Bruselas: El ombligo de Europa

La capital de Bélgica y la Unión Europea es más el hacha de los recortes. Visitarla permite descubrirsu cara más alegre

Bruselas: El ombligo de Europa

Aunque de oídas suene bastante antipática por lo mucho que nos han apretado las tuercas desde allí, Bruselas es una ciudad que merece la pena conocer. Visitar la Grand Place, una de las más bonitas del viejo continente, Patrimonio de la Humanidad, perderse por sus monumentales barrios y parques, atiborrarse del mejor chocolate y la mejor cerveza del mundo y entrar en los gigantescos edificios de cristal que albergan las instituciones europeas son algunos de los sugerentes planes que la capital belga brinda a sus muchos visitantes en verano.

A dos horas de Gipuzkoa en avión (Brussels Airlines, )807220003; Air France,)913753335 ), la sede de la UE es, además, perfecta para tomarla como punto de partida para excursiones en tren o en coche por las románticas Gantes, Brujas y Amberes, situadas a poco más de una hora de viaje.

Recomendaciones

Dónde comer La Fin du Siecle, para saborear platos de la cocina belga a buen precio. Abre hasta la medianoche, pero seguramente habrá que esperar para conseguir mesa (Rue del Chartreux, 9. )+3225125123). Domaine de Lintillac es otro establecimiento muy recomendable, especialmente para comer pato (Rue de Flandre, 25. )+3225115123). Copas y buena música en La Réserve, a dos pasos de la Grand Place (Korte Boterstraat, 2).
Dónde dormir Be Manos Desing, alojamiento de diseño en blanco y negro con muebles de colores muy moderno. A 500 metros de la Grand Place. Desde 99 ¤ la habitación doble (Square de LAviation 23.
www.bemanos.com.

Durante los meses estivales, Bruselas muestra su cara más cálida y divertida. Una buena fecha para comprobarlo es del 15 al 17 de agosto, cuando se extenderá la maravillosa alfombra de flores que cubre toda la Grand Place, un acontecimiento que sólo ocurre cada dos años. En esta edición, más de 750.000 begonias formarán un kilim gigante para celebrar el 50 aniversario de la llegada de la inmigración turca a Bélgica. En torno a la Grand Place, se extiende el casco viejo de Bruselas, con casas gremiales del siglo XVII y elegantes galerías comerciales para mirar mucho y comprar poco, ya que allí es todo carísimo. Callejeando podemos visitar algunos museos interesantes, como el Bozar o el Magritte Museum, la mayor colección del mundo del genio del surrealismo. Entre las calles LEtuve y Chene, encontramos al Manneken Pis, la famosa estatua del niño orinando sobre una fuente. Aunque solo mide 50 centímetros, es el gran símbolo de Bruselas.

¿Hace una birra?

Durante el paseo, también se hace imprescindible sentarse en alguna terraza y probar las diferentes clases de cervezas del país hay más de 600 y, por supuesto, darse un capricho muy dulce en Godiva, Neuhaus o Au Manon dHor, las chocolaterías más importantes del mundo. El otro símbolo de la ciudad es el Atomium. Construido para la Exposición Universal de 1958, este original monumento de acero, de 2.400 toneladas, forma nueve esferas revestidas de aluminio unidas entre ellas que representan los átomos de cristal del hierro. De noche, se ilumina con casi 3.000 lamparitas de diodo.

Bruselas es, además, la capital del cómic, donde nacieron Tintín, Lucky Luke o los Pitufos. El barrio de Sablon, el rastro de la Place Jeu Balle o el mirador frente al Palacio de Justicia dan buena cuenta de ello con grandes fachadas pintadas con vistosas imágenes de tebeos.

Los amantes de la arquitectura disfrutarán también de lo lindo con los ejemplos de Art Nouveau y Art Decó que lucen sus calles y con monumentos, como el Palacio Real o la catedral gótica de San Miguel y Santa Gúdula.