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Kobaz koba, una carrera por la prehistoria

Azari y Agiro mendi kluba han organizado el 10 de febrero la cuarta edición de la trail que llevará a los corredores a realizar un viaje atrás en el tiempo como los primeros humanos del Urola

Los participantes de la prueba zestoarra atravesarán cuevas habitadas hace miles de años. /Kobaz Koba
Los participantes de la prueba zestoarra atravesarán cuevas habitadas hace miles de años. / Kobaz Koba
ELISA BELAUNTZARAN

Ekain, Amalda, Astigarraga, Prelaitz, Danbolinzulo, Praileitz I, Erlaitz, Erraila, Irikaitz, Astuigaña, Ermittia y Urtiaga son algunas de las cuevas que se encuentran en Zestoa y forman parte de la primera carrera trail de Gipuzkoa este 2019. Son algunos de los hermosos rincones que hace más de 35.000 años ocuparon los antiguos pobladores del valle del Urola con Izarraitz vigilante a todo movimiento que se producía a su alrededor. En este valle por donde fluye el arroyo conocido como Granada erreka o Altzolaras se encuentran varias cuevas que fueron habitadas en el Paleolítico. Una de ellas es Amalda, un lugar único en tierras guipuzcoanas utilizado por los neandertales y el Homo sapiens como campamento de verano de caza. Esta cueva llamada Amalda era un lugar de caza para los neandertales del Musteriense (hace 100.000-35.000 años). Parece ser que los neandertales del Paleolítico medio y los Homo sapiens del inicio del Paleolítico superior venían a esta cueva a cazar sarrios, y habitaban la cueva en primavera y verano. Se han encontrado restos de ciervo, zorro, lobo y oso. También se han hallado restos de hogueras y de lo que podrían ser estructuras eventuales que se construían dentro de la cueva. Hermosas pinturas como las cabras y ciervos dibujados hace 18.000 años en Danbolinzulo o un colgante de hace 15.000 años y puntos rojos hallado en Praileitz I, tal vez habitaba por un brujo, chamán o persona relacionada con ceremonias rituales han salido a la luz gracias a los estudios arqueológicos que se han llevado a cabo en su interior durante las últimas décadas.

 

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