«Cada vez que canto 'El gavilán' siento que me libera algunos demonios nuevos»

La argentina Sofía Rei, en una imagen promocional./DV
La argentina Sofía Rei, en una imagen promocional. / DV

El Club del Victoria Eugenia acoge hoy la actuación de la argentina, que presentará su homenaje al «icono» chileno Violeta Parra

JUAN G. ANDRÉSSAN SEBASTIÁN.

Sofía Rei regresa cinco años después de participar en el trepidante 'Masada Marathon' ofrecido en el Jazzaldia por el neoyorquino John Zorn, su mentor. «Claro que recuerdo aquella cita. San Sebastián me pareció una de las ciudades más lindas no sólo de España, sino del mundo», asegura. En su último disco, 'El gavilán' (2017), la argentina ha actualizado el cancionero de Violeta Parra (1917-1967), para lo que ha empleado su exquisita voz, loops y bases electrónicas. Su función de este lunes (20.00 horas) es la única que ofrecerá en el Estado y en ella le acompañará el guitarrista Misha Marks, que tocará las partes que en el álbum corresponden al ilustre Marc Ribot. La entrada cuesta 10 euros.

- John Zorn es una especie de padrino para usted. ¿Qué ha aprendido de él?

- No sé si soy su ahijada pero me considero parte de su familia musical desde 2009. Admiro de John su genio musical, su capacidad para trabajar constantemente, sus ideas inagotables y su vida dedicada completamente a la música. Por supuesto, ha sido una gran influencia para mí y le agradezco muchísimo cada oportunidad que me ha brindado desde que nos conocemos.

«La fusión es natural cuando se busca mostrar de forma honesta lo que uno es»

«A Violeta Parra le debemos la osadía y por eso es lindo animarse y no repetir fórmulas»

- Lleva usted más de diez años afincada en Nueva York. ¿Le resulta complicado mantener su identidad de artista latinoamericana en una urbe tan inmensa?

- Bueno, es una pregunta muy difícil de responder. Me identifico como latinoamericana y mis raíces están clarísimas. Sin embargo, estoy abierta a probar todo tipo de experiencias.

- ¿Cómo hace para fusionar el folclore latinoamericano con ritmos como el jazz, el pop o la electrónica y que suene natural?

- Nunca busqué mezclar nada. Sucedió naturalmente como consecuencia de mis experiencias artísticas y personales. Cada uno de esos estilos es y ha sido muy importante para mí y cada cual ha tenido más o menos cabida en determinadas etapas de mi vida. Creo que la fusión es natural cuando el recorrido en cada estilo es vasto y en profundidad, y cuando lo que se busca es mostrar de forma honesta lo que uno escucha, siente y es.

- Marc Ribot colabora en el disco. ¿Hasta qué punto ha influido en el concepto sonoro de 'El gavilán'?

- Marc es un gran maestro del sonido. Un mago que construye exactamente el contexto sónico de cada canción de acuerdo a cada historia, cada intensidad y cada ambiente. Su porte en el disco es maravilloso. Me ayudó a transportarme al lugar y escenario perfecto en cada una de las canciones de Violeta. Ayudó a que el disco se convirtiera en un viaje de película.

- ¿Por qué decidió homenajear a Violeta Parra? ¿Recuerda la primera vez que escuchó una canción suya?

- Porque es un icono latinoamericano y uno de mis grandes ídolos de la infancia: forma parte de la banda sonora de mi niñez. No recuerdo exactamente cuál de sus canciones escuché por primera vez, pero sí que tendría alrededor de siete años. En casa escuchábamos mucho un disco de Mercedes Sosa en su homenaje. Es hermoso.

- ¿Qué criterio utilizó para elegir el repertorio?

- Simplemente hice una lista de canciones que amo de ella y los arreglos salieron impresionantemente rápido.

- Ha incluido 'Casamiento de negros', 'Arriba quemando el sol', 'Mendigo del alto cielo', 'Corazón maldito'... Sorprende que se haya dejado en el tintero las versiones de 'Gracias a la vida' o 'Volver a los 17'...

- Decidí no grabar esas piezas porque había otras que me interesaban o convocaban más en ese momento. Por supuesto, son canciones maravillosas de Violeta. Simplemente mi interés no estaba puesto en ellas, y me pareció forzado tener que incluirlas. De todas maneras, tengo una versión de 'Volver a los 17' que tocamos en todos los conciertos de la gira. Ya la van a escuchar... (Risas)

- Los expertos en Violeta Parra consideran 'El gavilán' su obra maestra, pero también es su pieza más 'difícil'. ¿Por qué la escogió como reclamo?

- Justamente porque considero que es una pieza magistral de Violeta, una de sus obras más audaces, controvertidas y experimentales. Me sentí muy cercana e identificada con ella cuando la descubrí. Sí, es muy compleja, es difícil de cantar y de tocar, pero es como un gran exorcismo de 15 minutos. Cada vez que la canto siento que me libera algunos demonios nuevos.

- ¿Por qué es tan especial 'El gavilán' y qué simboliza?

- Es muy especial desde lo musical porque al mismo tiempo tiene una cercanía a elementos folclóricos chilenos y a la música clásica contemporánea. Es mucho más disonante y con una estructura mucho más compleja que el resto de la obra de Violeta. Desde el texto también hay cosas nuevas de fragmentación y disolución de las palabras para expresar el sentimiento de esta víctima que no puede liberarse de su opresor, simbolizado por el gavilán. Es el canto de alguien que ama y sufre y se desgarra, que sobrevive y vuelve a caer. El gavilán simboliza el mal universal, todo lo diabólico del mundo.

- ¿Y qué aportan los arreglos contemporáneos, las bases programadas, los loops y las texturas electrónicas al cancionero de Violeta?

- Eso deberá responderlo quien lo escuche. Para mí resultó lógico y natural hacer este homenaje con las herramientas que utilizo desde hace tiempo. Los loops creo que funcionan bien en muchas canciones de Violeta porque las estructuras son sencillas y los versos se reiteran muchas veces.

- ¿Se le ha enfadado algún purista?

- Seguramente más de uno se habrá molestado, pero me dio mucho gusto que el disco tuviera tan buena acogida en Chile, tanto por los músicos como por la gente en general.

- Al menos sus descendientes han dado el visto bueno. Ángel Parra, nieto de Violeta, participa como guitarrista en 'Run Run se fue p'al norte'...

- Ángel y yo nos conocimos a través de un amigo en común, el luthier de mi charango en New York: Pablo Valle. Tuvimos una conexión muy linda en la distancia. A él le encantaron el disco y los arreglos, y se ofreció a participar en el proyecto. Es un músico increíble, tiene un corazón de oro y un día me dijo: «Mi abuela estaría muy orgullosa de vos».

- ¿Qué le debemos a Violeta?

- Violeta es fundamental en el rescate y renovación del folclore latinoamericano y también un ejemplo de valentía artística. Una mujer con una fuerza, originalidad y creatividad únicas. Le debemos la osadía y por eso es lindo animarse y no repetir fórmulas.

- Hábleme de Misha Marks, el músico que le acompañará en escena...

- Es un músico neozelandés radicado en México. Trae unas guitarras geniales, una de las cuales la construyó el. Es un músico muy creativo, entregado a la experimentación, con un sonido muy personal y muy conocedor de lo latinoamericano y del jazz. Yo cantaré, tocaré la caja vidalera y el charango, y por supuesto, estaré 'loopeando' desde el escenario. (Risas)

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