Diez senderos otoñales por el País Vasco

El final del verano cambia la fisonomía de los paisajes más espectaculares del País Vasco e invita a calzarse las botas para descubrir espacios de gran belleza

Diez senderos otoñales por el País Vasco
IRATXE LÓPEZ

Cambiamos de amores, por aquello de que en la variación está el gusto. Dejamos atrás al deportivo verano, ese cachas repleto de energía y actividad, para abrazarnos al melancólico otoño, tan emocional él. Olvidamos los arrumacos en la piscina y nos adentramos en los paseos por el bosque o a lo largo de la costa guiñando el ojo al carisma otoñal, más inclinado a la poesía que a la novela negra. Nos aventuramos en busca de paisajes cubiertos con un manto de amarillos, rojizos y marrones, dejando que las hojas secas lluevan desde los árboles mientras escuchamos cómo crujen bajo los pies. Las copas se despueblan, quedando calvas las ramas y la brisa acaricia rostro y cuerpo, expectantes ante esta estación que abre sus puertas para mostrar nuevos caminos, sendas dignas de postal con las que engordar el álbum de la experiencia. Proponemos diez emplazamientos llenos de encanto para preparar un otoño lleno de belleza.

(Bizkaia) Urkiola

Muchos atesoramos recuerdos de zambullidas en Urkiola, desbordamientos no de agua sino de ingentes cantidades de hojas que cubren este paraje a veces hasta la cadera. Qué días aquellos en los que patear el pantanal de hojarasca imitaba a Gene Kelly en 'Cantando bajo la lluvia'. Con la el Anboto y las peñas de Arangio presidiendo las 3.200 hectáreas que dan forma este Parque Natural. La cita de ocho kilómetros comienza en el Santuario y acaba en Asuntze. Para contemplar el cresterío de Alluitz o el hayedo que se alarga hasta Otxandio. Si quieres sumar veinte minutos más, sigue hasta el collado de Larrano, donde aguarda la ermita de Santa Bárbara, escenario de antiguos akelarres.

(Bizkaia) Hayedo de Otzarreta

Es, sin duda, uno de los imprescindibles en estas fechas, imagen con tonos de irrealidad, como recién salida de un cuento. Tal vez buscar hadas en el bosque sea una quimera, pero si esos seres existieran tendrían su casa allí, en un vecindario plagado de lamias e iratxos. Aguarda en la ladera del Gorbea, formado por un esqueleto de hayas centenarias que apelan al cielo como una plañidera buscando respuesta a su llanto. Modeladas por el hombre que buscó en ellas material para el carbón, convertidas en manos de madera, extremidades de largos dedos iguales a los que exhiben las brujas en los cuentos. Conviene seguir la ruta circular de dos kilómetros que aproximará hasta el humedal de Saldropo. A través de las campas de Arimekorta, con un enorme fresno junto a la fuente de Leixarreta, hasta los refugios montañeros de Aginalde y Agiñarte, vigilados por tejos.

(Bizkaia) De Gorliz a Armintza
PEDRO URRESTI

No solo de bosque vive el otoño, la estación adora el mar. Por eso empezamos nueva ruta en la playa de Gorliz, para ascender la colina. Los regalos son muchos. Búnkeres construidos para fortificar el litoral, cuando soldados amparados por sus muros vigilaban la costa, omnipresente en esta senda asomada al Cantábrico. El níveo faro de Gorliz, salvador de navegantes. Prados repletos de follaje de los que parten caminos estrechos como serpentinas. Para rematar, final gastronómico en el Begotxu (puerto de Armintza), una batalla de tenedor y cuchillo contra el cachopo, filete empanado con jamón y queso que colma los estómagos.

(Álava) Cañón de Izki
FERNANDO J. PÉREZ

Algunos de sus rincones recuerdan escenas de aquellos western en los que Clint Easwood cabalgaba con su poncho. En realidad estamos en el Parque Natural de Izki, de 9.153 hectáreas. Lo de recorrerlas completas se lo dejamos a vaqueros. Elegimos para esta ocasión el paseo paralelo al río, desde Korres hasta Bujanda, entre las peñas de Muela y Soila. El desfiladero es estrecho. Los tonos carmesí de las piedras colorean el paisaje, recuerdan a un sol que ya no calienta tanto, pero aún alumbra, mientras disfrutamos de la belleza de un bosque de ribera, de árboles y arbustos que pintan el paisaje.

(Álava) Hayedo de Altube

Llegar hasta este hayedo, uno de los más extensos de Euskadi, incluye trasladarse al suroeste del Parque Natural de Gorbeia. No es raro encontrar carboneras y trasmochos, robles, abedules y coníferas. Hogar de ciervos y zorros, campan escondidos a los ojos humanos gatos monteses, corzos y jabalíes que observan nadar a visones europeos y nutrias en el río Bayas. La caminata de tres horas y media arranca en el aparcamiento de la Casa del Parque, a dos kilómetros de Sarria. Hace falta llegar hasta la senda Altube y escoger dirección Las Burbonas. Podemos quedarnos en el hayedo o continuar hacia la Burbona occidental, la central y la oriental. Tres eran tres las hijas… de esta maravilla.

(Álava) Los humedales en Laguardia
SONIA TERCERO

Sería pecado perderse el espectáculo del otoño sobre las vides, su colorido hace humedecer la mirada a los dotados de alma sensible. El otoño huele a mosto, a caldo joven dispuesto a entregarse. Laguardia ofrece un balcón inolvidable a esta alfombra tejida por los viñedos. Anímate a recorrer la ruta de las lagunas, doce kilómetros con la Sierra de Cantabria presidiendo el entorno. Humedales y viñas compiten por el espacio, forman parte de la Red Ecológica Europea Natura 2000 y están catalogadas como biotopo protegido.

(Gipuzkoa) Parque Natural de Aralar

Verde de prados, tostado en los árboles. Ambos tonos rivalizan en intensidad, demostrando poderío. La Sierra de Aralar abraza al parque natural de idéntico nombre, localizada sobre una meseta caliza emergida del mar hace 50 millones de años, entre Gipuzkoa y Navarra. Con Irumugarrieta como cima más alta y Txindoki como la más visitada. No solo encontrarás hojas caídas, también dólmenes milenarios. Acércate hasta el Parketxea de Lizarrusti para elegir ruta. Cuenta con algunas guiadas, por si no apetece moverse solo. Una de dificultad baja es la SL-Gi 2005, camino de Lareo y su embalse. Dura algo más de dos horas y transcurre por el camino que recorría una vagoneta tirada por animales, con el hayedo, el río, el barranco y una carbonera como promesas.

(Gipuzkoa) Peñas de Aia
LOBO ALTUNA

Imposible no reservar hueco para el Parque Natural de las Peñas de Aia, en el extremo oriental de la provincia, cerca ya de Navarra. Como es amplio, nos ceñiremos a la ruta circular SL-GI 1003, desde Listorreta, en Errenteria, a las peñas. Su nombre: Las huellas de los antepasados. Sencilla y bonita, remonta la regata Landarbaso y pasa junto a las cuevas de Aitzbitarte-Landarbaso, primer yacimiento humano de Euskadi, del Paleolítico Superior. Una vez completada esta parte, toca ascender a Igoingo Lepoa, donde el descubrimiento más original es el dolmen de Igoin. Son ocho kilómetros en tres horas.

(Gipuzkoa) Túnel de San Adrián
LUSA

Giro hacia el Parque Natural de Aizkorri-Aratz, donde son famosas sus sierras calizas y los interminables hayedos. Muestra orgulloso la cima más alta de Euskadi, el Aitxuri, que se eleva sobre 1.551 metros. Una de las rutas más visitadas es la SL-Gi 3003, que acerca hasta el túnel y la ermita de San Adrián. Ejércitos, reyes, mercaderes, peregrinos... todos pasaron por allí. Incluso príncipes como Felipe el Hermoso y Juana la Loca lo atravesaron. Se detuvieron en la ermita para ejercer como padrinos de Felipe de Lazcano, hijo del famoso marino y militar Juan de Lazcano, nacido en la comarca.

(Gipuzkoa) Ruta del Flysch (Gipuzkoa)

Nuevo contacto con el mar a lo largo de los acantilados más singulares del País Vasco. Pisarás un tesoro geológico famoso en el mundo entero. La etapa del GR-121, entre Deba y Zumaia, recorre esta zona declarada Biotopo protegido, parte del Geoparque de la Costa Vasca. Son catorce kilómetros, cuatro horas de actividad para conocer algo más de una historia de 60 millones de años.