usted realmente, señor Sánchez?» o «¿Hasta cuándo va jugar al juego de trileros ocultando la bolita amarilla, la bolita de Bildu e intentando ocultar la bolita morada?». Él mismo las respondió al acusar a Sánchez de ocultar a sus aliados o achacarle continuos bandazos ideológicos desde que asumió el liderazgo socialista. «Lleva usted tantas metamorfosis que no sabemos si estamos en el no es no o el tiene que ser sí», le espetó al presidente en funciones.

Líder de la oposición

El presidente del PP exhibió su condición de líder de la oposición, la misma que Albert Rivera reclama para sí, pese a sacar menos votos y escaños que los populares en las pasadas generales.

Los 66 diputados de la formación conservadora votarán no a la investidura, pero su jefe de filas tendió la mano a pactos de Estado. Casado recordó que ya los ha ofrecido para impedir que en el Gobierno de Navarra Bildu tenga capacidad de decisión, para se evite la anexión de la comunidad foral al País Vasco o para reformar la ley electoral o la ley de educación. De ninguno de estos ofrecimientos ha obtenido respuesta, lamentó.

Su tono más duro, el que mostró desde que hace un año se hizo con el mando del PP hasta la debacle electoral del 28-A, lo sacó a relucir Casado en el cruce de golpes con Sánchez. «Usted no es de fiar», zanjó para dejar claro que su formación no se moverá de la abstención, sean cuales sean las consecuencias. De salir adelante la investidura, Casado prometió una oposición leal que trabajará a la vez por «una urgente alternativa de gobierno».