Casado afirma que «el centro de mando del secesionismo está en la Moncloa»

La ministra Batet insiste en que el diálogo es el único instrumento que puede resolver la situación en Cataluña

J. ARTOLA MADRID.

La escenificación de una cumbre «bilateral» entre el Ejecutivo socialista y la Generalitat ha puesto de nuevo a Pedro Sánchez en el disparadero. El PP y Ciudadanos obviaron ayer los llamamientos del Gobierno a la responsabilidad para «mejorar la convivencia» en Cataluña y elevaron de forma considerable los tonos del nivel de crítica al presidente al que acusaron de «traición» y de «claudicar» ante el independentismo.

«No estamos hablando de diálogo, sino del desmantelamiento de la soberanía nacional», clamó ayer el líder de los populares, Pablo Casado, en un acto de partido en Palencia en el que se mostró extraordinariamente crítico con la estrategia del presidente en Cataluña, que los dirigentes de su partido han reprochado estos días por exhibir «una humillante claudicación» ante el independentismo. «El centro de mando del secesionismo está en la Moncloa», dijo Casado, que se ofreció para «rescatar al Estado que Pedro Sánchez ha decidido vender» a los independentistas.

Para el dirigente conservador, es «inadmisible» la negociación entre Pedro Sánchez y Quim Torra en la que se da un paso para que Cataluña se convierta «en un territorio sin ley y ajeno al marco constitucional».

«Lo que hay que hacer en Cataluña es aplicar el artículo 155, incluyendo al Gobierno de España y convocar elecciones generales cuanto antes, además de inmediato», remarcó Casado, que comparó lo ocurrido el viernes en las calles de Barcelona con el «terrorismo callejero» de «los chicos de la gasolina» de los que hablaba Xabier Arzalluz.

Casado alertó de que ahora vuelve a utilizarse la palabra «conflicto» con Cataluña y recordó que este mismo término se empleaba en el País Vasco para hablar del terrorismo.

En su discurso de marcaje al Ejecutivo por la crisis catalana, Casado volvió además a exigir «mano dura» para intervenir de nuevo la autonomía y convocar de «inmediato» elecciones ante la incapacidad del presidente de aplicar la Constitución en Cataluña. «Quien negocia con quien tiene secuestrada a la población catalana -señaló- es un acto repugnante, quien negocia es el Gobierno, es un acto de traición a España», afirmó.

En ese sentido, el líder del PP comparó los altercados en las calles de Barcelona y otros puntos de Cataluña durante el 21-D con el «terrorismo callejero» de ETA. «Es lo mismo que hacía Batasuna en las calles del País Vasco», insistió.

Para la jefa de la oposición en Cataluña, Inés Arrimadas, de Ciudadanos, el viernes fue el día «soñado» por Torra y una «pesadilla para miles de constitucionalistas». La dirigente de C's cargó contra Sánchez por amparar la estrategia de los secesionistas y «blanquear» los protestas y al presidente de la Generalitat al que, además, acusó de tratar como si fuera un «jefe de Estado».

En las filas del PSC no comparten las críticas de populares y liberales al desarrollo de la jornada, que acabó con 13 detenidos y 77 heridos. «Las cosas fueron bastante mejor de lo que muchos pronosticaban», aseguró el secretario de Organización de los socialistas catalanes, Salvador Illa, que celebró la «determinación de Sánchez» para abrir una vía de diálogo dentro de la ley. La ministra de Política Territorial, Meritxel Batet, del PSC, consideró que «el diálogo es el único instrumento que puede resolver el conflicto catalán».

 

Fotos

Vídeos