Los senderos del tiempo en el valle de Ollo

Enclavado entre altas montañas, el bucólico valle de Ollo es un mágico viaje atrás en el tiempo en busca de oficios olvidados y rincones de naturaleza intacta

Los senderos del tiempo en el valle de Ollo
DV

El impresionante manantial de Arteta es quizás el más conocido, pero no el único aliciente de un periplo por estas tierras. Viejas salinas abandonadas, un museo etnográfico con miles de piezas reunidas con esmero y aldeas donde el tiempo parece detenido, se esconden entre bosques y campos de labor. Una ruta a pie, que nos funde suavemente con el paisaje, nos lleva a descubrir este territorio único donde el tiempo discurre a ritmos apacibles.

Datos

Provincia:
Navarra
Dificultad:
Fácil
Modo:
A pie
Temporada:
Otoño
Duración:
3 h
Distancia:
12,97 km

1.- Arteta

Punto de partida

Una encantadora ruta señalizada por el valle de Ollo forma un ocho, uniendo todos los pueblos de este valle donde el tiempo parece detenerse. Nosotros recorreremos sólo una de las dos partes del ocho. Quienes prefieran realizar el recorrido completo, pueden guiarse por los numerosos paneles informativos situados junto al camino. Comenzamos a caminar desde Arteta, donde tomamos la pista de tierra que se dirige hacia el nacedero. Antes de llegar a él, merece la pena tomar el desvío hacia las cercanas salinas.

2.- Salinas

Km 1,28 >

Desde tiempos antiguos, las aguas saladas de un arroyo han sido secadas al sol para obtener la preciada sal. Desgraciadamente, en el siglo XX, la competencia de la sal marina llevó al abandono de las salinas. Apenas se conservan varias eras de secado arruinadas, pero el murmullo del agua que salta entre ellas parece susurrarnos historias del pasado. Un sendero ataja desde aquí para reincorporarnos a la ruta original, que no tarda en llegar al manantial de Arteta. Tras visitarlo, continuamos por una senda colgada a media ladera hasta Ultzurrun, una pequeña aldea de agricultores. La ruta coincide después con la carretera, pero no tardamos en desviarnos de nuevo por un sendero que se adentra en el bosque.

3.- Cruce

Km 6,94 >

Al desembocar de nuevo en la carretera, la ruta larga la sigue hacia la derecha para llegar a Saldise, pero nosotros nos desviamos a la izquierda para bajar hasta el lecho del río, donde nos espera un recio puente medieval. En la otra orilla, encontramos Itzarbe, donde giramos a la izquierda en dirección a Ollo y Senosiain. Un paseo entre los campos de labor, a la izquierda, y el bosque, a la derecha, nos lleva hasta el primero de ellos en poco más de quince minutos.

4.- Ollo

Km 11,54 >

El pueblo que da nombre al valle pasa de los cincuenta habitantes pero dista mucho de llegar a los cien. Es un lugar tranquilo, de ritmos pausados y donde el sonido del silencio se percibe con facilidad. Senosiain queda cerca. En su iglesia gótica existe una bonita pila bautismal. Arteta está a la vista. No hay más que seguir por una pista de tierra entre campos para regresar al punto de partida.

5.- Arteta

Km 12,97 >

De interés

Restaurante Estebarena:
San Anton, 7; Goñi. Tel. 948 328 128
Restaurante Román:
San Martín, 11; Irurtzun. Tel. 948 500 117
El Secreto de Ollo:
Santo Tomás, 4; Ollo - Tel. 948 372 086
Casa rural Oskia:
Errotz - Tel. 948 500 900
Nacedero de Arteta:
Tel. 948 103 100 - Abierto fines de semana de 12,00 a 14,00
Museo Etnográfico:
Arteta - Tel. 948 328 034 - Abierto por las mañanas.

Cómo terminar el día

Manantial de Arteta

El más bello de los rincones del valle de Ollo tiene al agua como verdadera protagonista. Tres mil litros por segundo, o muchos más si es época de deshielo, brotan con fuerza en el manantial de Arteta, la fuente de la que bebe la comarca de Pamplona desde hace más de cien años. Aguas puras y cristalinas forman en el nacedero una preciosa balsa de color azul turquesa. Una pasarela metálica nos ayuda a descubrirla. Es un rincón único, que toda visita al valle de Ollo debería incluir. Pero aquí no acaba todo, porque si remontamos por una pista hormigonada las orillas de un arroyo que permanece seco gran parte del año, encontraremos un cañón de naturaleza exuberante. El cemento acaba y es necesario seguir por una senda dibujada entre árboles y rocas resbaladizas si queremos descubrir varias pozas y una hermosa cascada que se vuelve furiosa tras las lluvias. Aguas abajo, junto al aparcamiento, existe un interesante centro de interpretación. En sus salas se explican con todo detalle los caminos ocultos del agua, desde que se cuela bajo tierra en las alturas de la sierra de Andia hasta que brota en el manantial.

Un museo para un valle

Más de treinta años de apasionado trabajo han convertido la casa Fantikorena, de Arteta, en un magnífico museo etnográfico. Sus estancias acogen más de cinco mil piezas de las más diversas épocas, ambientes y estilos reunidas por su propietario, el escultor José Luis Ulibarrena. El propio edificio es una construcción típica de la arquitectura popular del valle de Ollo. Junto a él, a ambos lados de la entrada, se dispersan carruajes, trillos, prensas y esculturas del propio Ulibarrena. Lo mejor, sin embargo, se encuentra en el interior. En la primera planta destaca la cocina, con un horno para cocer pan y un fantástico armario de roble de cuatro puertas. Sorprenden los más de quinientos volúmenes conservados en la biblioteca de tema etnográfico e histórico. Arcones, útiles de pesca, pastoreo y agricultura completan la colección. Escaleras arriba, la segunda planta muestra un compendio de amuletos, joyas, utensilios de coser, ropas de siglos pasados y una completa alcoba del siglo XVI. Más arriba, en un tercer y un cuarto piso, se exponen una colección de azulejos desde el siglo XI al XX y un conjunto de accesorios de baño del siglo XVIII. Todo aderezado con las fascinantes explicaciones de Ulibarrena, un enamorado de su valle y sus tradiciones.

 

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