La pasarela del vértigo

¿Quiere sentirse como Indiana Jones? A menos de tres horas de casa tiene la opción de hacerlo

Pasarela de Hotzarte. /Fotos: Gaizka Olea
Pasarela de Hotzarte. / Fotos: Gaizka Olea
Mikel Madinabeitia
MIKEL MADINABEITIA

Es una de las rutas más espectaculares que se pueden realizar cerca de casa. A menos de tres horas, en el departamento de los Pirineos Atlánticos, dentro de la región de Aquitania, se halla un paraje fascinante. Uno de esos rincones que se te quedan grabados en la memoria. La pasarela de Holtzarte es un puente de madera reforzado con cables de hierro, que están asegurados a dos pilares armados sosteniendo un arco de paso y salvando un vacío de 200 metros. ¡¡¡200!!!

La necesidad de esta pasarela deriva de la explotación forestal. Se construyó en 1920, según reza en uno de sus pilares, para que los obreros de la acería italiana Lombarda Morillo accediesen con rapidez a los recursos del bosque para convertirlos en combustible. No cabe duda de que las condiciones serían terribles para terminar una obra así en aquellos tiempos aunque, curiosamente, su función hoy en día es meramente lúdica y se ha convertido con derecho propio en uno de los puntales turísticos de Soule, el territorio histórico más pequeño del País Vasco francés. Si algún día quieren sentirse como Indiana Jones, están desde luego ante una oportunidad sin igual.

Datos prácticos

Dónde:
Logibar, Francia.
Cómo llegar:
Desde Donostia tomar la autopista A-8 dirección Francia hasta Baiona, donde cogemos la A-64 hasta la salida 7, la de Salies-de-Béarn. Continuar hacia Maule, Tardets y Licq y seguir las indicaciones.
Época:
Preferentemente primavera u otoño, cuando esté el bosque en su esplendor

La excursión más simple, la ida y vuelta a la pasarela desde el albergue de Logibar, consta de 4 kilómetros y 200 metros de desnivel, por lo que se puede realizar en un par de horas. El sendero está perfectamente señalizado pero conviene llevar un buen calzado y pisar con decisión, ya que el ambiente es muy húmedo y la tierra está resbaladiza. Además, es un camino tan transitado que la roca está muy pulida en algunos tramos. Cuidado.

La ruta comienza en la orilla contraria de una central eléctrica, donde tendremos que seguir paralelos al río, siguiendo en todo momento las marcas de GR. Casi todo el camino transcurrirá entre árboles, teniendo un par de tramos de subida bastante fuertes y siendo el terreno muy pedregoso y resbaladizo, aunque a un lado hay una soga a la que agarrarnos para ir algo más seguros.

Tensión en aumento

Ya a lo lejos quedarán impresionados por la pasarela que une los dos lados de la montaña. El puente se puede ver perfectamente desde varios puntos y es muy fotogénico, por lo que las cámaras echarán humo. Pero desde ningún sitio se disfruta tanto como desde la propia pasarela de madera. Antaño creo recordar que se movía algo más, con lo cual las sensaciones de tensión aumentaban considerablemente. Pero el paso de Xynthia, una ciclogénesis explosiva en 2010 que causó cuantiosos daños en su estructura, provocó que las actuales sujeciones sean más poderosas. Además, hay un cartel donde te informan que en caso de tormenta suena una alarma para regresar ante la posibilidad de inundación en la garganta.

Pero cruzar Holtzarte mientras se balancea es toda una experiencia que les animo a probar algún día. Eso sí, absténgase si tienen un vértigo acusado. Están avisados...

Recomendaciones

Kakueta. Otra maravilla de la zona, ideal para disfrutar, en un entorno sobrecogedor. El verde abunda por doquier y los ríos se abren paso entre enormes desfiladeros, dando lugar a maravillas naturales como esta. Se trata de un recorrido acondicionado de dos kilómetros por las gargantas.

Puerto de Larrau. En las faldas del Orhi, primer dosmil del Pirineo occidental, se halla un puerto tan duro como mítico. Son casi 15 kilómetros con una pendiente media del 8,14%. Además, posee una preciosa panorámica. Larrau vio el final de Miguel Indurain en el Tour de 1996.

Hotel Logis Etchemaïté. En Larrau, a solo 5 kilómetros, ofrece la posibilidad de degustar una cocina de montaña en un establecimiento que es ideal para conocer las bondades del valle. Servicio refinado, platos minimalistas y filosofía Michelin en sus platos. ¡Bon appétit!