Expertos discrepan sobre la conveniencia de un adelanto

ELISA LÓPEZ SAN SEBASTIÁN.

La sociedad está hastiada de unos partidos políticos que no han estado a la altura de las circunstancias y que han jugado irresponsablemente en estos meses. Lo afirman tres expertos, Itizar García, Félix Arrieta y María Silvestre, que analizan en este periódico la actualidad política preelectoral.LAS PREGUNTAS1 ¿Sería deseable un adelanto electoral en Euskadi en junio?

2 ¿Hasta dónde cambiará el mapa español con unos nuevos comicios el 26-J?

Itziar García Asesora de Comunicación Política

«Vivimos un serial político que está agotando a la gente con tantas citas en las urnas»

1 El adelanto electoral en Euskadi beneficiaría a la ciudadanía y, por ende, a la clase política que apueste por este adelanto. La sociedad está hastiada de cambios de guión, de tramas, actores... Desde la irrupción de los denominados partidos emergentes, vivimos un serial político que está agotando a la opinión pública con tantas citas en las urnas. En este escenario, tras el fin de la violencia de ETA, a pesar de los problemas, Euskadi asiste a una época en la que solicita tranquilidad y estabilidad. Así lo demuestran los sondeos, donde se ve que a diferencia de lo que ocurre a nivel estatal, en el País Vasco no se está pidiendo cambio. En resumen, preveo un PNV fuerte, al que le beneficiaría este adelanto; un Podemos consolidado como segunda fuerza, pero con una marca a la baja debido a la imagen de cierta 'radicalidad' de Pablo Iglesias. Imagen que puede dulcificarse gracias a la secretaria general vasca Nagua Alba y la posible candidata, Garbiñe Biurrun. Un EH Bildu que le interesaría retrasar la cita para buscar un mensaje que conecte con las necesidades de la ciudadanía y un candidato acorde con los nuevos tiempos. A PP y PSE-EE, no creo que ni el adelanto ni el retraso les beneficie.

2 No auguro grandes cambios en el panorama electoral estatal. Si analizamos las encuestas, parece que hay una tendencia a la baja de Podemos en beneficio de Izquierda Unida, un estancamiento del PSOE y el PP y un leve repunte de Ciudadanos. Coincido con estos datos siempre y cuando el partido de Iglesias no consiga reeditar los pactos con las confluencias de IU a nivel estatal. Si el partido morado acepta ir bajo una candidatura global, considero que puede superar los 69 escaños. Si reflexionamos sobre cada una de las formaciones y su evolución en este período de negociaciones, vemos que la única que se ha mantenido coherente es Ciudadanos. El único que se ha instalado en el centro político, tratando de engrasar el acuerdo PSOE-PP. No se ha movido de sus postulados y ha conseguido instalar en la opinión pública que un partido que se sitúa en el centro izquierda como es el PSOE ha aceptado gran parte de su programa (80%). Y preveo un repunte de la abstención por el hastío ciudadano.

Félix Arrieta Politólogo

«Los cuatro grandes partidos han jugado estos meses de manera irresponsable»

1 Definitivamente creo que no. Las convocatorias electorales realizadas en Euskadi hasta la fecha demuestran que la lógica en la que se acude a votar en las elecciones autonómicas y generales es diferente. Se producen siempre oscilaciones de voto que benefician a los partidos nacionalistas en las autonómicas (porque prima la agenda vasca) y los partidos de ámbito estatal en las generales, como pudimos observar con Podemos en la última cita con las urnas o con el PSOE en convocatorias anteriores. Y el tema de la agenda me parece fundamental. Creo que si se hicieran coincidir las elecciones autonómicas con las generales, vista la deriva del proceso negociador en España, sería complicado que la agenda vasca superara a la española. Sólo por capacidad de tracción y medios de información esto se impondría. Y creo que eso no beneficia ni al sistema político vasco, ni a la ciudadanía en este momento. Lo que subyace en el imaginario de la hipótesis de adelanto electoral son lógicas más ligadas a la composición del futuro Parlamento y a las posibles coaliciones que a la realidad del sistema político en sí.

2 Considero, y en este tema es fácil equivocarse, que el resultado de unas posibles elecciones el 26 de junio no distará demasiado de lo que ya sucedió el 20 de diciembre. Es posible que la ciudadanía premie o castigue algunas actitudes del proceso negociador. Puede suceder que Ciudadanos, cuya realidad parecía descendente el 21 de diciembre, mantenga o mejore su posición. Pero difícilmente variará la lógica de bloques que ya veíamos en este Parlamento y creo que ninguno de ellos sumará para una mayoría simple. Los partidos políticos con representación en el Congreso y, sobre todo, los cuatro principales deberían darse cuenta de que están jugando en un nuevo escenario, con protagonismo parlamentario y abocado al pacto. Todos han jugado irresponsablemente en estos meses. Y la irresponsabilidad sería mayor si produciéndose una nuevas elecciones el escenario fuera similar y el pacto viniera pocos meses después. Demasiadas alforjas para poco viaje.

María Silvestre Socióloga

«La coincidencia electoral desdibujaría la campaña autonómica y a sus líderes»

1 La cuestión es para quién sería deseable. En Euskadi no se han hecho coincidir las autonómicas con las generales y la no coincidencia no es una coincidencia. La opción del voto varía en función de si se vota para constituir el Parlamento Vasco o para la conformación del Congreso. La coincidencia electoral desdibujaría la campaña autonómica y a sus líderes, perdería peso el hecho diferencial. No solo porque la «segunda vuelta» en las generales sea un proceso nuevo derivado de la también nueva conformación del sistema de partidos, sino porque mediáticamente la presencia de los candidatos a las generales estaría mucho más presente y desdibujaría a sus homólogos autonómicos. Pero no es posible contrastar el efecto electoral, y es difícil valorar el impacto en los votantes. Podría haber un reparto del voto, pero lo más probable es que la intención para las generales influyera en el voto autonómico, perjudicando a opciones nacionalistas.

2 El mapa ya ha cambiado. El cambio se produjo el 20-D. Se configuró un nuevo escenario político en España que obligaba a la negociación política. Los partidos políticos, los nuevos y los viejos, no han estado a la altura de las circunstancias. No es posible el acuerdo si no existe voluntad de encuentro. El 26-J volverá a dejar un sistema plural con necesidad de negociar. Lo que puede variar es el resultado de las sumas, y lo que habrá cambiado es el signo político del acuerdo. España vive una situación nueva. Y el voto no solo penalizará a los que se perciba como responsables de hacernos volver a las urnas. En suma, ya nos han defraudado, pero el 26-J volveremos a votar, y no solo habrá voto de castigo, también habrá voto útil y seguirá habiendo voto incondicional.

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