Los pastos de la prehistoria en Aralar

En lo más alto de la sierra de Aralar se extiende un auténtico mar verde rodeado por picachos rocosos que parecen arañar el cielo

Los pastos de la prehistoria en Aralar
EL DIARIO VASCO

En lo más alto de la sierra de Aralar se extiende un auténtico mar verde rodeado por picachos rocosos que parecen arañar el cielo. Se trata de los altos pastos, una gran meseta kárstica cubierta de prados de montaña. Desde la Prehistoria, estos parajes han sido habitados por pastores, que han dejado su huella en forma de monumentos megalíticos, primero, y de conjuntos de cabañas, después. Una apasionante excursión circular permite descubrir el corazón este territorio, pero debe tenerse en cuenta que se trata de una ruta de alta montaña donde hay que agudizar el sentido de la orientación.

Datos

Provincia:
Navarra
Dificultad:
Media
Modo:
A pie
Temporada:
Primavera
Duración:
4 h
Distancia:
15,72 km

1.- Guardetxe

Punto de partida

La excursión comienza en el Guardetxe de Aralar, situado en la carretera que une Lekunberri con el santuario de San Miguel. Desde el aparcamiento tomamos la ancha pista de grava que se interna en el hayedo. Comenzamos así un cómodo ascenso por el interior del bosque. Tras cinco kilómetros, los hayedos quedan atrás para ceder el testigo a los inmensos pastizales de Igaratza. En ellos encontramos varios desvíos pero la pista a seguir es siempre la principal, la de grava. Llegamos a una bifurcación donde vemos a la izquierda varias edificaciones.

2.- Errenaga

Km 6,75 >

Estamos en los refugios y ermita de Errenaga, punto ideal para hacer un alto en el camino. Para continuar, buscamos la pista que sale entre la ermita y el refugio y remontamos la ladera, volviendo así a la pista principal. La tomamos hacia la derecha, en ascenso, y 200 metros más adelante la abandonamos, tomando un desvío a la izquierda en un pequeño collado. La pista, apenas unas rodadas en una mullida alfombra de hierba, desciende hacia un valle de pastizales sin fin donde las referencias se pierden. La ruta discurre siempre en línea recta, siguiendo las rodadas más claras, que descienden hacia Unagako Putzua.

3.- Unagako Putzua

Km 9,88 >

Descubrimos la balsa y continuamos recorriendo el fondo del valle en la misma dirección. Tras pasar junto a varias dolinas, el camino gira a la derecha. Encontramos aquí varias bifurcaciones, pero la pista a seguir es siempre la más marcada. Después de una curva hacia la izquierda, la serpenteante ruta parece dirigirse en línea recta hacia la redondeada cumbre del monte Beloki, que dejaremos a la izquierda. En este tramo hay que extremar la atención y agudizar el sentido de la orientación.

4.- Beloki

Km 11,53 >

Pocos metros antes de llegar a la base del Beloki, tomamos a la derecha un desvío que desciende hasta el fondo de una vaguada. Dejándonos caer por la senda más marcada, alcanzamos la borda de Bustintza. Un sendero que sale a su izquierda nos lleva entre rocas y árboles hasta una estela. De nuevo por el camino de la izquierda, vamos perdiendo altura, encontrando diversos cruces donde seguimos el camino principal, algo abrupto, que nos lleva hasta la carretera Lekunberri-San Miguel a la altura del dolmen de Albi.

5.- Guardetxe

Km 15,72 >

De interés

Musunzar ostatua:
Elbarrena, 14; Leitza. Tel. 948 510 607
Sidrería Toki Alai:
Sidrería Toki Alai · Burundegia, 8; Lekunberri. Tel. 650 450 161
Hostal Ayestarán:
Aralar, 22 y 27; Lekunberri - Tel. 948 504 127
Hostal Elosta:
Alde Zaharra, 44; Lekunberri - Tel. 948 604 815
Consorcio Turístico Plazaola:
En la estación del viejo tren - Tel. 948 507 204
Cuevas de Mendukilo:
Carretera a Madotz; Astitz - Tel. 948 396 095

Cómo terminar el día

Susurros del tren

El traqueteo de los trenes mineros que transportaban mineral de las minas de Plazaola hasta Andoain se adueñó del valle guipuzcoano de Leitzaran desde los primeros años del siglo XX. Un sinfín de túneles abrían paso al ferrocarril en la orografía complicada del trazado. Desde su puesta en marcha, el Plazaola obtuvo licencia para transportar viajeros. Al principio eran los trabajadores de las minas y de las centrales eléctricas dispersas por el valle quienes viajaban en él, pero sus responsables decidieron ampliar la línea. De este modo, en 1914 se inauguró el nuevo trazado, que se estiraba hasta Pamplona por el sur y hasta el tren de la costa por el norte. Tras simplificar los trayectos entre Guipuzkoa y Navarra durante décadas, el tren echó el cierre en los años cincuenta del siglo pasado. Sus vías han sido reconvertidas en una fascinante vía verde a través de parajes siempre verdes. Lekunberri y su estación, reconvertida en centro de interpretación del Plazaola, son el mejor acceso a la vía. Desde aquí, podemos dirigirnos por la plataforma del viejo ferrocarril hacia Pamplona, para descubrir los dos kilómetros de vía que han sido recuperados hasta Mugiro. Pero la mejor opción es pedalear en dirección a Leitza, adonde llegamos tras salvar un sinfín de túneles entre bosques y praderas.

Cueva de Mendukilo

Desde que los primeros pastores se afincaron en las montañas de Aralar, en la oscura época de la Edad de Hierro, la gruta de Mendukilo fue convertida en un establo de montaña. En sus grandes salas se protegía el ganado durante la noche y en los muchos días de meteorología adversa. Así durante miles de años, hasta que en pleno siglo XXI, la cavidad ha sido recuperada para la visita. Los trabajos de acondicionamiento han sido llevados a cabo con gran sensibilidad, minimizando el impacto y primando la conservación de la cueva por encima de todo. Gracias a ello, al internarnos en las tres salas habilitadas para el público, podemos sentir lo que sintieron los primeros pastores que entraron en ella en busca de refugio. La gran boca orientada al norte y su primera sala fácilmente accesible, voluminosa y bien iluminada por la luz natural, la hace propicia como resguardo de montaña. En el recorrido guiado, de 540 metros y una hora de duración, se visitan tres salas y se desciende a 40 metros bajo la superficie. Las salas interiores destacan por sus dimensiones y la gran cantidad de formaciones que presentan. Para visitarlas, hay que seguir las indicaciones en la carretera que, desde Lekunberri, lleva hacia Madotz.

 

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