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El flysch, un tesoro de millones de años

El hermoso paraje del litoral guipuzcoano esconde un paraíso natural que merece ser visitado

El flysch es un singular tesoro natural que ofrece espectaculares imágenes de los acantilados de la costa occidental de Gipuzkoa. /Enrique Villafranca
El flysch es un singular tesoro natural que ofrece espectaculares imágenes de los acantilados de la costa occidental de Gipuzkoa. / Enrique Villafranca
Eli Belauntzaran
ELI BELAUNTZARAN

Un magnífico día de sol, la mar tranquila y un viento sur majestuoso completa un magnífico atrezzo para visitar el flysch entre Zumaia y Deba. Un tesoro natural que se ha gestado durante millones de años y que recoge la historia geológica de esta parte de la Tierra en sus sucesivos estratos rocosos en los que queda escrita. En ellos ha quedado grabado cada uno de los poderosos movimientos internos de la Tierra durante el período Cretácico, caída de meteoritos, diferentes catástrofes, la fuerza del mar, el viento... Y todos ellos han hecho de la costa guipuzcoana entre Mutriku, Deba y Zumaia un lugar único en el que se puede disfrutar de la inusual belleza en la que los elementos que la conforman impactan en cada uno de sus rincones con esa mezcla de tierra, piedras, sedimentos varios y de forma caprichosa adopta esa líneas curvas, diagonales, horizontales... Sin olvidar las joyas que se encuentran entre sus rocas, ya que con la ayuda de especialistas se pueden observar huellas fósiles de ammonites y otros invertebrados producidas durante la formación del flysch. Sin olvidar la flora marina que está representada por interesantes y muy diversas especies de algas. A los que se suma el mundo animal representado por infinidad de especies que viven adheridas a las rocas. Coincidiendo con la bajamar, las cubetas o pozos formados en el Flysch acogen a una gran diversidad de fauna marina.

 

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