El vigía de la Llanada alavesa

Al pie de Aratz, la montaña piramidal que algunos viajeros medievales creían la más alta del mundo, se levanta una torre erigida para defender las calzadas y los límites de las tierras alavesas

El vigía de la Llanada alavesa
EL DIARIO VASCO

Es el castillo de Marutegi, una atalaya perfecta sobre la Llanada Alavesa. Sus recias paredes, encaramadas en lo alto de una gran roca, se alzan entre hayedos mágicos y extensos campos de labor. Una ruta por los alrededores de Araia nos lleva hasta este enclave emblemático y nos descubre un nacedero sorprendente, una gruta de fauces colosales y dólmenes cuyos orígenes se pierden en la noche de los tiempos.

Datos

Provincia:
Álava
Dificultad:
Fácil
Modo:
A pie
Temporada:
Verano
Duración:
1 h 30 min
Distancia:
5,32 km

1.- Araia

Punto de partida

La ruta comienza en la Casa del Mitxarro, el centro de interpretación de la Naturaleza, situado junto a una central hidroeléctrica en pleno casco urbano de Araia. No hay más que seguir las señales blancas y verdes del sendero del Nacedero. Enseguida llegamos hasta la fábrica de maquinaria agrícola Ajuria, abandonada y reconvertida en improvisado corral. Un ingenioso sistema para mover la maquinaria aprovechando la fuerza de un arroyo hizo de esta factoría un icono de la industrialización vasca. Tras pasar junto a sus naves olvidadas, el paisaje se vuelve espectacular.

2.- Bosque

Km 0,65 >

Robles centenarios, cascadas, arroyos ferruginosos... la naturaleza más salvaje envuelve nuestros pasos, que comienzan a ganar altura. Tras pasar junto a la fuente de la Salud, las hayas se adueñan del paseo, que no tarda en llegar a un cruce señalizado. El camino de la izquierda discurre junto al río hasta la cascada del nacedero. El de la derecha sube hasta encontrar junto a una pista un canal que seguimos hacia la izquierda para encontrar el nacimiento del Zirauntza. Da igual cual de ellos tomar, pues no tardan en volverse a unir.

3.- Nacedero

Km 1,87 >

El nacimiento del Zirauntza es un rincón espectacular donde el agua, los árboles y la roca forman un mundo mágico. Por un puente de madera, cruzamos a la otra orilla, donde seguimos las señales blancas y rojas de un GR que siguen otro canal. Tras quince minutos de caminata llegamos al final del canal, cruzamos un cercado y encontramos un cruce. El GR nos guía hacia la derecha y, enseguida, de nuevo a la derecha. Ascendemos hasta un pequeño collado entre grandes rocas.

4.- Collado

Km 2,92 >

La senda desemboca en una pista que tomamos hacia la izquierda para comenzar a descender. Nos olvidamos de las señales blancas y rojas, que no tardan en desviarse hacia Zalduondo, para seguir siempre por la pista principal, la de la izquierda, que nos lleva hasta la base de la peña donde se asienta el castillo de Marutegi. Fundado según la tradición por los reyes navarros en el siglo VIII, el viejo vigía de piedra aún se recorta sobre los campos de labor. La misma pista, siempre cuesta abajo, nos lleva después de vuelta hasta las calles de Araia.

5.- Araia

Km 5,32 >

De interés

Casa Jose Mari:
Mayor, 73; Salvatierra. Tel. 945 300 042
Agroturismo Mendiaxpe:
Salsamendi, 22; Araia - Tel. 945 304 212
Oficina comarcal de turismo:
Zapatari, 14; Salvatierra - Tel. 945 312 535
Centro de Interpretación de la Naturaleza:
Casa del Mitxarro; Araia

Cómo terminar el día

La Leze, una gruta de leyenda

A escasa distancia de Araia, las colosales galerías de la cueva de la Leze, surcadas por un arroyo de aguas gélidas y cristalinas, atraviesan de lado a lado un macizo calizo de apariencia inexpugnable. Quizás por ello, los habitantes de la comarca situaron aquí la legendaria morada de los gentiles, los gigantes de la mitología vasca. Nada se ha encontrado que testimonie su presencia, pero las excavaciones han dejado al descubierto algunos restos prehistóricos. La Leze no es una cueva cualquiera; no es posible acceder a su interior a no ser que lo hagamos con un equipo de barranquismo y espeleología. Trajes de neopreno y potentes linternas son necesarios para atravesar este gigantesco túnel natural, que se extiende a lo largo de casi un kilómetro de longitud. Pero no hace falta entrar en él para impactarse ante su majestuosa belleza. La enorme boca sur abre sus fauces hacia la Llanada y resulta visible desde muchos kilómetros a la redonda. Llegar hasta ella es fácil: no hay más dejar la N-I en Egino y dirigirse hacia Ilarduia; antes de entrar al pueblo veremos a la derecha la pista asfaltada que lleva hasta el aparcamiento de la cueva.

Dólmenes de la Llanada

La Llanada Alavesa oriental atesora dos dólmenes fascinantes. El más accesible, y también el de mayor tamaño de Euskadi, se encuentra en Egilaz y se conoce como Aizkomendi. Está construido con diez losas de varias toneladas de peso. Pero mayor aún que el dolmen resulta el túmulo que lo cubría, de 60 metros de diámetro y 4 de altura. Tras la excavaciones llevadas a cabo, ahora se muestra abierto, como si fuera una tarta gigantesca a la que faltaran varias porciones, permitiendo ver su interior. Es fácilmente accesible desde la N-I. A pocos kilómetros, al pie de Opakua, se conserva el magnífico Sorginetxe, un dolmen de menor tamaño pero de aspecto imponente. Su nombre -casa de brujas- refleja las tradiciones populares que rodean estos monumentos, pero en realidad no es una casa, sino una cámara sepulcral formada por seis grandes piedras calizas blancas. Recortada sobre los campos de labor, su silueta evocadora lo convierte en uno de los monumentos prehistóricos más hermosos de Euskadi. Para llegar hasta él, debemos dejar la N-I en Salvatierra, tomar la carretera de Opakua y desviarnos hacia Arrizala, donde existe señalización para encontrarlo.

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