Boston, un paseo por la historia

El cautivador ‘skyline’ de la ciudad de Boston, con el antiguo edificio de la torre del reloj Customs House a la derecha, navegando hacia las islas. /
El cautivador ‘skyline’ de la ciudad de Boston, con el antiguo edificio de la torre del reloj Customs House a la derecha, navegando hacia las islas.

La capital del Estado de Massachusetts es quizás la ciudad que más cultura y tradición ofrece al visitante y también un lugar perfecto para disfrutar de placenteros recorridos

JUAN MANUEL SOTILLOS

El próximo 17 de abril se celebrará la 121 edición del famoso maratón de Boston, en el que participará una buena cantidad de corredores españoles, muchos de ellos vascos. Es una buena oportunidad para conocer esta agradable ciudad estadounidense, capital del Estado de Massachusetts, que junto a otros cinco estados integra en el nordeste de EE UU la región de Nueva Inglaterra. Boston está considerada su capital cultural e histórica, es una de las poblaciones más antiguas del país y en ella viven unas 650.000 personas.

Esta ciudad ofrece la posibilidad de gozar de unos paseos bonitos por sus calles, parques y su litoral ribereño y marítimo. Por ejemplo, en una única excursión podemos mezclar algunos de estos factores realizando una pequeña vuelta circular partiendo del Boston Common, el parque público más antiguo de EEUU. Se trata de un parque de pastoreo, cuya ley decretada en 1830 no se ha derrocado aún, pero ahora es un lugar de esparcimiento, recreo y paseo para los bostonianos y sus visitantes. Antes, en el periodo de la Guerra de la Independencia entre 1775 y 1783, el Boston Common fue donde emplazaron los campamentos los soldados ingleses, como colonia británica que lo fue. Iniciando este paseo se puede ver la placa de Blaxton entre las calles Tremont y Park. El reverendo William Blaxton fue el primer colono europeo de Boston y en 1634 vendió su tierra a la colonia de Massachusetts por 30 libras. Esculturas, monumentos, una fuente, etc., nos irán dando cuenta de la historia de esta manejable ciudad pasando luego a la laguna del Public Garden; saliendo de este punto nos adentraremos en el Boston comercial, nada menos que en la calle Newbury con cantidad de tiendas de moda. No en vano se encuentra en esta céntrica calle la School of Fashion Design, con escaparates curiosos y hasta una gran tienda de cómics a los que dimos cuenta de nuestro I Salón del Cómic que se inauguró ayer y permanecerá abierto hasta el domingo.

Copley Square y Back Bay, con sus casas victorianas de ladrillo rojo, son visita obligada para apreciar la magnífica arquitectura urbana, mezclándose altos y modernos edificios como el Prudential Center (subir a la planta 50 para ver la ciudad a vista de pájaro) y la torre John Hancock, con la majestuosa y visitable Trinity Church con impresionantes vidrieras de colores, teniendo enfrente la no menos espectacular Biblioteca Pública de Boston, edificio de 1852 erigido como el «templo de las letras», por aquello de la fama cultural de esta ciudad reconocida como la Atenas de América; merece la pena entrar. Visiten también la espectacular edificación de la Iglesia de Cristo Científico.

Dejamos la zona edificada para recorrer la ribera del río Charles entrando en la Esplanade, una especie de pulmón entre sus verdes prados y refrescante orilla del río, donde se encuentra el DCRs Hatch Memorial Shell, donde se ofrecen conciertos al aire libre. Con una magnífica vista sobre el puente Longfellow, denominado coloquialmente como sal y pimienta por el parecido de sus torres al tipo de recipiente donde se recogen dichos ingredientes, nos podemos perder por la bucólica zona Beacon Hill a través de Charles Street y pasear por las calles de esta zona adentrándose en Louisburg Square, observando las típicas farolas de gas que todavía se mantienen, o pisar los viejos adoquines de Acorn Street, una singular calleja que conforma la calle más estrecha de Boston, para terminar donde hemos comenzado.

Otro paseo es recorrer el litoral marítimo de Boston en el Seaport District. Precioso itinerario en el que nos toparemos con el Institute of Contemporary Art, un edificio moderno que alberga en su interior una colección permanente de arte del siglo actual. Su arquitectura viene siendo ya una obra de arte en sí. Iremos viendo imponentes edificios, como el del Palacio de Justicia, al tiempo que las aguas del puerto interior de Boston nos salpicarán un poco de brisa, hasta llegar al New England Aquarium, dejando a nuestra izquierda la majestuosidad de la arquitectura urbana que representa al Downtown bostoniano, con una South Station digna de ver.

La meta de muchos

Como corresponde a cada tercer lunes de abril (el Patriots day), el día 17 tendrá lugar la 121 edición del maratón de Boston, el más antiguo del mundo, que viene celebrándose ininterrumpidamente desde 1897. De privilegio se puede hablar por correr esta carrera en la que participan 30.000 atletas venidos de todo el mundo donde cada corredor tiene que acreditar una marca homologada en una carrera de la misma distancia de 3h5m (de 18 a 34 años), ó 3:30 con 50-54 años. Muchas historias hay para contar de este centenario maratón, como que no se validaría ningún récord al no cumplir la normativa internacional en la que se dice que la llegada no puede estar a menos altura que la salida, como es el caso. El de Boston, forma parte de los seis maratones más importantes del mundo junto al de Tokio (26/2/17), Londres (23/4/17), Berlín(24/9/17), Chicago (8/10/17), y Nueva York (5/11/17).
Un centenar de españoles, entre los que se encuentran muchos vascos, varios guipuzcoanos y donostiarras, están contando ya los días para que cuando llegue Semana Santa vuelen a Boston, donde tras salir de la localidad de Hopkinton lleguen a pisar esa codiciada línea amarilla de meta con letras azules en el centro de la ciudad que permanece perenne con el paso del tiempo ya que nunca la borran cambiando únicamente la edición del maratón.

En este paseo nos encontraremos con zonas para coger barcos que te llevan a ver ballenas (en temporada), o simplemente salir de lo que es Boston, hacia el mar para primero ver el bonito skyline de la ciudad desde el agua, y segundo navegar para ver las diferentes islas que pertenecen a la ciudad y que comportan el Parque estatal Boston Harbor Islands, a donde también van algunos ferris.

Otros barrios

Una singular puerta de entrada o «paifong», regalo de Taipéi a la ciudad de Boston, nos adentra en Chinatown y el distrito del teatro. Recorreremos también South End con sus peculiares mercados de mayo a octubre. Charlestown y su puente donde se encuentra el monumento a modo de obelisco Bunker Hill, y el museo del mismo nombre, el barco USS Constitution y Charlestown Navy Yard, así como el West End y la cultura italiana del North End, por donde serpentea el Freedom Trail, son otros barrios que, en función de los días de los de que se disponga para patear por Boston y sus aledaños, se visitarán o no, pero en cualquier caso merecen la pena, como Kenmore Square y Fenway con el magnífico estadio de béisbol más antiguo en funcionamiento de EEUU (inaugurado en 1912), el Fenway Park, que alberga a los míticos Boston Red Sox. En Kenmore se ubica la Avenue of the Arts (Huntington Av.) con el Museum of Fine Arts, Isabella Stewart Gardner Museum...

Cogiendo el metro en el centro de Boston, tiene su punto ir a la ciudad próxima de Cambrigde y visitar el magnífico campus Harvard que ocupa 1,5 kilómeros cuadrados. Es mundialmente famosa esta universidad, la institución de enseñanza más antigua de EE UU, fundada en septiembre de 1636 y nacida con el nombre de New College.

Una gran estatua que se supone representa a John Harvard preside el Campus universitario.Se le llama la estatua de las tres mentiras porque pone en su inscripción:«John Harvard, Fundador de Harvard College, 1638» y no es la efigie del señor John, tampoco fue el fundador, aunqe sí su primer benefactor, y el colegio fue fundado en 1936. Este clérigo nacido en Londres en 1607 y emigrado junto a su esposa a Nueva Inglaterra en 1637, estableciéndose en Charlestown, también en el estado de Massachusetts, donó 400 libros y la mitad de su patrimonio de 779 libras a esa institución que cambió el nombre en 1639 pasándose a denominar Harvard College.

Merece la pena el paseo entre esos magníficos edificios de ladrillo rojo entre los que se encuentran los más antiguos como el Massachusetts Hall y Harvard Hall, o los museos de arte, ciencia e historia, así como la casa del poeta Longfellow, además de la orginal Harvard Square, encontrándose en su recorrido, entre calles, con el curioso local del café Pamplona.

Saliéndose un poco de lo que es el Freedom Trail, otro de los grandes paseos de Boston, cuando hayamos llegado a Faneuil Hall, es indispensable, para que el que lo quiera, visitar el New England Holocaust Memorial, un monumento erigido en recuerdo a los judíos asesinados en el terrorífico holocausto entre 1939 y 1945. Fue precisamente al cumplirse los 50 años de aquella matanza cuando se construyó en el centro de Boston este singular monumento diseñado por Stanley Saitowitz, formado por seis torres de vidrio (por los seis millones de judíos asesinados) grabadas con números y frases escritas por los supervivientes de cada campo de concentración que cada torre representa (Auschwitz, Belzec, Chelmno, Majdanek, Sobibor y Treblinka). Visítenlo en Carmen Park, entre Congress y Union.

Pasando por debajo de las torres, un humo blanco, vapor en definitiva, sale del suelo hacia arriba, como queriendo dar idea del gas letal con el que masacraron a un millón de víctimas por cada torre. Terrible.

Ya nos hemos dado una vuelta por todos los barrios de Boston. Arquitectura, arte, cultura, ocio, deporte.... Todo esto y más ofrece la histórica ciudad de Boston dispuesta a ser visitada en cualquier época del año. Eso sí, en invierno, casi asegurada la nieve porque el frío se da por supuesto.

Esta magnífica ciudad americana a muy pocas horas de vuelo desde aquí se presta a ser paseada por sus calles, sus circuitos, sus iglesias, sus cementerios urbanos..., disfrutando de todo lo que nos ofrece, recorriendo tramo a tramo cada rincón de un Boston saludable, agradable y absolutamente manejable y paseable.