Un tesoro en Guadalajara que resume 450 millones de años de historia

Un tesoro en Guadalajara que resume 450 millones de años de historia

El Geoparque de la Comarca de Molina-Alto Tajo, el más grande de España, acaba de superar su primera revalidación tras cuatro años de funcionamiento

El Geoparque Mundial de la Unesco de la Comarca de Molina-Alto Tajo fue declarado como tal en 2014 y con más de 4.300 kilómetros cuadrados es el más grande de España y uno de los más extensos del mundo. Ocupa casi un tercio de la provincia de Guadalajara y destaca por su gran geodiverdidad y porque su geología permite explicar de manera continua los principales episodios de los últimos 450 millones de años de la Tierra.

Gracias al apoyo de la Diputación Provincial y el Ayuntamiento de Molina y a las numerosas iniciativas que se llevan a cabo desde este programa Unesco y el Parque Natural del Alto Tajo, visitar su entorno permite disfrutar de un sinfín de experiencias dentro de un auténtico museo al aire libre.

A través de rutas interpretadas, senderos, guías o empresas de turismo activo, el visitante experimenta un viaje en el tiempo al caminar sobre las postrimerías de una cordillera tan alta como el Himalaya reducida por la erosión a cantos rodados; o descubrir que esos mismos cantos fueron arrastrados por enormes vertientes de ríos formados por las esporádicas lluvias torrenciales que se desataron en un ambiente árido hace unos 250 millones de años y que formaron las rocas areniscas y conglomerados del Barranco de la Hoz, la Sierra de Caldereros o el valle del río Arandilla.

Navegar por un mar tropical repleto de corales en cuyas profundidades se sedimentaron las rocas calizas que hoy se pliegan en acordeón en distintos parajes del Alto Tajo y, al instante, sumergirse en un profundo océano cubierto de icebergs en la localidad de Checa, donde una roca conocida como «Dropstone» les desvelará su trepidante aventura; o adentrarse en misteriosas lagunas como las de Taravilla o Campillo de Dueñas.

Castillo de Zafra, en el municipio de Campillo de Dueñas
Castillo de Zafra, en el municipio de Campillo de Dueñas

Y mientras el visitante se descubre en un planeta en continuo cambio, puede indagar en las pinturas y grabados que el hombre prehistórico dejó inmortalizados en cuevas y resguardos, como la «Cueva de Los Casares» o los abrigos de Rillo de Gallo; comprender por qué los antepasados celtíberos asentaron sobre cerros testigo castros como los de «El Ceremeño» en Herrería, «Castilgriegos» en Checa, «Peña Moñuz» en Olmeda de Cobeta, o «Los Rodiles» en Cubillejo de la Sierra.

Los accidentes geográficos del geoparque han influido además en la gastronomía con productos como la trufa y la miel o platos como los guisos de caza, las migas de pastor, el morteruelo y, por supuesto, las sabrosas truchas de río Gallo.

Lagua de Taravilla
Lagua de Taravilla

Está claro que no se ama lo que no se conoce y no se cuida lo que no se ama y en esta aventura del conocimiento de este geoparque único ha apostado por la protección de espacios como el Estratotipo de Fuentelsaz, declarado Monumento Natural en septiembre de 2017, un paraje que representa el mejor lugar del mundo para el estudio del tránsito entre el Jurásico Inferior y Medio y se encuentra inmerso en las labores de catalogación y conservación del Bosque Fósil de la Sierra de Aragoncillo, único en el mundo por su antigüedad, unos 290 millones de años, y por conservar ejemplares yacentes o con las raíces incrustadas en el suelo.

Todo ello es lo que define un geoparque que no es otra cosa que un proyecto de desarrollo sostenible, puesto en marcha con la implicación de la población local, para fomentar los productos y servicios del territorio y abrir nuevos nichos de mercado que favorezcan el emprendimiento. Todo ello sucede dentro de la Red Europea y la Red Global de Geoparques, que forman parte del programa de Ciencias de la Tierra y Geoparques de la Unesco y que promueven vías de colaboración entre los territorios.

El Geoparque de la Comarca de Molina-Alto Tajo acaba de superar su primera revalidación tras cuatro años de funcionamiento y se propone consolidar esta vía narrando todas esas historias que han quedado escritas en las rocas y en los libros de historia durante los últimos 450 millones de años y que definen su identidad.