Eneko y su castillo guipuzcoano

La cima de 636 metros ofrece unas magníficas panorámicas del valle y los montes de que lo rodean, una joya entre colosos

La ermita en la parte superior de Aitzorrotz, desde donde se ven las vistas del valle, el embalse de Urkulu, Udalatx./Fotos: Belauntzaran
La ermita en la parte superior de Aitzorrotz, desde donde se ven las vistas del valle, el embalse de Urkulu, Udalatx. / Fotos: Belauntzaran
ELISA BELAUNTZARAN

Aitzorrotz y su ermita de Santa Cruz disfrutan de algunas de las mejores vistas de la comarca del Alto Deba. Rodeada de las grandes torres como Udalatx, Orkatzategi, Aranguren, Aumategi... El histórico peñón situado en la Zaraia, a pesar de sus 636 metros de altitud, se erige ante los colosos de roca gris-blanquecina, con fuerza porque su perfecta ubicación la convirtió en una pieza clave en la defensa del valle.

De eso ya hace mucho tiempo. Siglos. Repasando la historia del valle cabe recordar que en la Edad Media existió una serie de redes de vías y caminos de pequeña importancia por las que llegaban las mercancías a villas, aldeas, monasterios y castillos. Entre ellos destaca el castillo de 'Eneco de Oriz', que controlaba un amplio espacio territorial, sobre todo las rutas comerciales más importantes, pero también los espacios pequeños, los pastos y pequeñas vías comerciales. La tenencia era un territorio administrativo, donde su responsable ejercía por mano real varias tareas, recaudar impuestos, administrar justicia y defender dicha demarcación. Las ferrerías, los montes o las salinas eran patrimonio de la corona, y el tenente se encargaba de asegurar su buen funcionamiento. Hoy en día es la zona arqueológica del castillo de Atxorrotx, designado monumento por el Gobierno Vasco en 2012.

Las primeras referencias documentales del castillo de Aitzorrotz o 'Atxorrotx' como popularmente es conocido este monte, datan del siglo XII, de cuando se nombran los tenentes navarros que estaban al cargo de la fortaleza. Los datos históricos recogidos en torno a este emplazamiento destacan que «hasta el siglo XII Gipuzkoa fue una tenencia gobernada desde Atxorrotx, pero en 1199 Sancho el Fuerte dividió la tenencia en dos (Gipuzkoa y Donostia), y si ello fuera poco, Alfonso VIII de Castilla atacó el reino de Navarra desde Pancorbo, sitió Gasteiz y ocupó las plazas defensivas de Gipuzkoa, Duranguesado y Araba. La conquista castellana y la desaparición de las tenencias hicieron que se fortaleciera el feudalismo de oñacinos y gamboínos».

Restos de las piedras del antiguo camino al castillo. Imagen del altar de la pequeña ermita. Hueco del aljibe situado en el exterior. / E.B.

En los documentos de la época en que el monarca castellano Enrique IV anduvo atacando a los parientes mayores vuelven a aparecer referencias sobre el castillo de Atxorrotx. La última referencia que se tiene del castillo data de 1463. Aunque no esté documentada ninguna ocupación militar en los siglos XVI-XVII, la punta de una pica encontrada en el yacimiento hace pensar que en aquella época pudo existir una ocupación militar.

Según Pablo Gorosabel, «el castillo se volvió a utilizar durante las primeras carlistadas. Así mismo, menciona que se encontraron restos de armas y algunas monedas de época romana».

Aljibe de 20.000 litros

La fortaleza de 'Atxorrotx' contaba una panorámica excepcional para el control. Para entrar a la fortaleza hay un sendero abierto aprovechando la roca natural, que servía para fortalecer el sistema defensivo. Una vez cruzado el camino de entrada, la fortaleza se divide en dos espacios separados por la roca: la de abajo, junto a la entrada, y la de arriba, que ocupa las zonas principales del castillo. Los expertos destacan que dicha organización en dos niveles se realizó con el objetivo de mejorar la función defensiva. Así, en la parte de abajo habría, seguramente, alojamientos para los vigilantes; y en el recinto principal superior -esto es, en el lugar que ocupa la ermita-, el aljibe y la torre principal.

Guía

Acceso:
Se puede seguir la AP-8 y AP-1 hasta llegar a Arrasate y desde allí seguir a Eskoriatza. El acceso al barrio de Bolibar está debidamente indicado.
Tiempo:
Desde Bolibar el paseo hasta Aitzorrotz en torno una hora de camino: desde Eskoriatza 1.15 horas.
Dónde comer:
Eskoriatza cuenta con diversos bares y restaurantes en los que degustar un buen menú.

En la campaña de 2011 se recuperó el aljibe entero que muestra a la perfección el arduo trabajo de los canteros, que realizaron un agujero perfecto en la roca. Se trata de un espacio 4 metros, con una anchura de 3,30 metros, una altura de 1,50 metros una capacidad de 20.000 litros aproximadamente. Cabe destacar que entre los castillos construidos en roca no se ha encontrado un aljibe como este en ningún otro castillo de Gipuzkoa, Araba, Navarra o Bizkaia. Tenía una capacidad como para abastecer a 20-30 personas.

Junto al aljibe, en el lugar en que se encuentra la ermita, estaría la torre principal de la fortaleza. La zona fue trabajada para construir la ermita actual, desbastando o rebajando la roca y por tanto no quedando indicio alguno de la construcción medieval.

En las diferentes excavaciones arqueológicas realizadas en la zona se han encontrado entre otros, un sello de Fernando II de León -1181-, nueve monedas de plata -una de ellas de Alfonso VIII-, las demás de Fernando III, Alfonso X y Alfonso IV.

En la década de los 60, Cruz Albarrategi, cura de Bolibar, encontró restos de armas y monedas de la época entre Felipe II y Alfonso XII.

Entre 1968 y 1970, Ignacio Barandiaran analizó la parte este y oeste del recinto principal del castillo. Los resultados del análisis fueron muy interesantes, ya que entre los diferentes estratos se encontraron diversas clases de objetos, entre ellos, monedas, armas, y restos de la Edad Media y de la Edad Contemporánea. Desde 2009 hasta hoy en día el grupo Larrate, dirigido por Iñaki Sagredo, se encarga de los trabajos arqueológicos y de documentación con el objetivo de recuperar y documentar el castillo que en la Edad Media se encontraba en 'Atxorrotz'.

Desde Bolibar

Su ascenso es fácil y sencillo desde Eskoriatza. Después de acercarnos al barrio de Bolibar, pasamos el cementerio y comenzamos la excursión al monte Aitzorrotz junto a un caserío, donde hay un cruce de pistas. Está debidamente señalizado y en cuestión de una hora lograremos nuestro objetivo. Para ellos deberemos tomar el camino cementado de la izquierda que asciende por una fuerte pendiente hasta un pinar. Continuamos el camino principal que nos lleva a la fuente de Gomitx. Allí tomamos el sendero que asciende por la derecha. En unos 55 minutos estaremos en la cima de Aitzorrotz y la ermita de Santa Cruz.

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