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Un cuento de señores y piratas

Vista del palacio fortificado de Torrebillela./PEDRO URRESTI
Vista del palacio fortificado de Torrebillela. / PEDRO URRESTI

IRATXE LÓPEZ

La localidad vizcaína de Mungia es la cuna de Matxin, mercenario nacido a principios del siglo XVI que el pirata Barbarroja quiso fichar entre sus filas. Amparado por la patente de corso de la corona, el 27 septiembre de 1538 venció a 80 barcos del temible corsario, quien acabaría capturándolo tiempo después para ofrecerle trabajo. «¡No!», fue la respuesta del mungiarra que se negaba a repudiar su fe. Ofendido, Barbarroja ordenó decapitarlo, por eso en nuestra tierra los actos de rebeldía toman el nombre de matxinadas.