Cupo, mentiras... y citas de miedo

Es lamentable que ante las críticas malsanas al acuerdo de esta semana la gran mayoría de la sociedad vasca no tenga la capacidad de contestar

Cupo, mentiras... y citas de miedo

Comencemos con algunas citas que merecen recordarse: «Yo voté en contra del actual modelo que no me gusta y que tiene sus dificultades» (Mariano Rajoy, 2014); «Opaco, dificilísimo de entender, absurdo e injusto socialmente» (Cristóbal Montoro, 2013); «Es satánico y hay que reformarlo con urgencia» (Cristina Cifuentes, 2015); «Es una locura» (Luis Garicano, 2015); «Es opaco, arbitrario, injusto e ineficaz» (Inés Arrimadas, 2016); «Es el problema más grave que tiene España y un auténtico disparate» (José Manuel García-Margallo, 2017).

¿Verdad que son duros todos los calificativos anteriores? Pues aclaro de inmediato que no se refieren al Cupo, sino al modelo de financiación de las quince comunidades de régimen común. Por lo tanto, centrándonos ya en los acontecimientos de los últimos días, quiero ante todo felicitar muy calurosamente a los artífices de los acuerdos cerrados sobre el Cupo y otras muchas materias. Contribuyen a la estabilidad, valor muy importante, y además benefician a la ciudadanía y a la economía de Euskadi.

Las desaforadas e irracionales críticas que se han vertido hay que situarlas en su justo contexto. Porque se ataca muchísimo al Cupo, pero no se dice nada de la catastrófica situación que padecen las comunidades que no tienen Concierto, por «el problema más grave que tiene España». Conviene, no solamente calificarlo, sino cuantificarlo. El 30 de junio de 2017 estas quince comunidades habrán recibido del Estado 216.380 millones, en préstamos, a bajo o nulo tipo de interés, desde 2012. Con ello, se les ha ayudado a superar sus tremendas dificultades financieras y a ahorrar en pago de intereses más de 7.000 millones de euros. Ante la magnitud de estas cifras, es sorprendente que el foco de los críticos del depredador Cupo vasco no se haya orientado hacia un problema infinitamente mayor, como es el que plantea la gravísima situación de estos territorios, en los que, por cierto, vive el 92% de los españoles. En ese periodo de tiempo, las dos comunidades forales no han recibido un solo euro de ayuda del Estado. Y nadie ha protestado. Anticipo que estas quince comunidades no tienen capacidad financiera para pagar esa deuda al Estado. En otras palabras, y sin presumir de dotes proféticas, no va a haber más remedio que perdonarles parte o todo de lo que les ha sido prestado.

¿Qué hacemos entonces los presuntos beneficiarios del Cupo? ¿Nos rasgaremos las vestiduras (como tantos fariseos han hecho estos días, quizá con el objetivo de crear empleo en el sector de sastrerías) o convocamos manifestaciones ante ese privilegio injusto que perdona deudas gigantescas a otras comunidades? Pues bien, la contestación es no.

Porque debemos asumir dos principios, como lo deberían hacer todos los censores del Cupo. Primero, que en España coexisten desde 1981 dos sistemas de financiación diferentes, ambos con un absoluto respaldo constitucional y legal: el común y el foral. Segundo, y muy importante, que no hay vasos comunicantes entre los dos. Por ello, a las comunidades de régimen común no les afecta en absoluto el hecho de que el País Vasco pague más o menos de Cupo, porque esa relación es exclusivamente bilateral con el Estado. Afectará, eso sí, al déficit público del mismo que, al finalizar el año pasado se situó en la bonita cifra de 56.600 millones de euros.

Al no existir vasos comunicantes entre estos dos sistemas tan diferentes, aunque por Cupo se pagase mucho menos al Estado de lo que debería hacerse, una acusación en forma de metralla diversa que se está difundiendo estos días, esto no perjudica a las comunidades de régimen común, porque el Estado las financia, independientemente de lo mucho o de lo poco que pague el País Vasco.

Además, cualquier pago adicional al Estado por la Comunidad Autónoma Vasca tendría un impacto mínimo, porque la deuda pública estatal (de la cual Euskadi paga intereses y amortizaciones, religiosamente, vía Cupo) asciende a la pequeña cifra de 956.866 millones de euros. Comparado con ello, todo lo que podamos aportar los vascos, o no aportar, es insignificante. Sin embargo, nuestro modelo de Cupo (respaldado constitucional y legalmente) está siendo atacado y sufre numerosas e insistentes críticas, invenciones, mentiras y errores, de distinta naturaleza y procedencia. Lo hemos visto y padecido a lo largo de esta semana, cuando del simple hecho de que al País Vasco se le prometen devolver, a lo largo de cinco años, 1.400 millones de euros indebidamente pagados (¡el 0,6% de los citados 216.380 millones prestados!), se deduzcan calificativos de «atraco», «cuponazo» o expresiones similares que en algún caso son pura bufonada. Se dice, además, que lo que es una simple corrección técnica en la liquidación del Cupo, es un «regalo». Pues bien, no lo es, sino la pura corrección de un error de interpretación, como ahora ha asumido el Estado. Se acusa, también, diciendo que se van a «regalar» 3.200 millones de euros, para que se termine, hacia 2023, el Tren de Alta Velocidad en el País Vasco. No se dice, en cambio, algo mucho más rotundo y llamativo: que se ha pagado, vía Cupo, el 6,24% de los más de 50.000 millones de euros invertidos por el Estado en el AVE que se inauguró hace 25 años, de los cuales todavía no hay un solo kilómetro en Euskadi.

Es lamentable y peligroso que, ante situaciones como las que hemos padecido esta semana, con un alud de críticas malsanas e interesadas, la gran mayoría de la sociedad vasca no tenga capacidad de contestar, porque no conoce el contenido del Concierto, la base de su actual Estado de Bienestar, ni la metodología del Cupo. Por esta razón, me permito hacer un llamamiento para reforzar la Comunidad del Concierto (www.comunidadconcierto.com), un cauce que hemos creado ocho simples ciudadanos de a pie, para que nuestros conciudadanos se impliquen en conocer, difundir y defender el Concierto. Esta Comunidad no tiene sede, ni cargos, ni cuotas, ni ideología. Solo compromiso cívico. Lo integramos ya 2.423 personas. Te invito a que te unas a nosotros.