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Trabajos forzados y sueños rotos

El arco iris luce junto a la estación de Yera, uno de los apeaderos proyectados en la línea. /PEDRO PUENTE HOYOS
El arco iris luce junto a la estación de Yera, uno de los apeaderos proyectados en la línea. / PEDRO PUENTE HOYOS

Un sendero bucólico conduce hasta el túnel excavado por presos repúblicanos en La Engaña, en lo más recóndito y salvaje del valle de Pas

ELENA SIERRA

Problema de esta ruta en esta época del año: que te mojas. Mucho. Hay agua por todas partes. Problema de hacerlo en otra época del año, la seca: que no hay tanta agua. Y entonces no aparece una cascada cada dos por tres, ni el río suena a veces tranquilo y otras enrabietado cuando menos te lo esperas, ni brilla la hierba como si fuera radiactiva cuando los árboles y las paredes de monte y roca se abren un poco y llega hasta aquí la luz del sol. Solución: hacer como se ha hecho siempre por estos valles, ponerse buen calzado, llevar un bastón –en sus tiempos, por los valles pasiegos, pértigas con las que impulsarse de un lado a otro de los arroyos– y saltar alegremente por las piedras, las raíces y la tierra.

 

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