Los tesoros de los caminos de Obaba

Molinos, ferrerías, caseríos y el Hernio son los protagonistas de los cuatro nuevos recorridos que muestran la historia de Obaba y sus habitantes

Un molino rodea los restos del molino de Urniategi destruido al parecer por un incendio. /Fotos: Belauntzaran
Un molino rodea los restos del molino de Urniategi destruido al parecer por un incendio. / Fotos: Belauntzaran
ELISA BELAUNTZARAN

El olor a tierra y a hierba húmeda en una soleada mañana impregna el ambiente de Obaba. Sus habitantes, atentos a cualquier movimiento extraño en su perpetua rutina, invitan a una tertulia tranquila, pausada, antes de responder cualquier cuestión que planteen los visitantes.

Cualquiera de los hermosos rincones de Asteasu, escenario de la reconocida obra de Bernardo Atxaga 'Obabakoak', luce el brote de la primavera mientras un silencio agradable inunda el valle de Erreka de la localidad de Tolosaldea. Sus antiguos caminos vecinales (herri bideak) componen el hilo conductor que nos permite visitar el universo literario que el conocido escritor asteasuarra elige como escenario para narrar una de sus obras más prestigiosas. Un escenario único en el que el Hernio permanece omnipresente, luciendo su belleza que atrae a tantos y tantos visitantes.

El camino a Zelatun, tan transitado por los asteasuarras durante siglos, el de Santamaña o Andarrate son las propuestas que el Ayuntamiento de Asteasu ha preparado para invitar al visitante a adentrarse en el pueblo que vio crecer a Bernardo Atxaga y en el que vivió aquellas importantes experiencias personales, conversaciones, enseñanzas que reflejó después en 'Obabakoak'.

Atxaga reconoce que «quizás tendremos que preguntar a los pies, qué sienten al sentir el suelo pisado por miles de pies. Y los pies también permanecen mudos, entonces habrá que preguntárselo a la cabeza, qué recuerdos le traen las andanzas. Y si preguntando a la cabeza no hay avance lo mejor será olvidar los viejos asuntos y disfrutar de la belleza de los bosques y campos del entorno».

DATOS

Erreka bailara:
Recorrido de 3 kmS. fácil de realizar.
Santamaña:
Recorrido de 5 kms. que cuenta con alguna pendiente pero interesantey accesible.
Usarrabi:
La dificultad de esta propuesta de subir a Zelatun es mayor. Se trata de un recorrido circular de 16 kms.
Olazar:
Caminata cómoda de 6 kms.
Inscripciones:
En el 943 6919 07 o en el email muskerrarenbidea@gmail.com.

Y es que Asteasu cuenta con un entorno natural perfecto para ello y los cuatro nuevos itinerarios del 'Camino del Lagarto' que parten desde la plaza del pueblo trasladan al visitante por ese magnífico escenario de tierra, pastos, campos, ferrerías y molinos, lugares todos en los que trabajaron y trabajan sus vecinos y se han producido muchos de los episodios populares que han forjado el carácter de los asteasuarras.

Los paseos son muy distintos. El más sencillo transcurre por Erreka bailara. En este recorrido de unos 3 kilómetros de longitud se puede descubrir qué muestra el valle escondido de Asteasu con sus antiguos molinos a pie de carretera, y esos enormes caseríos como Errizu, con un espectacular escudo de piedra caliza cuyo texto reza que fue realizado en 1708. Se encuentra entre hermosos paisajes de campiña, bosque y rivera que a 20 kilómetros de San Sebastián, nos permite viajar en el tiempo y despertar el interés por conocer la historia de aquellos hombres y mujeres que poblaron Asteasu los últimos siglos. Bertsolaris como Pello Errota, su hija Mikaela Elizegi, los protagonistas de las apuestas entre segalaris, harrijasotzailes, aizkolaris, korrikalaris... que tantas anécdotas han protagonizado.

Santamaña, la preciosa ermita que se erige en una loma y desde donde se controla perfectamente cualquier movimiento en el valle es el destino de otra de las propuestas -un recorrido de 5 kilómetros bastante accesible- que nos permite disfrutar del bello paisaje de Obaba mientras escuchamos el canto de los pájaros y echamos un vistazo a la línea del Hernio con su enorme cruz como lugar enigmático.

Precisamente hasta allí nos lleva el itinerario de Usarrabi. Es una larga caminata de 16 kilómetros que nos acercará hasta la popular cumbre después de haber pasado por el collado de Zelatun. Por este collado era habitual encontrarse con los peregrinos a Santiago de Compostela que realizaban el camino del Norte, sin olvidar la importancia del camino de la costa que llegaba desde Azpeitia a Zarautz. Todavía en la zona de Gazume se pueden observar las marcas realizadas por los carros cargados de material que permanecen en las rocas de piedra caliza y los muros que los rodean.

Se trata de un escenario medieval en el que uno puede imaginar a los baserritarras de la zona dirigiendo a los carros tirados por los bueyes superando las importantes pendientes con el olor a salitre que inunda el monte. Material que podría tratarse de carbón que se extraía de los bosques de hayas que pueblan la zona baja del Hernio entre los límites de Larraul, Asteasu, Alkiza y Errezil. Hernio, un monte querido por los habitantes del valle porque les ha suministrado además de madera, piedra y agua a los pobladores de la zona. El agua hizo que molinos y ferrerías funcionaran y suministraran a los asteasuarras harina de maíz o la fuerza para forjar el hierro que necesitaban.

Por último, el recorrido de Olazar, una cómoda caminata, adentra al visitante por esos espesos bosques, antiguas ferrerías y molinos que permiten conocer una historia que parece muy lejana pero que impregna todavía los bellos rincones de este recorrido 6 kilómetros.

Diferentes propuestas fáciles de realizar en familia en un escenario único, que permiten conocer los secretos de Obaba y sus habitantes por rutas señalizadas, que invitan a perderse.

Piedras con mucha historia

Asteasu cuenta con importantes caseríos y edificios que esconden la historia de sus pobladores. La ermita de Santamaña sin ir más lejos es una de sus joyas. La primera mención histórica del templo es de 1573 aunque hay quien asegura que la construyeron los caballeros templarios. Por sus características la sitúan en el Románico y su ubicación, en un cruce de caminos, la convirtió en un punto de encuentro de los vecinos, además de ofrecer unas magníficas vistas de Obaba.

Además nos encontramos los enormes y magníficos caseríos de Agiñazpi e Ibargain entre otros con sus espectaculares fachadas y con algún antiguo disparadero entre sus ventanas. Así como con los restos del molino Urniategi o Txuringadi, que perteneció a Asteasu hasta 1840, momento en el que Larraul se independizó de la villa. Conserva una rueda de molino, que José Angel Zumeta pone en marcha para los visitantes que lo solicitan.

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