Entre chozos y lagares en Haro

Al pie de la sierra de Toloño, la Sonsierra es un territorio amable de colinas onduladas salpicadas por un magnífico rosario de restos arqueológicos

Entre chozos y lagares en Haro
EL DIARIO VASCO

Al pie de la sierra de Toloño, la Sonsierra es un territorio amable de colinas onduladas salpicadas por un magnífico rosario de restos arqueológicos. De entre todos ellos, ninguno resulta tan inquietante como las decenas de necrópolis alto medievales que se abren entre los campos de labor. En ellas, además de sepulturas antropomorfas, han sido hallados elementos ligados a la vida cotidiana, como lagares rupestres para elaborar vino y grandes silos para guardar el cereal. Una sencilla ruta a pie entre viñedos nos lleva a descubrirlas y nos acerca al corazón de la comarca, la monumental villa de San Vicente.

Datos

Provincia:
La Rioja
Dificultad:
Fácil
Modo:
A pie
Temporada:
Otoño
Duración:
3 h
Distancia:
12,53 km

1.- San Vicente

Punto de partida

Comenzamos a caminar tomando la subida hacia el Calvario, uno de los espacios preferidos para el paseo de los vecinos de San Vicente. Los postes de madera, que nos guiarán a lo largo de todo el recorrido, nos llevan junto a una hilera de cruces hasta una rotonda. Con precaución ante el tráfico rodado, elegimos la carretera que sale enfrente, hacia Ribas de Tereso. Enseguida, a la altura de un área recreativa, nos desviamos a la derecha y continuamos por un camino entre fincas de cultivo. La maleza nos obliga a regresar al asfalto poco después, pero no tardamos en volver a desviarnos por pista entre cultivos. Pasamos junto a gran muro de piedra con un chozo unido a él y nos internamos entre viñedos.

2.- San Martín

Km 3,12 >

Un desvío hacia la izquierda nos permite acceder a la necrópolis de San Martín, situada en lo alto de un cerro. Este magnífico conjunto medieval está formado por una treintena de sepulturas y un lagar rupestre bien conservado. Continuamos hacia Ribas en ligero ascenso. Tras dejar a la derecha las ruinas de la Casa Pangua, antiguo edificio señorial, llegamos a la carretera. La tomamos hacia la derecha. Poco después, con Ribas a tiro de piedra, nos desviamos a la izquierda para acceder al pueblo por un camino carretero.

3.- Ribas de Tereso

Km 5,32 >

Situado al pie de la sierra de Toloño, el pueblo merece una parada para reponer fuerzas y disfrutar de sus iglesias. Continuamos por una carretera de escaso tráfico en dirección a Labastida. Diez minutos por ella nos llevan hasta un desvío señalizado a la izquierda. Lo tomamos para iniciar un cómodo descenso por una pista entre cultivos hasta la necrópolis de las Sepulturas. En caso de dudas, el camino a seguir es el asfaltado.

4.- Las Sepulturas

Km 7,83 >

En este caso no es necesario desviarse, la ruta pasa junto a la necrópolis, formada por 70 sepulturas y un antiguo eremitorio. Junto a ella se conservan también varios silos medievales excavados en la roca. Al parecer, eran utilizados para almacenar cereal. La ruta nos lleva después hasta la carretera de Laguardia, que cruzamos para seguir entre viñedos hasta la orilla del Ebro. De camino, descubrimos un bonito chozo cónico. Una vez junto al río, giramos hacia la izquierda para regresar hasta San Vicente.

5.- San Vicente

Km 12,53 >

De interés

Casa Toni:
Zumalacarregui, 27; San Vicente. Tel. 941 334 001
Asador Jose Mari:
Ribas de Tereso. Tel. 941 334 061
Casa rural Legarda:
Briñas - Tel. 653 874 394 - www.casadelegarda.com
Hotel Villa Sonsierra:
Zumalacarregui, 29; San Vicente - Tel. 941 334 575 - www.villasonsierra.com
Ayuntamiento de San Vicente:
Pza. Mayor, 1 - Tel. 941 334 006
Museo de la Cultura del Vino:
Bodegas Dinastía Vivanco - Ctra. N-232; Briones - Tel. 941 322 323

Cómo terminar el día

San Vicente de la Sonsierra

Un puente románico de trece arcos sobre el Ebro abre las puertas desde el siglo XIII de San Vicente de la Sonsierra, una villa arracimada en torno a una imponente fortaleza. Es precisamente el recinto amurallado el que atrae cada año a miles de visitantes hasta la comarca. Visible desde muchos kilómetros a la redonda, el castillo, aferrado a lo más alto de un cerro, fue levantado en la misma época que el puente, o quizás antes, como defensa de los límites del reino de Navarra. En su recinto amurallado destaca la iglesia de Santa María, una joya arquitectónica en estilo gótico flamígero. Mucho más sencilla y de dimensiones reducidas, la capilla primitiva del castillo, también llamada ermita de San Juan, es una muestra del mejor gótico primitivo. De las torres que se conservan del antiguo recinto militar, la que más interés tiene para el visitante es la del Reloj, en la que ha sido instalado un museo de relojes, todo un referente en cuanto a relojería de grandes dimensiones. Dejando la zona del castillo por alguna de sus puertas, aún queda descubrir el casco histórico de San Vicente, una continua sucesión de casas blasonadas y construcciones señoriales. Entre ellas destacan la Casa Consistorial, un bello edificio del siglo XVIII y varias casas de las calle de las Carnicerías.

Toloño, un santuario en la montaña

Al norte de la Sonsierra, como una barrera natural entre las tierras vascas y las colinas riojanas, se alza desafiante la sierra de Toloño. Durante siglos, las sendas de herradura que trepaban hacia sus puertos fueron un continuo ir y venir de arrieros. Sus carros, cargados de vino riojano, tenían como meta los puertos del Cantábrico. Allí vendían su carga y regresaban acarreando pescado en salazón. Pero en el siglo XX, estas viejas rutas cayeron en el olvido. Mucho antes, en el siglo XVIII, los monjes que vivían en el recóndito monasterio de Santa María de Toloño, se vieron obligados a abandonarlo por la crudeza de los inviernos. Nunca sabremos qué fue lo que los llevó a erigir un convento en lo más alto de la sierra. Quizás querían orar más cerca de Dios, quizás buscaban un lugar aislado donde no ser molestados, o quizás el lugar reunía algún requisito telúrico que no llegamos a comprender. En cualquier caso, trepar hasta las ruinas del santuario es una excursión inolvidable, en gran parte por las impresionantes panorámicas, que abarcan gran parte de La Rioja, desde la propia Sonsierra hasta la lejana sierra de la Demanda. El ascenso, bien señalizado pero exigente, comienza en lo alto del puerto de Ribas de Tereso, pocos metros antes de la muga entre La Rioja y el País Vasco.

 

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