La calzada de los gentiles en Aralar

Nadie sabe con certeza cuándo fue construida la calzada de Enirio, pero cuenta la leyenda que esta ruta empedrada fue creada por los legendarios gentiles

La calzada de los gentiles en Aralar
EL DIARIO VASCO

Nadie sabe con certeza cuándo fue construida la calzada de Enirio, pero cuenta la leyenda que esta ruta empedrada fue creada por los legendarios gentiles. Estos gigantes arrancaron con sus robustos brazos las losas de la montaña y las alinearon, formando un camino que constituye aún hoy la entrada más espectacular a los altos pastos de Aralar. Vital ruta de trashumancia, hizo posible el comercio entre el interior del Reino de Navarra y sus puertos de la costa durante la Edad Media. Hoy, un paseo por la calzada nos brinda mil sorpresas en forma de poblados pastoriles, restos megalíticos y paisajes de ensueño.

Datos

Provincia:
Gipuzkoa
Dificultad:
Media
Modo:
A pie
Temporada:
Verano
Duración:
3 horas
Distancia:
9,54 km

1.- Olaskosai

Punto de partida

La ruta comienza en Zaldibia, donde realizamos una aproximación en coche hasta el área recreativa Olakosai y los depósitos de la CAF. Aquí, donde termina el asfalto, dejamos el coche para caminar sobre las desgastadas losas de la calzada de Enirio. El trazado es siempre ascendente, pero los continuos puntos de interés y hermosas vistas invitan siempre a dar un paso más. Enseguida llegamos a la primera fuente, la de Gaitzola, de la que mana abundante agua refrescante. La calzada continúa sin fuertes desniveles hasta alcanzar las majestuosas vistas del rocoso alto de Aitzarte. Iturtxoko es la siguiente fuente que nos sale al paso, pero antes encontramos un cruce de caminos donde elegimos la opción de la derecha. Después, la milenaria vía empedrada, bordeada por majestuosas hayas centenarias y trasmochas, discurre encaramada al borde del precipicio.

2.- Arrantsaro

Km 2,95 >

El empedrado llega a su fin al llegar a las cabañas de Arrantsaro, situadas entre enormes árboles. El bosque cede el testigo a las amplias campas que caracterizan los altos pastos de Aralar. En invierno, todo es silencio, pero si llegamos en los meses calurosos, una sinfonía de esquilas y cencerros amenizará nuestros pasos. El ascenso se suaviza a medida que nos aproximamos al dolmen de Jentillarri.

3.- Jentillarri

Km 4,15 >

Cuentan las leyendas que bajo este enigmático dolmen descansan los últimos gentiles que moraron la sierra de Aralar. Dejamos aquí la pista para desviarnos a la izquierda por una senda que asciende por el fondo de una vaguada hasta la majada de Uidui. Los primeros edificios pastoriles no tardan en dibujarse entre los pastos.

4.- Uidui

Km 4,77 >

Punto culminante de la ruta, Uidui es un poblado estacional en el que los pastores viven con sus rebaños. Rudimentarias casas de piedra con techumbres de hierba ofrecen una visión entrañable entre los fresnos. Estos árboles, a los que se atribuyen propiedades protectoras contra los rayos y otros fenómenos naturales, son habituales en todas las majadas de Aralar. Desde aquí podemos seguir diez minutos más hasta la majada de Enirio, hasta la que llega un camino carretero. Después, sólo queda desandar nuestros pasos para regresar al punto de partida.

5.- Olakosai

Km 9,54 >

De interés

Lazkao Etxe:
Aiestaran Erreka; Zaldibia. Tel. 943 880 044
Agroturismo Irizar Azpikoa:
Urreta, 17; Zaldibia - Tel. 943 887 718
Goierri Turismo:
Tel. 943 161 823

Majadas en Aralar

Muchas son las majadas, o poblados pastoriles estacionales, que salpican los amplios pastos de la sierra de Aralar. Quizás las más representativas sean las de Uidui y Enirio, que se descubren en esta ruta, pero existen muchas más. Algunas han caído en el olvido y son hoy el testimonio de épocas pasadas en las que la vida en la montaña resultaba aún más dura. Otras han crecido y se han modernizado con la apertura de pistas. Despobladas y silenciosas en invierno, las majadas bullen de actividad durante los meses calurosos, cuando el ganado acude a los pastos de verano. Es entonces cuando la visita a una majada se convierte en una auténtica cita con la vida pastoril. Su eje central son las bordas donde viven los pastores. En su interior se localiza la quesería y el lugar donde se ahuman y almacenan los quesos elaborados. En el exterior se extienden las cercas, antiguamente de piedra, donde se reunía al rebaño dos veces al día para proceder al ordeño. Hoy este proceso se realiza en unos prácticos cajones donde se inmoviliza a la oveja. El pastor las ordeña al amanecer y aprovecha las horas en que los animales están pastando para elaborar los quesos. Por la noche vuelve a ordeñarlas antes de retirarse a descansar.

El embalse de Lareo

En el corazón de la sierra de Aralar, entre hayedos impenetrables, fue construido en 1989 el embalse de Lareo. No es una presa enorme, tan sólo un pequeño lago artificial que satisface las necesidades de agua potable de la comarca. Sus apacibles aguas, un auténtico espejo entre montañas, reflejan los densos bosques que pueblan sus orillas, ideales para comer al aire libre, descansar al sol o pescar. Y es que en sus profundidades abundan las truchas arco iris, muy apreciadas por los aficionados a la pesca de agua dulce. A Lareo se puede llegar en coche por una intrincada pista desde Ataun, pero es mejor hacerlo a pie desde el alto de Lizarrusti. Son apenas dos kilómetros de suave subida que comienzan junto a la Casa del Parque de Aralar. No hay más que seguir las señales blancas y rojas, que nos llevan, primero por un hayedo y después por un camino abierto a pico en la roca, hasta la cantera de la que se extrajo la piedra para la presa. Pocos metros más arriba nos espera el embalse, donde podemos ampliar la ruta por una pista que rodea completamente sus orillas.

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