Senderos sin explorar entre las cascadas de Karrantza

El agua mana de la roca en Rebedules. / /SERGIO GONZÁLEZ AHEDO
El agua mana de la roca en Rebedules. / / SERGIO GONZÁLEZ AHEDO

El valle vizcaíno, pródigo en bosques y torrentes, alberga deliciosos saltos de agua de difícil localización

GAIZKA OLEA

Carranza es el gran misterio de Bizkaia. Lejos de la costa, del Nervión y de los montes rocosos del Duranguesado, aislado por un círculo casi perfecto de montañas, el valle oculta aldeas desperdigadas, una plaza de toros diminuta, bosques inmensos, buitreras, senderos que casi nadie pisa y algunas deliciosas cascadas. Aviso: estos saltos de agua no se parecen en nada a los otros que recomendamos, ya que llegar a ellos requiere buenas piernas y un mejor sentido de la orientación. Consulta en la Oficina de Turismo antes de emprender la excursión, lleva ropa y agua, teléfono móvil y asegúrate de que tienes cobertura. Perderse en un bosque es tan romántico como dejarse los dedos con las espinas de una rosa.

La Argañeda

No me dirás que el nombre del barrio del que sale la ruta (Lanzas Agudas) no impacta. Seguimos hasta el vecino Aguasal y nos desviamos a la izquierda hasta Salviejo. Después de tres kilómetros de paseo llegamos a una balsa artificial para recoger agua y un poco más arriba, bastante escondida, está la cascada de La Argañeda.

Rebedules

Concha, el casco urbano principal de Karrantza, es el punto de partida para esta excursión. Llegamos en coche a Aldeacueva y a Las Arreturas, desde donde, ya a pie, nos dirigimos hacia el cercano comedero de buitres por una pista de tierra. Son unos dos kilómetros y justo antes de llegar al lugar donde las carroñeras se dan el festín, nos desviamos por un sendero a la derecha. Nos esperan cuatro kilómetros de caminata con cierta pendiente hasta encontrar un río en medio del hayedo. A la derecha de la ruta veremos los dos saltos y para observarlos desde abajo tendremos que descender por las veredas abiertas por el ganado. La vista compensa el esfuerzo.

Escaleras

Desde Concha vamos a Pando, donde nos desviamos a la izquierda en busca de un puente que enlaza con una pista de tierra. Aparcamos el coche y, a partir de aquí, remontamos el cauce dejando a la derecha el río Escaleras. Un kilómetro más arriba se encuentra el salto de agua.

Bosque de Balgerri

Los bosques de Balgerri, el hayedo más grande de Vizcaya, ofrecen la posibilidad de realizar un paseo no demasiado exigente y disfrutar de un par de cascadas. La ruta parte del barrio de Lanzas Agudas y asciende suavemente hasta entrar al bosque por una pista de tierra. Hayas, robles, castaños y abedules saludarán nuestro paso, aunque hay que tener en cuenta que necesitaremos atravesar varios torrentes y que en época de mucha lluvia puede ser complicado. En el tramo final del recorrido, de unas dos horas y media, encontraremos el salto que forman dos riachuelos.