Retorno a la infancia

El de Marienplatz es el mercadillo de Navidad más conocido de Múnich. /
El de Marienplatz es el mercadillo de Navidad más conocido de Múnich.

Los mercadillos de Navidad de la capital bávara se visten de largo para lucir sus mejores galas en una fiesta de luz, color, magia y fantasía

MIKEL MADINABEITIA

La Navidad está a la vuelta de la esquina y una buena manera de degustar un aperitivo con sabor es visitar los mercadillos de Navidad de Múnich, una de las ciudades europeas con mayor fama y que con mejor gusto los organiza.

Los mercadillos

Marienplatz : Del 27 de noviembre al 24 de diciembre. De lunes a sábado (10.00-21.00). Domingos (10.00-20.00). 24 de diciembre (10.00-14.00).
Mittelalmarkt (medieval) : Del 25 de noviembre al 23 de diciembre. Todos los días de 11.00 a 20.00
Sendlinger Tor : Del 26 de noviembre al 23 de diciembre. Todos los días de 10.30 a 21.00
Rosenkavalier (bosque) : Del 23 de noviembre al 23 de diciembre. Todos los días de 11.00 a 20.00
Schwabing : Del 27 de noviembre al 24 de diciembre. Todos los días de 12.00 a 20.30.
Dónde comer: No podemos marcharnos de Múnich sin conocer el celebérrimo Hofbräuhaus (Platzl 9), una de las cervecerías más famosas del mundo. Es el lugar ideal para degustar la comida típica bávara mientras bebemos cerveza en alguno de sus inmensos salones
Dónde dormir: NH Muenchen Deutscher Kaiser (Arnulfstraße 2). Cuatro estrellas funcional y moderno, muy bien situado. Novotel Munich City (Hochstrasse 11). Cuatro estrellas ideal para viajar en familia, espacioso y muy bien equipado. Platzl Hotel (Sparkassenstraße 10). Cuatro estrellas muy bien ubicado, habitaciones cómodas, grandes y luminosas. Excelente desayuno. Design Hotel Stadt Rosenheim (Orleansplatz 6a). Tres estrellas, confortable, al lado de la estación Ostbahnoft. Hotel Metropol (Mittererstrasse 7). Tres estrellas situado en una calle tranquila, cumple con lo que promete.

Aromas exquisitos, esplendor festivo, acordes navideños, manjares culinarios... Recorrerlos de puesto en puesto es una fiesta para los sentidos. Aquí nos centramos en la capital de Baviera y les sugerimos cinco mercadillos, que aúnan buena parte de los rasgos más característicos. Pasen y lean.

El más conocido es el mercadillo de Marienplatz, la plaza central de Múnich. Se viene organizando desde el año 1806, abarcando la plaza y sus alrededores, donde se puede contemplar el Ayuntamiento y el gran árbol de Navidad de casi treinta metros. Además de conciertos musicales, hasta 150 casetas exponen sus productos artesanales más tradicionales. Es el más grande de la ciudad. Una visita obligada.

Uno de los más originales es el mercado medieval, conocido como Mittelaltermarkt. Situado en la Wittelsbacher Platz, reúne los caracteres de la Alemania más tradicional. Con las indumentarias típicas de la era medieval, los visitantes disfrutan de los espectáculos musicales, las tradiciones bávaras y la rica gastronomía de la época.

En uno de los extremos del centro histórico encontramos el mercado de Navidad de Sendlinger Tor. Aunque pequeño en tamaño, sus alrededor de cuarenta puestos consiguen adornar todo de espíritu navideño con productos tradicionales, regalos de bisutería o con inclinaciones orientales y místicas.

En el distrito oriental de Bogenhausen, justo en la Rosenkavalierplatz, de nuevo una continua representación de productos típicos navideños y gastronomía alemana de ese momento se plasma en las más de cuarenta casas de madera que componen este mercado de bosque de Navidad. Una fusión con la Navidad, agradable a la vista y al paladar. Curioso.

Por último, pero no por ello menos destacable, encontramos el mercado de artistas y artesanos del barrio de Schwabing, en el centro histórico de la ciudad. Enclave conocido por una gran concentración de pintores, escritores y músicos en el siglo XIX, este mercadillo no solo muestra la belleza navideña sino que es una especie de homenaje a todos estos personajes bohemios de aquella época.

Ver, oler, sentir...

Visitar cualquiera de estos mercadillos supone un viaje a la niñez, donde las luces de colores, las calles engalanadas, un gran árbol de Navidad, un dulce aroma a especias y los suaves tintineos de las campanillas vuelven a despertar la sensación de felicidad e ilusión. Los mercadillos navideños encierran tradiciones culinarias, folclóricas y artesanales que logran impregnar de magia un ambiente especialmente cálido y acogedor en el que se sentirán como niños. Prometido.